Brasil y México son algunos socios comerciales de China a los que también afecta la devaluación del yuan

Por: María Fernanda Cisneros 17 enero, 2016
 China. El crecimiento económico de este país es débil, al mismo tiempo que su comercio exterior se contrae y enfrenta la salida de capitales. Esto ha impulsado al Banco Central de China a devaluar su moneda (el yuan).
China. El crecimiento económico de este país es débil, al mismo tiempo que su comercio exterior se contrae y enfrenta la salida de capitales. Esto ha impulsado al Banco Central de China a devaluar su moneda (el yuan).

La devaluación surca varias economías del mundo, y el principal detonante es China, país que ha demostrado que su poderío económico logra impactar a los mercados financieros mundiales con sus decisiones internas.

Los bajos precios de las materias primas y, sobre todo el petróleo, serían la segunda razón –ligada a los resultados de la economía china– por la que diversos países alrededor del mundo están depreciando sus monedas.

En la lista de países que han devaluado están Brasil, Colombia, Chile, México y Perú, entre otros.

Gráfico: Tipo de cambio en el mundo.
Gráfico: Tipo de cambio en el mundo.

La preocupación sobre este comportamiento es fuerte. Luis Videgaray, ministro de Hacienda mexicano, expresó días atrás que se trata de “un fenómeno francamente perverso porque, si todos los países terminan devaluando, nadie se hace más competitivo”.

Por ahora, en Costa Rica la realidad es distinta. El abaratamiento de algunas materias primas favorece al país pero la pérdida de competitividad más bien genera incertidumbre.

Fenómeno global

Antes de entender los efectos en el país, es necesario volver al detonante del comportamiento de los mercados financieros en los últimos meses.

La devaluación se manifiesta como un aumento del tipo de cambio, es decir, cuando se requieren más unidades monetarias nacionales para comprar una unidad extranjera (el dólar en este caso).

Desde el año pasado, China apostó por la devaluación de su moneda, el yuan, con el objeto de dinamizar su economía, ubicada por debajo de 7%.

Las perspectivas económicas de esa nación apuntan a un crecimiento de 6,8% al cierre de 2015 y 6,3% en 2016, por lo que la desaceleración continuará, eso sí, de manera gradual, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Solo en agosto del año pasado –el punto de partida– el Banco Central de China (PBOC) devalúo su moneda 5%, y en la primera semana de este 2015 posicionó la cotización de referencia del yuan al nivel más bajo de los últimos cinco años (6,5314 yuanes por dólar).

En medio de la situación económica de China y el arranque de su devaluación, los precios de las materias primas continuaron su tendencia a la baja.

El precio del petróleo impactó las economías de países exportadores, a favor de los que importan.

Los países que están devaluando dependen de las materias primas, por lo que notan cómo la demanda se enfría y su ingreso de divisas se reduce.

El impacto estará definido por la dependencia que los gobiernos tengan de estos ingresos, explicó Danilo Montero, economista y director ejecutivo de Acorde.

La inversión extranjera y la industria de México son sensibles a la devaluación del yuan, porque el precio de los productos es determinante en la decisión de los inversionistas, sumado a la baja en el precio del petróleo y a la subida de las tasas de interés.

Si EE. UU. sigue aumentando sus tasas, significa que el dólar adquiere más valor.

En el caso de Brasil, además de este panorama externo, también atraviesa un alto déficit fiscal, explicó Wálter Espinoza, gerente de mercados cambiarios de Lafise.

La proyección es que las economías seguirán devaluando, mientras los precios de las materias primas continúen bajos.

Ante este fenómeno mundial, las repercusiones para Costa Rica son distintas.

El abaratamiento de los commodities es favorable, mientras la pérdida de competitividad de bienes exportables no, porque se vuelven más costosos.

Algunos países que han devaluado son competidores directos y el nicho exportador ha perdido competitividad en manufactura y agricultura, pero no en servicios, por depender menos del tipo de cambio, dijo Hernán Varela, jefe de estrategia de Aldesa.

Además, surge la duda de si el comportamiento externo convertirá al país en una víctima involuntaria del tipo de cambio.

Aún así, cuenta con reservas internacionales suficientes, en caso de una situación adversa externa, comentó Luis Herrera, economista de Acobo.