Banca estatal aún sigue debiendo en cobertura física cantonal

Turrubares, San Pablo y Jiménez son algunos de los lugares desatendidos por los tres bancos más grandes del país

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Un vecino de Turrubares, cantón de San José, debe trasladarse a Puriscal para hacer un trámite en un banco estatal, debido a que en su zona no hay sucursales a su disposición.

Un segundo ejemplo sería San Pablo de Heredia, donde a los ciudadanos no les queda otra opción más que dirigirse a Santo Domingo para realizar sus diligencias.

Por último, los habitantes de Jiménez de Cartago, deben buscar estos servicios en lugares colindantes, como Turrialba, Paraíso y Pacayas.

Estos son los tres cantones que están más desatendidos por la banca estatal a nivel nacional, considerando que ninguna de las entidades cuenta con oficinas en esos territorios.

Los habitantes de esas zonas deben visitar otros cantones para realizar trámites presenciales.

Aunque la banca estatal tiene una gran concentración en la provincia de San José, aún le quedan zonas por cubrir.

La otra cara de la oferta bancaria la ven las personas con domicilio en Goicoechea, Desamparados y San José, cantones en los que existe más de una oficina de cada uno de esos bancos, por lo que la persona puede elegir la mejor opción a conveniencia.

Una sorpresa positiva llega al detallar la cobertura de las provincias costeras, donde los bancos públicos han logrado cubrir la mayor parte de sus cantones.

Así se desprende del mapeo efectuado por EF sobre el posicionamiento de las sucursales y oficinas de atención del Banco Nacional de Costa Rica (BNCR), el Banco de Costa Rica (BCR) y el Banco Popular; excluido Bancrédito, debido a que el tamaño de su operación es menor y localizada en Cartago.

El análisis también incluyó a la banca privada, la cual mantiene su concentración en la capital del país, que concentra el 56,6%(132) de un total de sus 233 sucursales.

Si un banco, privado o público, quiere ampliar su posicionamiento en el país, deberá valorar más que la densidad poblacional.

Un nuevo local requiere de una alta inversión inicial, que elevará los gastos operativos del banco, por lo que se debe estudiar la recuperación de ese dinero.

Más allá del negocio, la presencia de los servicios bancarios en un cantón o distrito permite la bancarización de la población, el acceso a los servicios financieros y la generación de empleo.

Cada sucursal maneja un promedio de 10 colaboradores en la banca estatal y en la privada ronda las 18 personas, con excepción de los quioscos que emplean desde dos hasta cinco personas.

En la otra acera, las sucursales electrónicas y aplicaciones móviles surgen como una opción más para llegar a clientes de distintas regiones, con mayor eficiencia y menores costos.

A nivel mundial, incluso, se puede ver cómo las oficinas se convierten en espacios de asesoría, y las transacciones se trasladan a otros canales, dijo Mauricio Fonseca, de la dirección de Negocios, Innovación y Mercadeo del Banco Nacional.

En Costa Rica, es un hecho que los clientes van migrando a la digitalización, pero aún existen ciertas limitantes.

Aspectos culturales, brecha digital, altos costos transaccionales y la poca oferta de los servicios digitales, entre otros, podrían ser aspectos a tener en cuenta a la hora plantear una estrategia digital en la banca, dijo Carlos Melegatti, director de la División de Sistemas de Pago del Banco Central de Costa Rica.

infografia

Falta cobertura

Mientras existen cantones con varias sucursales a su disposición, hay zonas a nivel nacional que del todo no se han cubierto.

La cantidad de sitios sin atención de la banca pública aumenta al excluir al Banco Nacional, por ser la entidad con la mayor cobertura cantonal (aunque en cantidad de sucursales es superado por el BCR), y que solo está ausente en tres cantones del país.

En San José, la falta de oficinas llega a cuatro cantones más: Dota, León Cortés, así como Vázquez de Coronado y Acosta, donde están ausentes el BCR y el Banco Popular, respectivamente.

Alajuela ocupa un segundo lugar, en cantones sin oficinas de la banca estatal.

Marvin Corrales, subgerente general del BCR, explica que la ubicación de una oficina bancaria no debe responder a criterios de la distribución política del país, si no a criterios comerciales, de oportunidad o conveniencia.

La distribución y densidad de la población, la cercanía de una comunidad con otra y la cantidad de negocios son variables consideradas para establecer una oficina, añadió Corrales.

Al llevar este análisis a las provincias más alejadas de la Gran Área Metropolitana, sorprende positivamente la presencia de la banca estatal en Guanacaste, Puntarenas y Limón.

En estas provincias, las oficinas de atención a clientes logran cubrir cada cantón.

El Banco Nacional abarca el 100% de los cantones de estas provincias, y planea abrir un nuevo punto en Puntarenas este año.

La presencia del banco en los principales puertos comerciales del país ha sido prioridad, y se han abierto oficinas en diversos cantones para apoyar la producción agrícola, ganadera e industrial, dijo Fonseca, del BNCR.

El BCR, por su cuenta, tiene presencia en cada zona de Limón, pero le falta cubrir Montes de Oro en Puntarenas y tres cantones de Guanacaste.

El Banco Popular sería la entidad que más necesita cubrir nuevos espacios.

Por su lado, la banca privada tiene un total de 233 sucursales, oficinas y puntos de atención a clientes, pero solo el 11% está en las provincias costeras del país.

En Limón, existen apenas 10 sucursales de bancos privados, 9 en Guanacaste y 8 en Puntarenas. BAC San José, Davivienda y Scotiabank son los únicos bancos privados (de las 10 en operación) que cuentan con presencia en esas tres provincias.

Al lado, están bancos que, por negocios particulares, se ubican en zonas estratégicas. Por ejemplo, Banco Cathay que posee solo 13 sucursales en total, pero tres están en Limón y una en Puntarenas.

Lo mismo en el caso de BCT e Improsa, que cuentan con una oficina de atención al público en Limón.

Aún así, la cobertura sigue siendo poca. En términos generales, la realidad es que las entidades privadas no han logrado acaparar con fuerza más allá de la GAM.

Las razones se enfocan más que todo en estrategias que van en busca de la densidad poblacional, aglomerada en la provincia de San José, pero también por el tamaño de su operación, que difícilmente abarca los 81 cantones que posee el país.

De este modo, ni el banco privado de mayor tamaño podría abarcar todas las zonas. BAC San José (la entidad con más puntos) cuenta con 59 oficinas, rapibancos y plataformas digitales.

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