
Washington y Atenas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) confirmaron que Grecia ha saldado hoy su deuda con ambas instituciones y por lo tanto ya no está "en mora", lo cual permitió que los bancos pudieran abrir sus puertas tras 20 días de no operar.
"Puedo confirmar que Grecia pagó hoy la totalidad de sus atrasos con el FMI, el equivalente a cerca de 2.000 millones de euros. Por lo tanto, Grecia ya no está en mora", indicó Gerry Rice, portavoz de del fondo en un comunicado.
Rice reiteró la disposición del organismo "para continuar la asistencia a Grecia en sus esfuerzos para volver a la estabilidad financiera y el crecimiento".
Por su parte, el BCE confirmó también a través de un portavoz que Grecia ha saldado su pago con la entidad monetaria, a la que tenía que pagar 4.200 millones de euros.
"El Banco Central Europeo confirma que ha sido pagado" en relación con el reembolso griego, dijo un portavoz de la entidad monetaria.
Grecia tenía que pagar hoy al BCE 4.200 millones de euros por los bonos soberanos que la entidad monetaria compró mediante el primer programa de compra de deuda soberana y que vencían hoy. De esta cantidad, 3.500 millones de euros corresponden al capital principal de los bonos y 700 millones deeuros al pago de intereses.
Ambos desembolsos ocurren luego de que la Comisión Europea confirmó el desembolso de los 7.160 millones de euros (unos $7.768 millones) de financiación de urgencia concedida al país heleno para que afrontara sus compromisos inminentes.
De esta forma, Atenas anunció que, después de tres semanas de cierre por la asfixia financiera, los bancos volvían a abrir, aunque todavía se mantienen los controles de capital.
El impago de Grecia ante el FMI, específicamente, ocurrió el pasado 30 de junio se produjo en plenas negociaciones de esa nación con los acreedores internacionales del FMI, el BCE y la Comisión Europea (CE) sobre las reformas necesarias en la economía helena para acceder a un nuevo tramo de financiación internacional.
Los desacuerdos entre ambas partes agudizaron la asfixia financiera de Grecia, que se vio obligada a cerrar los bancos y aplicar controles de capital para evitar la bancarrota y que fue incapaz de hacer frente a los pagos debidos al FMI.
La pasada semana el Gobierno del primer ministro heleno, Alexis Tsipras, presentó una solicitud de un tercer rescate financiero, en el que aceptaba gran parte de las reformas estructurales, recortes de gasto y aumento de impuestos, a cambio de nuevos fondos para estabilizar la economía de su país.
En este tercer rescate, también participará el FMI, organismo dirigido por Christine Lagarde.
Cabe recordar que el consejo de gobierno del BCE decidió el pasado jueves aumentar en 900 millones de euros, hasta 89.500 millones, el máximo de la provisión de liquidez de emergencia durante una semana para los bancos griegos porque se han producido cambios positivos en la situación que hacen que se den las condiciones para incrementar esta asistencia, según el presidente de la entidad, Mario Draghi.