Empresas costarricenses utilizan su ingenio para encadenarse a transnacionales

Ticos detectan particulares oportunidades para crecer ligados a grandes firmas transnacionales

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¿Se ha preguntado quién fabrica las cajas en las que usted come papitas de Mc Donald’s?

¿Sabía que las marcas internacionales de limpieza Vanish, Brasso y Lysol se producen en Costa Rica?

¿Y qué dice de los ticos que fabrican etiquetas especializadas para artículos de transnacionales como Intel?

Impresora Delta, Maquila Larisa y Etipress son, respectivamente, ejemplos de pequeños y medianos emprendimientos ticos que han aprovechado su ingenio para satisfacer las necesidades de compañías multinacionales con ámbito de acción local.

El caso de Impresora Delta es uno de los de mayor crecimiento, pues la empresa familiar –que empezó en 1972 como una fábrica de empaques en cartulina– hoy produce entre 20 y 30 millones de cajas por mes.

La inversión en tecnología de láminas corrugadas, luego de la detección de una necesidad del mercado y la alianza con el nacional Grupo Comeca, permitieron que la expansión se disparara en la década de 1990.

Uno de sus principales clientes es la cadena de comida rápida Mc Donald’s, que utiliza a Delta como proveedor de sus cajas para papas y hamburguesas, no solo en Costa Rica, sino en varios países de Latinoamérica y el Caribe.

“El poder acceder a otros mercados de un mismo cliente ha sido un factor clave en el crecimiento. El encadenamiento con las empresas de zona franca ha sido el motor de la mejora continua”, explica Sergio Capón, gerente general de la empresa.

La diversificación también jugó a favor de Maquila Larisa, negocio creado en 1997 por Jorge Coto y dedicado a la manufactura de productos cosméticos, veterinarios e industriales para terceros.

Actualmente, el 80% de las ventas de la compañía depende de multinacionales como la británica Reckitt Benckiser, comercializadora de las marcas de limpieza Vanish, Brasso, Lysol, Brilla Clean, Cera Rex y Cera San Pic.

Esa visión enfocada en compañías extranjeras es para Jorge Coto, la receta de su éxito. De hecho, a Reckitt Benckiser, Larisa le fabrica diariamente tres contenedores de 40 pies de producto, la cantidad que demanda otro de sus clientes nacionales cada mes.

Por su parte, Etipress, fundada en 1985 por Manuel Grynspan, nació con un propósito claro: producir etiquetas adhesivas con valor agregado para clientes sofisticados, a partir de materiales de bagazo de caña y tintas ultravioletas.

De acuerdo con Grynspan, su internacionalización se dio en tres etapas: sustitución de etiquetas provenientes de otros países, encadenamiento con empresas de zona franca y exportación directa.

La venta a través de estos mecanismos hoy se lleva más del 40% de su producción y atiende la producción de etiquetas especializadas para sectores como el automotor, el de dispositivos médicos y el electrónico, como las que hace para Intel.

Ahora, Etipress pretende duplicar el tamaño de su planta en Heredia para desarrollar etiquetas inteligentes mediante nanotecnología.

Encadenarse para exportar

Aunque el Ministerio de Economía (MEIC) no registra una estadística de compañías encadenadas a otras (nacionales o internacionales), las cifras de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) pueden dar una idea del panorama.

Según esa entidad, en los últimos 10 años se han encadenado alrededor de 900 empresas ticas a compañías exportadoras.

Solo el año pasado, 71 firmas dieron este paso, lo que generó negocios por encima de los $10,3 millones. Aunque el número del 2012 casi dobló el de este periodo, la meta identificada por Procomer ($9 millones) fue superada.

En 2013, cerca del 50% de los encadenamientos se generaron en la industria de dispositivos médicos, que registró acuerdos por más de $5,6 millones.

Los sectores de componentes electrónicos, alimentario y químico le siguen con porcentajes mucho menores.

Los suplidores ligados a estas compañías brindan servicios, principalmente, de materias primas, empaque, embalaje y etiqueta y equipo industrial, tal como los ejemplos citados.

“Este tipo de empresas siempre buscarán fuera de sus fábricas ciertos bienes, ya sea porque no desean incluirlos dentro de su operación o bien, porque no corresponden a la línea de su negocio. Esto se convierte en una oportunidad clara para empresas que tienen una capacidad instalada para ofrecerlos”, explicó Javier Castillo, jefe sectorial de Procomer.

Unirse a la tendencia

Hacer que una firma se encadene a grandes transnacionales requiere una amplia investigación de mercados externos e internos y su necesidades, aconseja Andrea Arias, directora de la Dirección General de la Pequeña y Mediana Empresa (Digepyme), del MEIC.

A lo externo, la fuente más accesible es Procomer. El departamento de Encadenamientos para la Exportación de la institución puede hacer una valoración de las empresas y agregarlas en una base de datos para que, en el momento en que se detecte una oportunidad, pueda ser contactada.

A nivel interno, Arias recomienda acudir a la Asociación de Zonas Francas de Costa Rica, a la Coalición de Iniciativas de Desarrollo (Cinde) y los mismos parques de zonas francas.

Compañías como la fábrica de bolas de béisbol Rawlings y la maquiladora de piezas para aviación Olympic Fiber han hecho sus negocios a partir de investigación de tendencias.

Eso sí, recuerde definir claramente cuál es su negocio y cómo puede ofrecer una alternativa ingeniosa para que una empresa más grande quiera comprar un bien o un servicio. Otro consejo útil es asistir a las ruedas de negocio que organiza el MEIC.

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