“El monstruo se doma con cabeza fría”

El presidente del Saprissa, Juan Carlos Rojas, no se deja llevar por la pasión a la hora de tomar decisiones


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“En esto se requiere pasión, pero también la cabeza muy fría para no caer en las decisiones de corto plazo".

Entre anaqueles llenos de viejos y preciados trofeos, un hombre joven se sienta en la silla de presidente del Deportivo Saprissa, el club de fútbol más exitoso del país.

Juan Carlos Rojas es afable. Habla suave y esconde unos pequeños ojos claros detrás sus anteojos de pasta gruesa. El contraste lo pone su barba cerrada.

Hablan bien de su gestión las utilidades que generó el club el año pasado, un verdadero negocio vestido de vino tinto y blanco.

Criado en Turrialba, de la campiña solo le quedan los recuerdos de cuando alineaba como delantero en las promesas del entrañable equipo del cantón.

Sus anhelos ahora son capitalinos y los domina el ver a Saprissa campeón, y afirma, convencido, que esa es una meta que no se quedará en lo onírico.

No hay por qué no creerle. Después de todo, las vueltas de la vida ya le cumplieron el deseo de ser el jerarca morado, intención que confesó a sus amigos cuando apenas era un colegial.

¿Cómo se doma este monstruo que es el Saprissa?

Es una empresa diferente por la inmediatez de las decisiones, por la presión de la afición y de los medios de comunicación. La exigencia es altísima y el nivel de escrutinio público es gigantesco. Pero el plan de nosotros es a mediano y largo plazo, por lo que debemos domar el monstruo con cabeza fría.

¿Cuánto pesa la afición en las decisiones que usted toma como presidente?

Pesa en la medida en que son nuestros clientes. Pero uno no maneja al Saprissa con base en las encuestas. A la hora de tomar decisiones, queremos fijar una línea menos fanática y más corporativa.

¿Hace bien ser joven a la hora de presidir este club?

Este año al frente de la Junta Directiva ha sido una gran experiencia. Creo que traía buenas bases en estrategia. Son elementos de gestión corporativa que se aplican a toda empresa.

¿Pero sí es un apasionado del fútbol?

Cuando asumí, un excompañero de colegio me llamó para recordarme que en aquellas épocas yo le había dicho que quería presidir el Saprissa, pero por muchos años estuve en otras cosas.

“Soy aficionado a ver los deportes desde lo que pueden ser a nivel de marca.

“En esto se requiere pasión, pero también la cabeza muy fría para no caer en las decisiones de corto plazo”.

¿Cómo celebra sus victorias?

En el campo deportivo, la victoria que estoy esperando es la del campeonato. Las batallas que hemos ganado hasta ahora las celebro a medias. Cuando ganemos el título número 30 ahí sí celebraré. Por ahora, se impone la cautela.

¿Qué le ha dejado su gusto por el fútbol americano?

Un aprendizaje importante a nivel de negocio, en la medida en que muchas de las prácticas empresariales de ese deporte se echen a andar aquí, el Saprissa estará para más.

¿Hacen falta más empresarios del fútbol?

Sí, y que dejen de mirar al fútbol como una industria de segunda categoría. Vale la pena involucrarse, porque pocas industrias tienen tal impacto en nuestra sociedad como el fútbol.

¿Cómo nace la idea de la Fundación Saprissa?

Es uno de los cinco pilares del “Plan Saprissa 2020” y es de las razones por las que Horizonte Morado asumió este proyecto. La solidaridad es uno de nuestros valores; la asamblea de accionistas aprobó que el 5% de los ingresos por taquillas y por venta de jugadores se destinen a la fundación.

¿Cuáles son los fundamentos del Saprissa como institución modelo?

Yo quisiera una institución modelo que proyecte los valores correctos. Que el equipo no aparezca con retrasos en la Caja Costarricense de Seguro Social. Eso es algo que me llena de vergüenza, pero es parte del proceso de darle vuelta a años y años de malas prácticas. Hoy estamos cien por ciento al día con la Caja y en cuestión de semanas estaremos al día con Fodesaf.

¿Qué es lo mejor y lo peor que le ha ocurrido desde que preside al Saprissa?

Lo mejor es el cariño de la afición y entender mejor, a través del aficionado, lo que representa el Saprissa. Lo peor ha sido ver las pasiones llevadas al extremo, cuando me ha tocado visitar el estadio Alejandro Morera Soto. Me siento responsable cuando hay disturbios ocasionados por las barras de los equipos. Queremos que el Ricardo Saprissa sea un estadio familiar.

¿Cómo define el administrador de empresas a la afición?

Como muy apasionados, muy informados. Ya sabemos que en este país tenemos 4 millones de entrenadores. Me encanta que todos opinen. De lo contario, esto no sería Saprissa. Es imposible quedarles bien a todos.

¿Qué le recomienda, como graduado en finanzas de la Universidad de Georgetown, a la presidenta Laura Chinchilla, que también estudió en esa casa de estudios?

Ella está viviendo lo que es estar siempre expuesto al escrutinio. Le recomendaría que se mantenga firme en sus convicciones, pese a esa presión por el corto plazo y las críticas inmediatas, y que practique el orden y la comunicación que son fundamentales.

¿Con quién se identifica más: Jorge Vergara, Enrique Weisleder o Ricardo Saprissa?

Don Enrique tuvo un perfil más parecido al mío en mezclar pasión y finanzas, don Ricardo fue un genio total a la hora de identificar talentos. Yo no podría compararme con él. Los tres le aportaron mucho al Saprissa.

¿Qué mira Juan Carlos Rojas en el horizonte morado?

Queremos un Saprissa que trascienda y que sea un club muy distinto en cinco años. A veces a uno le frustra no ir más rápido, pero estamos metidos de cabeza en esto.

“Al iniciar me comprometí con los socios a estar un 50% de mi tiempo con el equipo, ahora estoy al 90%”.

“Creo que no hemos llegado ni a primera base en nuestro plan para convertir a Saprissa en una institución modelo”.

Saprissa es una mediana empresa

Mediana empresa: “Los estados financieros son públicos y los pusimos en una memoria anual. En el último año hubo ingresos por $10 millones, somos una empresa mediana, pero mediáticamente la más grande del país.

Costos: “Tenemos costos fijos muy elevados e ingresos volátiles y diversificados. Vamos hacia un modelo de negocio donde no llegar a una final no implicará un golpe financiero”.

Negocios: “Nunca entraría a un negocio cuestionable, ni al de los cigarrillos. He hecho buenas y malas inversiones, de todas se aprende, pero más de las malas”.

Fuente Juan Carlos Rojas.

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