En junio pasado una nueva regulación entró en vigencia y promete más acceso

Por: María Fernanda Cisneros 10 julio, 2016
La Casita Barra Honda ofrece sus servicios especialmente a turistas europeos, quienes aprovechan la corta distancia entre estas cabinas y el Parque Nacional Barra Honda.
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Cada persona que tiene un crédito activo en el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) adeuda, en promedio, ¢8,9 millones.

En esa línea, los que más reciben recursos son las medianas empresas del sector servicios, aquellas ubicadas en la región Chorotega y las que están en manos de personas jurídicas.

Estas cifras provienen del SBD, incorporando las colocaciones de crédito desde el arranque del programa hasta mayo de este 2016, aproximadamente.

Más de ¢213.147 millones han sido depositados a cuentas de micro, pequeñas y medianas empresas, también emprendedores, en toda la historia del Sistema. En total, son 23.744 operaciones de crédito.

En 2015, la cartera registró el mayor saldo de la historia del SBD, superando la cifra que habían acumulado las operaciones registradas desde el lanzamiento del sistema.

Este año, los buenos resultados no son la excepción y los desembolsos de dinero caminan a paso firme. Se han ejecutado un total de 5.043 operaciones de crédito, para un monto total de ¢33.575 millones.

Al quinto mes del 2016, las cifras superan lo gestionado en todo el 2014 y hay altas expectativas de que los resultados serán aún mejores que los del año pasado.

La perspectiva promisoria llega con la nueva regulación de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) y que fue aprobada por el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) en mayo.

El Reglamento sobre Gestión y Evaluación del Riesgo de Crédito para el Sistema de Banca para el Desarrollo da nombre al Acuerdo Sugef 15-16, publicado en La Gaceta el 14 de junio de este año.

La regulación anterior fue derogada y la nueva está enfocada en la forma que los entes regulados por la Sugef deben participar en el SBD. Los cambios también prometen dar un mayor acceso a micro, pequeñas, medianas empresas y emprendedores de todos los sectores productivos.

Dentro de la lista de los principales ajustes de la nueva normativa están tasas de interés más competitivas, pues los préstamos se ofrecen indexados a la Tasa Básica Pasiva (TBP). También la activación de las garantías mobiliarias, un mayor apalancamiento del fondo de avales y un centro de información que muestra el historial crediticio del deudor en los últimos 24 meses y no de 48 meses, como el resto de las calificaciones del mercado financiero.

Además, existe una mayor posibilidad para readecuar el préstamo en caso de que el deudor no atienda sus obligaciones a tiempo, de modo que no quede “manchado” en el sistema y pueda continuar accediendo a este.

Además de las nuevas normas, se abrirá una carrera de técnico en banca para el desarrollo en la Universidad Estatal a Distancia (Uned), con el fin de capacitar al personal de la banca y brindar una mejor asesoría en los 10 operadores financieros autorizados (dos nuevos por acreditarse).

El Sistema cuenta con 43 programas de crédito autorizados y cuatro fondos de recursos distintos, que muestran una morosidad mayor a 90 días de entre 0,11% y 4,99%.

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Beneficiarios en cada préstamo

Entre tanto, el perfil de quienes reciben más dinero por cada transacción no coincide con aquellos nichos que han capturado la mayor porción de los recursos disponibles en el sistema.

Lo anterior ocurre debido a que los sectores que capturan más dinero de la cartera, deben dividirla entre más operaciones crediticias.

Por tamaño de empresa, las medianas son las que reciben más dinero, en promedio, por préstamo, con un monto de ¢15,4 millones, ¢6,2 millones menos que los micronegocios.

Lo anterior, aun cuando a estos últimos se les ha depositado el 65% del saldo total de la cartera de crédito que registra el Sistema desde su comienzo.

El segmento de los emprendedores se ubica en el segundo lugar de los que menos han recibido dinero del saldo total. En tanto, por transacción ocupan el segundo lugar, pero de los que más reciben.

Por sector productivo, a los negocios del sector servicios se les ha desembolsado ¢11,7 millones por cada préstamo, en promedio, casi ¢3 millones menos que el nicho agropecuario, que acapara el 54% del saldo total de la cartera del programa.

Además, los recursos están llegando con más fuerza a la región Central, aunque han llegado a empresas ubicadas en todas las zonas del país.

En crédito por transacción, la región Chorotega es la que más recibe dinero, seguida muy de cerca por la Huetar Norte y el Pacífico Central.

Por último, las personas jurídicas acaparan más del doble del dinero promedio que les es entregado a los hombres que piden un préstamo en el SBD.

Novedades

Un listado de los principales aspectos del nuevo reglamento de SBD:

1

Créditos grupales: Los microempresarios pueden entregar una garantía solidaria, mancomunada e indivisible.

2

Garantía mobiliaria: Se reconoce inventarios, equipo, contratos, cuentas por cobrar, bienes muebles o cosechas.

3

Crédito no tradicional: Puede no existir un estado financiero que evalúe la capacidad de pago y recibir un préstamo.

4

Adiós a norma que castigaba con estimación de incobrables créditos del agro de ciclos productivos de más de 6 meses.

5

Más avales: Cada colón de patrimonio del fideicomiso podrá respaldar más de un colón de avales, en el Fondo de Avales.

Fuente SBD Y Sugef.