Coopesa quiere hangares de primera

Espera iniciar traslado a finales de este año, mientras que  Gobierno prepara nuevo cartel internacional 


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En diciembre del 2011, se estimó en $27 millones pero al día de hoy se calcula en $32 millones lo que costará el traslado de los hangares a las nuevas instalaciones de la Cooperativa Autogestionaria de Servicios Aeroindustriales (Coopesa), que hoy opera en el aeropuerto Juan Santamaría.

Es una inversión que el Estado asumirá a través del Consejo Técnico de Aviación Civil (Cetac) en dos períodos presupuestarios, pero que Coopesa deberá pagar, tal y como lo ha venido haciendo por décadas por las instalaciones actuales.

Este año fueron autorizados $20 millones para las obras de movimiento de tierra, construcción de calle de rodaje y rampa. El próximo año se destinarán $12 millones para completar las obras de los nuevos hangares.

En su lugar, Coopesa deberá cancelar por concepto de arrendamiento $0,75 por cada metro cuadrado de las seis hectáreas de terreno que ocupará. Mensualmente equivale a $45.000.

Actualmente, paga $0,60 por cada uno de los 10.000 metros de hangares.

Tecnología de altura

Mientras ocurre la mudanza, la cooperativa ejecuta las primeras inversiones de sus planes de mediano y largo plazo.

Eric Goñi, gerente general de la entidad, contó que ya realizó una primera inversión en tecnología para prestar servicios a aviones Embraer, que estará disponible en octubre próximo. La inversión rondó el $1 millón.

Comentó que los nuevos hangares le permitirán mayor eficiencia y agilidad, y colocará a Costa Rica a la altura de otras empresas de servicios aeronáuticos como la de El Salvador.

De hecho, se quiere implementar el modelo de trabajo 24/7: con la misma cantidad de bahías (espacios para aviones) se podrá duplicar la capacidad de atención.

En el tema de inversión también mejoró su equipo para atender aeronaves Airbus (modelos llamados nariz-cola) como el Spirit, un interés que tiene desde hace dos años, y por medio de la cual podrá revisar y dar mantenimiento a la aeronave que recién ha desembarcado pasajeros y a la que va a despegar.

Respecto al traslado, Goñi reconoció que es un proceso de logística, que no es barato ni fácil, pues es un servicio que no puede detenerse.

Por eso se hará de una manera programada de modo que se pueda determinar a cuál bahía irá qué tipo de avión, sin opción a cambiar de lugar, porque “requiere de mano de obra intensiva, herramienta pesada y siempre se revisará en el mismo sitio”, advirtió Goñi.

El traslado –un tema en agenda desde hace 15 años– es indispensable para que la ampliación del aeropuerto Juan Santamaría se logre materializar.

En diciembre del 2011, el Gobierno y Coopesa finalmente se pusieron de acuerdo: decidieron trasladar los hangares y talleres de mantenimiento de aeronaves a una propiedad aledaña a la terminal del aeropuerto,

Aunque en noviembre pasado se publicó el cartel de licitación para demoler el edificio actual y construir el nuevo, no recibió oferentes y no logró adjudicarse, por tanto, debió prepararse un nuevo cartel.

De acuerdo con Luis Carlos Araya, viceministro de Transporte Aéreo, se está en el proceso de un segundo concurso. Ahora la demolición se hará mediante contratación independiente a la construcción de la nueva obra.

En octubre será publicado el cartel de licitación internacional, según las especificaciones que dicta la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). La esperanza es que para diciembre ya esté adjudicado.

El Estado es propietario desde la década de los 70 de casi todo el terreno donde se pasará Coopesa. Solamente debió expropiar 10.684 metros cuadrados a un ciudadano de apellido Pozuelo Arzuola y pagarle ¢174 millones.

Llave en mano

La empresa que resulte adjudicataria de la obra deberá manejar el concepto de llave en mano. Las instalaciones deben ser capaces de albergar aviones grandes, tipo Boeing 757, además, el espacio debe atender bajo techo a seis aeronaves y deberá estar listo antes de enero del 2014.

En esa fecha, el gestor interesado del aeropuerto, la firma Aeris, debe iniciar con los trabajos de ampliación: las fases III y IV que contemplan, entre otros, pista de rodaje, planta de tratamiento, puentes de embarque y nuevas salas de abordaje.

EF envió consultas a Rafael Mencia, director ejecutivo de Aeris, para conocer suposición sobre el traslado de Coopesa, pero al cierre de esta edición no había respondido.

La etapa previa a la adjudicación es responsabilidad directa de Cetac pero, una vez que esté el diseño y adjudicada la obra, Coopesa participará de manera más activa, dijo Goñi.

El ejecutivo reconoció la calidad de su recurso humano, el cual es preparado y especializado in situ . Muchos de ellos son técnicos mecánicos de aviación que reciben capacitación tanto en el país como el extranjero.

49 años de historia

Coopesa comenzó en 1963, tiene su origen en la corporación de Servicios Aeronáuticos Latinoamericanos (SALA).

Octubre de 1963

Antiguos empleados fundan Coopesa tras la quiebra de SALA, vía Ley 3319 . Hasta hoy, es el único que da el servicio.

1973

El Estado aportó un terreno aledaño al aeropuerto para que Coopesa tuviera sus talleres. Coopesa paga alquiler por metro cuadrado.

1996

La urgencia por ampliar el AIJS dio paso a un intenso proceso de negociación entre Gobierno y Coopesa.

Diciembre del 2011

Ambas partes logran un acuerdo. Actualmente preparan el cartel y se espera que el traslado se inicie a fines de este año.

Fuente FALTA.

Sostenbilidad y financiamiento