El ingreso por las primas de estas pólizas cayó un 38% en el 2014, pero nuevos proyectos buscan que más productores los adquieran

Por: María Fernanda Cisneros 5 abril, 2015
 Apoyo a productores. Ante el poco acceso que tienen los agricultores al seguro se cosechas, la solución más cercana que procura aplicar el Ministerio de Agricultura y Ganadería es abrir la posibilidad de optar por pólizas colectivas.
Apoyo a productores. Ante el poco acceso que tienen los agricultores al seguro se cosechas, la solución más cercana que procura aplicar el Ministerio de Agricultura y Ganadería es abrir la posibilidad de optar por pólizas colectivas.

En medio de un cambio climático que afecta cada vez más a los agricultores, la necesidad de asegurar sus cosechas es palpable.

Sin embargo, los altos costos para cancelar las primas se salen del presupuesto de la mayoría de productores, lo que cierra las puertas para que puedan cubrir las pérdidas de sus cultivos.

Esta es la principal razón de la caída del 38% en las primas de estos seguros, en el 2014.

El Financiero | Archivo
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Ante esta realidad, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) analiza una estrategia que busca que los agricultores tengan un mayor acceso al seguro de cosechas, la cual se ejecutaría con el apoyo del Instituto Nacional de Seguros (INS).

La iniciativa consta de dos proyectos, el primero se trata de una apuesta por los seguros colectivos, que estaría listo antes del 1.° de mayo.

El segundo, que todavía está sujeto a negociaciones, es un fondo con recursos de ambas entidades, dirigido a pequeños productores.

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Oferta de seguros

En Costa Rica, el INS es el único que brinda la posibilidad de asegurar las cosechas ante condiciones climáticas o biológicas (plagas y enfermedades).

Mientras, el resto de aseguradoras consultadas admiten que no están interesadas en sumarse a este nicho debido al alto índice de siniestralidad que presenta.

El año pasado, las primas de estas pólizas reportaron un monto de ¢404 millones, un 38% menos que lo experimentado en el 2013.

Además, desde el 2012 estos seguros han presentado un déficit en sus resultados financieros.

Según Sergio Alfaro, presidente ejecutivo del INS, el seguro de cosechas ha tenido un comportamiento similar en los últimos diez años, con alta siniestralidad y altas tarifas, debido a que es adquirido por pocos productores.

Aunque el número de agricultores que aseguran cada año sus cosechas es variable, la cantidad no sobrepasa los 300.

La cartera de estos seguros está compuesta por pequeños y medianos productores, en su mayoría arroceros (95%), seguidos de productores de plátano de exportación, frijol y palma aceitera.

Según Juan Rafael Lizano, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura, la única solución para que más agricultores se aseguren es que el costo de las primas se reduzca considerablemente, para lo que se debe trabajar en un seguro universal.

“Estamos trabajando intensamente con los bancos públicos y privados, para incrementar el aseguramiento de los cultivos de arroz y otros, a través del crédito, volumen de aseguramiento y con tarifas más bajas”, dijo Alfaro.

Otros sectores que tradicionalmente no adquieren estas pólizas empiezan a resaltar la necesidad en cubrir sus riesgos ante los efectos del cambio climático.

El impacto del fenómeno ambiental es señalado como una de las principales causas por las que el sector agrícola ha registrado una desaceleración en su dinamismo.

Un total de $108 millones en pérdidas a raíz de lluvias intensas, sequías y sismos se reportaron en los cultivos del país, entre el 2001 y el 2012, de acuerdo con un informe del impacto de los fenómenos naturales en Costa Rica, elaborado por el MAG y el Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplán).

Esos fenómenos aún prevalecen, y son parte de las explicaciones del bajo crecimiento que está teniendo este sector. A enero de este año, el Índice Mensual de Actividad Agropecuaria registró un nivel negativo de 1,08%, lo que se traduce en 3,98 puntos porcentuales por debajo del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE).

Proyectos en camino

La primera propuesta de apoyo a los agricultores en materia de protección de sus cultivos es el seguro colectivo; esto cambia el modelo actual de pólizas individuales.

La iniciativa busca que, mediante asociaciones, cooperativas o diversas agrupaciones, los productores puedan obtener una póliza con mejores condiciones, explicó José Joaquín Salazar, viceministro del MAG.

El beneficio de una póliza colectiva –que es adquirida entre varios asegurados– es el descuento que se puede obtener en la prima, y el ahorro será aún más alto conforme exista mayor participación de asegurados.

Mediante esta iniciativa se brindarían descuentos según el volumen de hectáreas que vayan a cubrir la póliza.

La prima puede reducirse entre un 3% y un 5% en un terreno de 500 hectáreas si se utiliza un seguro colectivo, en lugar de uno individual, comentó Salazar.

La expectativa es que estos seguros colectivos estén listos antes del 1.° de mayo.

Con el fin de trabajar esta y otras iniciativas, existe una comisión interinstitucional con representantes del INS y del MAG.

El segundo proyecto que tienen en su agenda aún está en discusión y consta de la creación de un fondo para pequeños productores con subsidio de primas, que se costearía con reservas del INS y parte del presupuesto del MAG.

“El INS tiene una reserva que ronda los ¢14.000 millones generado por excedentes de las pólizas, y se tomaría una parte de ese monto; en el caso del Ministerio sería una porción del presupuesto. Como el de este año ya está aprobado, se tendría que esperar al próximo”, dijo Salazar.

Esta sería otra forma de reducir el costo de la prima que debe cancelar el productor. En caso de darse este subsidio, no beneficiaría solo a los arroceros, sino también a los cultivos más afectados.

Según el Plan Nacional de Desarrollo, entre los productos sensibles del sector agrícola están arroz, frijol, maíz blanco, papa de consumo fresco y cebolla.

Aun así, se incluirían otros de acuerdo con la afectación, por ejemplo uno de los que se analiza son las hortalizas.

Aunque es un proyecto que aún está en discusión, la expectativa del MAG es llegar a un acuerdo este año y así ponerlo en marcha en el 2016.

Por otro lado, la Ley del Sistema de Banca para el Desarrollo establece que parte de los recursos del Fideicomiso Nacional para el Desarrollo (Finade) serán destinados “para el financiamiento de las primas del seguro agropecuario o bien financiar las primas de otros sectores productivos que así lo requieran”, indica el artículo 15 del estatuto.

“La colocación de los recursos del Sistema de Banca de Desarrollo constituye una gran oportunidad dado que la tasa efectiva es menor. También hay otras iniciativas legislativas en trámite que están al inicio de su camino legislativo”, explicó Alfaro, del INS.