Giacomin y Chantilly ajustan su estrategia para proteger su legado

Estos negocios suman, en conjunto, 87 años en el mercado; ahora toman medidas para subsistir


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En 1956, Giovanni Giacomin, un inmigrante italiano, abrió una pequeña fábrica de productos en el centro de San José sin imaginar que 59 años después sería reconocida por los costarricenses como una de las mejores pastelerías y chocolaterías del país, precisamente, Giacomin.

Treinta y dos años después de que dicha fábrica empezó a funcionar, doña Zeanny Alvarado comenzó a dedicar su tiempo libre a la preparación de pastelería y repostería, una decisión que posteriormente daría vida a Chantilly.

Los líderes actuales de estas firmas familiares destacan que quienes los visiten podrán degustar en cada uno de sus platillos un poco de su historia; un legado que desean mantener a pesar de que el negocio ahora sea mucho más agresivo que cuando iniciaron.

Justo por esta razón han decidido implementar una serie de medidas entre las que destaca incorporar a personas que no pertenecen a su núcleo familiar y que les permiten aumentar la cantidad de sus locales y buscar nuevos nichos de mercado.

Rodrigo Solano, socio director de InBest Capital, aseguró que una de las razones por las que este tipo de empresas familiares acuden a un tercero es porque desean seguir creciendo pero su patrimonio ya no es suficiente o porque las entidades financieras no les dan un mayor acceso a créditos.

“Se ven obligados a buscar socios, por lo que se enfrentan a una situación delicada ya que deben encontrar a una persona que coincida con los valores de la empresa, la filosofía de negocio y las prácticas comerciales, entre otros factores”, agregó.

Un cambio generacional

Giacomin cambió de mando desde octubre del 2014. Desde ese momento Antonella Giacomin, sobrina del fundador, tomó las riendas del negocio, eso sí, con una “pequeña” variación: la aparición de un “grupo de amigos”.

“Ahora asumo la responsabilidad de continuar con el legado familiar junto a un grupo de socios que son amigos de la pastelería y sus fundadores. Esta era la mejor manera de realizar la transición natural entre generaciones para mantener el legado”, detalló.

Estos nuevos actores abren la posibilidad de que la empresa llegue a nuevos puntos, los cuales prevén serán más cómodos y cercanos para sus consumidores.

“Su participación en el negocio será pasiva pues no intervendrán en los aspectos operativos ni administrativos”, destacó.

Las nuevas incorporaciones darían sus primeros frutos con la apertura de dos establecimientos que se ubicarían en San Francisco de Heredia y en el este de San José, los que abrirían durante el primer semestre de este año.

Con la apertura de estos locales, la firma aumentará la cantidad de sus restaurantes a seis. Ya tienen presencia en Escazú, Santa Ana, el centro comercial Paseo de las Flores, en Heredia, y en Los Yoses.

Asimismo, la empresa fusionó las cocinas en su local de Los Yoses concentrando así la elaboración de cada uno de sus productos, una decisión que procura garantizar los estándares de calidad y respetar la herencia.

Esta decisión no afectó la cantidad de empleos que genera el negocio por lo que se mantienen en sus puestos 65 colaboradores; un 17% tiene más de 10 años trabajando para la firma.

En este proceso que pasa la compañía no se descarta efectuar nuevas alianzas comerciales como la que se firmó en 2001 con Auto Mercado.

Con este acuerdo, la empresa comenzó a vender algunos de sus productos, como las tradicionales herraduras, arrollados de mazapán y otros, en los supermercados.

En busca de nuevos nichos

La fundadora de Chantilly, Zeanny Alvarado, por su parte, tiene claro que no desea ver cómo la empresa, por la que se ha esforzado tanto, junto a su esposo, llegue a su fin.

Por esto, además de potenciar los locales que tienen en San Pablo de Heredia y Tibás, esperan aumentar su presencia en la atención de servicios en zonas francas y otras áreas de trabajo.

“Por ejemplo, que las empresas nos llamen en la mañana, nos hacen un pedido y nosotros se los llevamos en la tarde cuando lo necesitan; ahora lo que los clientes buscan es que se les lleve el producto hasta donde se encuentra”, explicó.

Para estos proyectos, la empresa pretende encontrar un socio estratégico que les apoye en el crecimiento, no solo aportando capital sino también brindándoles apoyo en las operaciones que estos trabajos requieran.

La dueña de Chantilly tampoco descarta que, con la llegada de un aliado, puedan desarrollar franquicias en diversas zonas del país, debido a que la firma ya cuenta con gran parte de lo necesario para la implementación de dicho modelo de negocio.

Anteriormente, realizaron un plan piloto con la apertura de dos establecimientos en San Antonio de Desamparados y Cartago, pero tuvieron que cerrar debido a que la empresa no contaba con el suficiente personal para garantizar el cumplimiento de los estándares de calidad.

Las dos empresas, tanto Giacomin como Chantilly, no solo compiten con firmas nacionales como Spoon, que abrió sus puertas el 22 de diciembre de 1977, sino también con firmas extranjeras como Starbucks y supermercados como Pricesmart, en los que se ofrecen productos de respostería y pastelería a bajo costo.

Dichos establecimientos, sobre todo las cafeterías, muestran un buen ritmo de crecimiento. Por ejemplo, Starbucks, firma estadounidense, planea abrir de tres a cuatro establecimientos en el transcurso de este año.

Mientras que Spoon, que tiene 28 locales, planea seguir creciendo con la apertura de un local en el City Mall de Alajuela.

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