Max Chavarría

Creador de una película bacteriana que sirve para polarizar vidrios. Estos cristales inteligentes se opacan y aclaran al transferirles electricidad.


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“Imagine un sandwich de bacterias, donde los panes son unos cristales conductores y el relleno es el biofilm . Cuando no hay corriente eléctrica, esa capa bacteriana impide el paso de la luz y la ventana se ve opaca; pero cuando se conecta a una fuente eléctrica, las partículas de ese biofilm se alinean y dejan pasar la luz, volviendo al vidrio transparente”.

Acostumbrado a la docencia, sabe explicar en términos sencillos su invención, que ya lo hizo acreedor de una patente.

Aunque este tipo de ventanas inteligentes ya existen, la novedad de su trabajo es que sustituye los elementos químicos que permiten su polarización, como se había hecho hasta ahora, por bacterias no patógenas.

Sacar los químicos de esta ecuación, no solo abarata los costos de fabricación, sino que también hacen al proceso amigable con el ambiente.

¿Fue difícil llegar a ese resultado? “Creo que en este caso en particular, el desarrollo y ejecución del proyecto no fue un proceso complicado. Tanto los experimentos como el acto de patentar y publicar los resultados en España se dieron de forma rápida y exitosa”, responde.

Ahora su próxima meta es consolidar su laboratorio de investigación en la Universidad de Costa Rica (UCR) y demostrar que son capaces de ejecutar de forma independiente un proyecto de este tipo, sin necesidad de colaboradores internacionales.

“Lo queremos materializar con una publicación donde la autoría principal sea de investigadores de Costa Rica. Esperamos que nuestros resultados aporten a la imagen y desarrollo del país en el campo científico”, explica.

No sería su primera publicación; ya tiene 17 artículos científicos en las páginas de prestigiosas revistas internacionales.

Como otros investigadores, considera que las condiciones para desarrollar la ciencia en Costa Rica han mejorado en los últimos años, pero todavía están muy por detrás de países con una cultura científica más desarrollada. Específicamente, señala que es complicado obtener recursos para investigar y tener el presupuesto necesario para contratar profesionales.

“Sí, no es fácil hacer ciencia en Costa Rica, pero eso no significa que no se pueda”.

Formación: Química (UCR) y Biología Molecular, Universidad Autónoma de Madrid, en España.

Estado civil: Casado.

Trayectoria profesional: Profesor e investigador en la UCR y en CNB, España.

Edad: 33 años

Sostenbilidad y financiamiento