¿Sabe cómo cuidar de su historial crediticio?

56.000 personas tienen la peor calificación otorgada por la Sugef en cuanto al pago de sus deudas

  • Facebook (Compartir)
  • Tweetea!
  •  
  • Vídeos
  • Imágenes

No basta pagar las deudas. Para tener un récord crediticio de lujo hay que pagarlas a tiempo pues hasta un atraso de días queda registrado en la información que los bancos envían mes a mes a la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

Hoy 56.000 deudores tienen su historial de crédito manchado, es decir, que registran incumplimientos de obligaciones o retrasos de importancia en el pago de sus deudas.

Ellos representan el 6% del total de personas físicas con deudas en alguna de las entidades reguladas por la Superintendencia. El porcentaje se ha mantenido invariable durante los últimos cinco meses.

Sin embargo, el número total de deudores con calificación 3 en su historial de crédito –la peor otorgada– creció un 2,4% entre febrero y julio, según datos facilitados por el Centro de Información Crediticia (CIC) de la Sugef.

Entre las personas jurídicas, 947 están relegadas a la peor calificación, un 4,4% del total.

“Se dice que alguien tiene su crédito manchado cuando su reporte de la CIC refleja que en los últimos cuatro años la persona acumuló un número significativo de días de atraso o que del todo no canceló una operación”, puntualizó Christian Vega del CIC, ente que forma parte de la Superintendencia.

No obstante, un récord deficiente de pago no implica que una persona quede vedada por la normativa para acceder a un financiamiento.

Sin embargo, son clientes que se vuelven caros para los bancos, pues deben aprovisionar (o reservar) el 100% del monto que les presten.

¿Cómo funciona?

Varios factores juegan en el cálculo de la calificación que la Sugef da a los deudores.

No solo pesan el número de días de atraso, sino también el monto del préstamo con demora y la cantidad de operaciones que tenga el cliente.

Una persona que se atrase con el pago de su único préstamo personal, aunque sea de un monto bajo, se ve más afectada que otro deudor que entre en mora por un préstamo de idéntico monto pero que tiene otras obligaciones más cuantiosas al día.

Tener las tarjetas de crédito al día también es clave, pues el mecanismo de ponderación toma en cuenta el monto disponible, no el saldo del crédito que haya sido utilizado.

“Un tarjetahabiente puede tener un saldo de ¢100.000 y un disponible de ¢5 millones. Se ve muy afectado pues la ponderación toma en cuenta ese último valor”, explicó Vega.

Los atrasos pesan en el historial de crédito, pero además hay tres situaciones que envían a un deudor directo a la peor categoría de riesgo.

Entregar un bien para pagar un deuda, llegar a un proceso de cobro judicial y dejar que el fiador se haga cargo de la obligación están entre los pecados capitales.

Incluso, en estos casos, la redención es posible, al menos en su historial crediticio el CIC. Este toma en cuenta las operaciones de los últimos 48 meses, incluyendo aquellas que fueron canceladas en el transcurso de esos cuatro años.

Si la Sugef olvida después de cuatro años, lo mismo no aplica necesariamente para empresas privadas de datos que proveen a entidades y comercios sus versiones de récords crediticios.

No se esconda

La clave para evitar manchas en su récord es mantener una actitud proactiva, tomando medidas que le permitan hacer frente a sus obligaciones aún cuando sus ingresos se vean afectados.

Un camino es la adquisición de un seguro de desempleo o de saldo deudor. Otro es negociar con las entidades financieras.

“El peor negocio para un banco es adjudicarse bienes o tener que llegar a procesos de cobro judicial. El mejor camino es renegociar la deuda”, comentó Maurilio Aguilar, director de Gestión Corporativa del Banco Popular.

Entablar negociaciones puede resultar en una readecuación del plazo de la deuda, la capitalización de intereses, movimientos en la tasa de interés o incluso en la unión de deudas. El objetivo, reducir el desembolso mensual a las posibilidades del deudor.

“No hay que desanimarse si en la plataforma de servicio un oficial de servicio al cliente le dice que no es posible negociar. Pida que se escale su solicitud. Hace falta cultura financiera tanto en los deudores como en los mismos bancos”, comentó Vega.

Una cultura que parece manifestarse de a pocos. Aunque algunos deudores se acercan al banco antes de caer en mora, la mayoría reacciona a la llamada de los oficiales de las entidades financieras alertando sobre las consecuencias de un atraso superior a los 90 días, apuntó Aguilar.

Un buen historial le facilita el acceso al crédito y es tan importante como su capacidad actual de pago. Para mantenerlo competitivo, lo primero es conocer su estado actual, pues no vaya a ser que se lleve una sorpresa.

En breve

¿Cuál es su objetivo? El récord crediticio es una herramienta para que las entidades supervisadas estimen el riesgo de una operación crediticia.

¿Es pública mi información crediticia? Resoluciones de la Sala IV establecen que la conducta de pago de un deudor es de interés público. Las operaciones de crédito no están cubiertas por el secreto bancario.

¿Quienes lo utilizan? Esta es una herramienta que se debe usar para medir el riesgo de un operación de crédito. No puede ser utilizado para concursos de plazas de trabajo.

¿Cómo lo consulto? Quienes tienen firma digital pueden consultarlo en línea en la página de la Sugef. Además, se pueden solicitar copias en los bancos donde se tengan cuentas de ahorro o créditos.

Fuente CIC.

Sostenbilidad y financiamiento