Paulo Vargas Solano


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Fue mientras cursaba sus estudios de Ingeniería de Alimentos en la Universidad de Costa Rica que escuchó por primera vez lo que era la enfermedad celiaca, o intolerancia al gluten.

El desconocimiento que en ese momento había sobre el tema y la poca oferta en el mercado para satisfacer la demanda de esa población, se convirtió en la motivación para hacer de su proyecto de “U”, un proyecto de vida.

Así fue como Paulo Vargas postuló su iniciativa, entre 300, ante el Centro de Incubación de Empresas del Instituto Tecnológico (TEC) y resultó ganador del Concurso Nacional de Emprendedores 2008.

Tres años de incubación resultaron en The Gluten Free Factory. “En 2011 logramos obtener una línea inicial de premezclas libres de gluten. Tuvimos que recurrir a inversión propia”, recordó Vargas.

En ese momento, fueron premezclas de panqueques, pan, pizza y brownies , las presentaciones que saltaron al mercado y que fueron acogidas por cadenas como Walmart y Automercado, entre otras.

Rápidamente, países como Nicaragua, Panamá y Guatemala, se sumaron a la lista de destinos en los que incursionó la marca.

“A la fecha hablamos de estar produciendo cerca de 5.000 unidades de premezclas mensuales en el país”.

Llegar a Estados Unidos, México y Colombia; lanzar hasta seis líneas de producto terminado y hasta inaugurar su propia planta eco amigable a finales del 2015, son las primeras metas, ya encaminadas, de un futuro más que promisorio, y que se gestan bajo la obtención de un fondo propyme por $200.000.

“El sabor y la garantía de que lo que producimos es 100% certificado es nuestro referente. Ahora hasta gente sin la enfermedad nos consume, solo por los beneficios del producto”, enfatizó.

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