El fin del control cambiario es una de las principales herramientas con que cuenta el gobierno en su objetivo de incrementar la competitividad de la economía argentina, atraer inversión y reconstruir las reservas internacionales

Por:  18 diciembre, 2015
Vista del exterior del Banco Central de Argentina, 17 de diciembre de 2015, en el centro de Buenos Aires (Argentina). Las casas de cambio y bancos argentinos abrieron en la primera jornada tras el levantamiento de las restricciones cambiarias conocidas como
Vista del exterior del Banco Central de Argentina, 17 de diciembre de 2015, en el centro de Buenos Aires (Argentina). Las casas de cambio y bancos argentinos abrieron en la primera jornada tras el levantamiento de las restricciones cambiarias conocidas como "cepo", con una fuerte depreciación del peso argentino.

Argentina anunció el jueves 17 de diciembre el fin del control del tipo de cambio y que en adelante la relación entre el peso y el dólar será fijada mediante un sistema de flotación sucia.

La decisión es vista como Viernes 18 de diciembre de 2015 — Por Alberto Bernal

XP Securities

El analista de mercados internacionales Alberto Bernal cree que esta decisión del gobierno de Mauricio Macri será beneficiosa y muestra muy buenas señales de las habilidades del gobierno.

"El exceso de pesos argentinos se debe corregir implementando una política fiscal más estricta y un ajuste presupuestario", dijo Bernal de la firma XP.

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, explicó que serán la oferta y la demanda las que determinen el valor del dólar, interviniendo el banco central cuando haya variaciones muy bruscas.

En conferencia de prensa, Prat-Gay dijo que las condiciones se dieron para eliminar el control cambiario instalado en el 2011. "El control del dólar mató la oferta, pero no acabó con la demanda", recordó.

La última cotización oficial del dólar fue de 9,8 pesos, pero en las calles estaba en 14,02 pesos. El gobierno no anunció ningún valor de referencia, aunque diversos analistas apuestan por un dólar de 15 pesos.

El fin del control cambiario es una de las principales herramientas con que cuenta el gobierno en su objetivo de incrementar la competitividad de la economía argentina, atraer inversión y reconstruir las reservas internacionales.

La liberación cambiaria traerá, sin embargo, algunos problemas.

La inflación, que ya es de 24% anual, podría elevarse a 47%, según un análisis de Barclays.

"La economía está débil y es muy riesgoso tomar esta medida, pero había que hacerlo", dijo Alberto Ramos de Goldman Sachs.

"La inflación va a saltar, pero creemos que el 'overshooting' podrá ser contenido", señala Pilar Tavella de Barclays.

"No se trata del fin del cepo, sino de una brutal devaluación", afirmó Axel Kicillof, ministro durante el gobierno de Cristina Fernández. C

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