Hogares de menor ingreso cargan el mayor peso de la inflación

El costo de la canasta de consumo de los estratos con menores ingresos crece a mayor velocidad

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    El peso de la inflación
    / 13 JUL 2013

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La inflación descarga su peso con más fuerza sobre los hombros de los costarricenses que tienen menores ingresos.

En mayo de este año, el costo de la canasta de consumo para las personas con bajos ingresos registró un crecimiento interanual del 6,3%, por arriba del 5,28% experimentado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Por su parte, la canasta de bienes para los estratos de mayores ingresos tuvo un aumento del 5,1%, mientras que el conjunto de bienes consumidos por las personas de ingresos medios del 5,1%.

Los niveles de estos índices, calculados por el Instituto Nacional de Estadística (INEC), muestran una mayor exposición de quienes menos tienen. Una sensibilidad que se revela como histórica en el comportamiento del indicador desde 2006, su año base.

De esa fecha hasta ahora, el nivel ha subido un 71% para los sectores de ingreso bajo versus un 54% para los de ingreso alto.

Es decir, por cada ¢100.000 que una familia de bajos ingresos presupuestaba para una canasta de bienes en el 2006, hoy desembolsaría ¢171.000. Para los hogares de mayores ingresos, ese cambio pasaría de ¢100.000 a ¢154.000 en la actualidad.

Los cálculos del Instituto para cada estrato de ingreso se basan en la misma información que se recolecta para construir el IPC, es decir, un único dato de variación aplica a todos los grupos.

Las brechas señaladas se deben a que la composición de las canastas y el peso que cada bien o servicio tiene en el presupuesto de los hogares es diferente.

“En general, el índice refleja la pérdida acumulada del poder adquisitivo o, bien, cómo el precio de las canastas ha aumentado”, explicó José Luis Arce, economista de Consultores Económicos y Financieros (Cefsa).

Por ejemplo, el transporte es la categoría de bien o servicio con mayor ponderación en la canasta para los estratos altos.

Alimentos y bebidas no alcohólicas reinan en las canastas de los sectores medios, los bajos y en el IPC general, aunque su dominio varía en grado.

Las ponderaciones de los bienes y servicios de los hogares de ingresos medios son las que más se aproximan a las del IPC. Esto explica que el índice de variación de precios para este estrato sea el que sigue más al IPC general.

Hipersensibilidad

Las diversas estructuras de gasto abren flancos débiles en cada grupo de ingreso, pero especialmente para los que se ubican en la base de la pirámide.

La canasta de los sectores menos adinerados es la más reducida en cantidad con 266 bienes y servicios, lo que eleva el impacto de cada uno.

Uno de los factores que ha incidido en la mayor velocidad con que ha crecido el costo de la canasta de los sectores bajos este año es la escalada en los precios de los bienes y servicios regulados por el Estado.

El índice para el servicio de agua creció 58% entre junio de 2012 y mayo de este año. El golpe se siente con más fuerza en un hogar de ingreso bajo en el que el recibo del agua representa un 1,88% de sus gastos.

Para los hogares de estrato alto, el pago del agua representa un 0,90% de sus erogaciones.

La tarifa del agua está comprendida en la categoría de “Alquiler y servicios de la vivienda”, la que más había crecido a mayo medida de manera interanual (23,22%).

Además, algunos precios que pesan en el presupuesto de los hogares menos pudientes pueden ser rígidos cuando se tratar de moverse hacia abajo.

“Uno de estos casos son los alquileres de viviendas que anualmente son incrementados en dos dígitos, usualmente por una expectativa de inflación más alta de lo que realmente sucede, en especial en los últimos años en que la inflación ha estado relativamente controlada”, dijo Karla Meneses, analista económica del programa Estado de la Nación.

Si bien estos rubros son importantes, su relevancia disminuye en comparación con el dinero que estos hogares destinan a la compra de alimentos y bebidas.

La preponderancia queda clara en el ritmo acelerado al que crecieron los precios para todos los estratos, pero más para los de menor ingreso entre el 2007 y el 2008.

En esos años, una mayor demanda de alimentos a nivel mundial por el crecimiento de la población, y la popularidad de los biocombustibles ante el encarecimiento del petróleo conspiraron para disparar los precios de las materias primas y alimentos en los mercados internacionales.

En Costa Rica, el costo de los bienes consumidos por las personas de menores ingresos registró aumentos interanuales de hasta 19,07% en setiembre de 2008, su punto más alto.

Detrás del espejo

Los hogares de menos ingresos no siempre son los que enfrentan las variaciones más altas en su canasta de consumo.

Desde agosto del 2007, en al menos tres momentos han sido los hogares de mayor poder adquisitivo los que vieron crecer sus gastos a un ritmo más acelerado.

Por ejemplo, entre mayo del 2011 y el mismo mes del 2012, el costo de los servicios educativos creció un 8,3% y las bebidas alcohólicas aumentaron en un 14,3%.

Estas categorías tienen un peso mayor en la canasta de consumo de los hogares con más poder adquisitivo.

Otro producto de peso para la canasta de consumo de los estratos más altos es el combustible.

La categoría de transporte tiene la mayor ponderación para este grupo (23,34%).

Dentro de este rubro, la gasolina y la adquisición de automóvil son los bienes con mayor peso.

Aunque transporte también es una categoría importante en el consumo de los hogares de menores ingresos, aquí los rubros de mayor ponderación son los pasajes de bus.

Los patrones de consumos disímiles ayudan a explicar el fenómeno de un mayor crecimiento en el costo de la canasta de los menos adinerados. La explicación no aligera la carga.

“No es el comportamiento esperable”, señaló Luis Mesalles, economista de la Academia de Centroamérica.

Lo esperable es que el mayor peso de la inflación que soportan los hogares de menores ingresos mine su confianza.

Según el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por Unimer para EF, para las personas con menor poder adquisitivo se ubicó en mayo en 3,9 puntos, lejos de los 5 puntos que indican un nivel mínimo de confianza.

El sentimiento entre los consumidores de rango medio es mayor aunque en 4,7 puntos sigue estando por debajo de la frontera de la confianza.

Los estratos altos (5,7 puntos) sí registran un mayor grado de optimismo, por encima incluso del ICC general, que en mayo fue de 4,4 puntos.

Los momentos en que mejora la confianza de los consumidores en cada estrato coinciden con caídas en el ritmo de crecimiento del costo de sus canastas de bienes y servicios.

“Claramente –los índices– explican el desánimo más intenso en un sector”, señaló Arce.

Impacto ignorado

La medición por estratos que realiza el INEC tiene limitaciones que impiden que los índices sean considerados como indicadores socioeconómicos oficiales.

Es así que variables que se ven afectadas por el alza en los precios se relacionan con el IPC, la medida oficial.

“Las políticas deberían ver esas diferencias para la protección de los más pobres”, dijo el economista Ronulfo Jiménez.

Una alternativa para acortar las brechas entre los grupos socioeconómicos es establecer consideraciones para los hogares de menores ingresos, es decir, sistemas de subsidios en los gastos más sensibles como servicios de electricidad o agua.

El problema de implementar esta medida es que los sistemas resultan difíciles de administrar, verificar y al final siempre tienen un costo para otros, reconoce Jiménez.

Otro ámbito de acción donde se podrían aprovechar los indicadores por estrato social es como referencia para la fijación de salarios mínimos, que actualmente toma en cuenta solo el índice de precios general.

“Una fijación salarial por medio de estos índices o eventualmente un índice de precios desarrollado a propósito para sectores de menos recursos debería solamente contemplar los salarios mínimos de trabajadores menos calificados”, opinó Pablo Sauma, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UCR.

Adoptar los índices para los estratos de más ingreso para fijar salarios mínimos carecería de sentido pues las remuneraciones de estas personas están, generalmente, por encima del piso fijado por el Gobierno y las negociaciones de ajustes se realizan de manera distinta.

Finalmente, las canastas de consumo de los hogares de menor ingreso y la ponderación de cada bien y servicio, podrían utilizarse para reestructurar las exoneraciones del impuesto sobre la venta que beneficia actualmente a unos 182 bienes. .

En el 2012 el Gobierno dejó de recibir ¢765.138 millones debido a las diversas exoneraciones al impuesto de ventas.

El objetivo de estos beneficios es aliviar la carga sobre los presupuestos de los costarricenses con menores ingresos.

Alinear el listado de bienes exentos con las canastas de consumo más actualizadas podría ayudar a que el beneficio sea para los productos y sectores correctos.

Actualmente, el INEC trabaja en una nueva Encuesta de Ingresos y Gastos que se utilizará para actualizar las canastas y ponderaciones de productos tanto en el IPC general como por estratos.

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