Atractivo negocio entre adoquines

Empresarios coinciden en que la Avenida Central es el espacio comercial “en el que hay que estar”

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    El gran mall
    / 14 OCT 2012

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La próxima inauguración de dos locales de la marca de comida internacional Popeyes, un nuevo local de la firma de comida rápida McDonald’s y la inversión de $750.000 en la remodelación de dos restaurantes de El Tostador dan una pequeña pincelada del creciente interés que despierta comercialmente este “ mall a cielo abierto”.

A las nuevas inversiones se une la presencia de 11 tiendas Penny Lane, en un total de 12 cuadras que conforman el bulevar.

¿Por qué todos estos negocios se mantienen en el bulevar capitalino? ¿Qué tan rentable es la presencia de una marca en estos 1.200 metros (aproximadamente) de adoquines?

Llegar para quedarse

Las dudas sobre la rentabilidad de un negocio en el bulevar de la Avenida Central parecen desaparecer proporcionalmente según la cantidad de años que acumulan los empresarios admirando la capital.

¡Y las ganas de vender también! Si no, que lo diga Roberto Federspiel, gerente general de la cadena Tiendas Universal.

Federspiel asegura que en los últimos dos años lo han llamado al menos unas 12 veces para comprar el edificio ubicado en el “corazón de la capital”.

“Tan siquiera nos sentamos a escuchar la oferta. En este momento, eso no es una posibilidad. Las ventas en la Avenida Central son el corazón del negocio y no queremos, ni pensamos vender”, asegura.

El empresario detalla que las transacciones del local ubicado “en la Avenida” son sorprendentes y que superan en un 60% las ventas registradas en su segunda tienda más importante –ubicada en Multiplaza del Este–.

Tal es la satisfacción con el local que este empresario costarricense ya tiene los ojos puestos en algunos cambios para el 2013.

Federspiel aseguró que se encuentran en la etapa final de análisis y aprobación de un proyecto para remodelar el local el próximo año.

“Se trata de una inversión de $4 millones para ampliar la tienda, eso incluye la remodelación del tercer y cuarto pisos que hoy son oficinas administrativas”, explicó.

De aprobarse, se ampliarían 1.200 metros más de tienda y en el cuarto piso del edificio se ubicaría un food court con siete restaurantes de comida rápida, lo que consolida la presencia del negocio en este punto de la capital.

Al consultarle por las desventajas que percibe a nivel comercial en la Avenida Central, Federspiel mencionó la incomodidad con respecto al tema de parqueos y también los horarios, pues la mayoría de comercios cierran sus puertas muy temprano en comparación con otros centros comerciales.

Empero, ante esta inquietud, la empresa costarricense amplió su horario hasta las 7:30 p. m. y aseguran que de 6:00 p. m. a 7:00 p. m. las ventas son muy buenas.

Con el cambio, esperan convertirse en un punto de referencia para incentivar el comercio nocturno en el área y que otros locales se animen también a permanecer más tarde con las puertas abiertas.

“Estamos convencidos de que la Avenida Central es el mall más importante. Nosotros somos el ancla que está moviendo ese mall y es importante tomar esas decisiones para ser el punto de partida para que otros comercios lo hagan”, anotó.

Precisamente, la vida nocturna también es preocupación y tema de interés para la empresa de capital costarricense El Tostador.

Esteban Brenes, presidente de la marca, confirmó a EF que tienen la intención de activar la vida nocturna en el bulevar y ser pioneros en comercio nocturno de calidad.

Para el 2013 abrirán un bar after office enfocado a público ejecutivo del sector bancario. La inversión se estima en unos $150.000 y estaría ubicado en el tercer piso del edificio del antiguo Radio Monumental.

Precisamente en ese edificio, El Tostador cuenta con un local de venta de semillas y de café (corazón del negocio y de la marca) y en el segundo piso opera el restaurante Q’ Café (adquisición realizada en marzo de 2011).

En el 2009, la marca invirtió unos $3 millones en la compra de un edificio ubicado 200 metros al este del Hospital San Juan de Dios, sobre la Avenida Central.

En el primer piso del inmueble la marca abrió un local para la venta de semillas y café y alquilaron una parte de las instalaciones a la marca internacional de comidas Popeyes.

En la segunda planta, inaugurarán próximamente el restaurante Papetos.

“Todo el mundo quiere estar aquí (en la Avenida). No conozco un lugar comercial que tenga el mismo volumen de gente. Es el mejor lugar. Siempre vamos a estar interesados en tener presencia en el bulevar”, dice Brenes.

Los seis locales de la marca ubicados a largo de esta calle adoquinada hacen eco de las palabra de este empresario costarricense.

¡Tenemos que estar ahí!

Los empresarios aseguran que en los últimos cinco años se reporta un repunte de las ventas en el bulevar lo que incentiva la presencia de diversas marcas, a pesar de que los precios de alquiler son más altos que en centros comerciales tradicionales.

El alquiler por metro cuadrado en los centros comerciales de la Gran Área Metropolitana oscila entre $14 y $45, mientras en la Avenida Central el precio asciende a $150 aproximadamente, según cifras de la firma de investigación inmobiliaria Colliers International.

“En nuestra rama de negocios diría que es una de las zonas más competitivas del país. Toda cadena nueva de comida rápida que llega al país quiere estar en la Avenida Central”, dice Jorge Nils Gutiérrez Cruz, director general de Comidas Centroamericanas S.A. –operadora de Pizza Hut–.

El interés lo confirmó la franquicia Popeyes Lousiana Kitchen, marca que inaugurará dos restaurantes en el bulevar a finales de octubre para sumar cinco en todo el país.

Uno de ellos se ubicará en el edificio El Tostador (200 metros al este del San Juan de Dios) y el segundo se ubicará en Avenida 0, calle 0, con una capacidad para 105 y 130 personas, respectivamente.

La inversión se estima en $1,4 millones, dijo a EF Virya Navarro, gerenta de Mercadeo de Popeyes Lousiana Kitchen.

La presencia en el bulevar significa para la marca una gran cantidad de público cautivo.

“La Avenida Central se convirtió una arteria de paso, donde centenares de personas caminan diariamente de manera segura. Es una zona donde se comunican todas las paradas de buses y donde hay mucho comercio cerca. Comercialmente es muy atractiva”, detalló Navarro.

El interés por nuevas aperturas también se mantiene presente para la franquicia Subway.

Isidro Perera, gerente general, dijo que se encuentran negociando, en este momento, la ubicación de un restaurante adicional en la Avenida Central.

“Sin lugar a dudas la Avenida Central es el mall más grande de Costa Rica. Prácticamente todas las cadenas importantes de comida rápida tenemos por lo menos un local”, afirmó.

Como incentivo, Perera destacó el enorme tráfico peatonal y la la alta aglomeración de personas que trabajan en oficinas de bancarias y del Gobierno.

Y por si aún queda duda de lo que representan las ventas registradas en la Avenida Central, la marca Penny Lane no se arriesga y contabiliza 11 locales comerciales en las 12 cuadras que conforman el bulevar.

David Fallas, asistente de administración, asegura que esas tiendas son el corazón de la empresa, son las que mantienen y “dan de comer” a la marca.

En los locales de la avenida los precios se mantienen, lo único que varía es la existencia de una política de mercadeo más agresiva, detalló Fallas.

Tradición de marca

Adicionalmente, la presencia de tiendas que superan el centenar de años de otra idea del potencial de la avenida.

Es el caso de la joyería Müller, empresa que suma 112 años de observar el paso de miles de peatones desde una esquina del bulevar de la Avenida Central.

El negocio empezó en 1900, cuando el abuelo de Orlando Johanning Müller – actual administrador– alquiló un local y luego compró el terreno en ¢5.000.

Fue ahí donde se consolidó un negocio “cobijado” principalmente por el movimiento que surje de las oficinas centrales de entidades bancarias.

Después de tanto tiempo, ¿sigue siendo atractiva la Avenida Central? Johanning es contundente: “Si no lo fuera, ¿usted cree que yo estaría aquí?”.

No obstante, no solo el negocio de las joyas se beneficia directamente con la presencia de oficinas bancarias. La sastrería Mainieri Aronne es otra de las empresas de tradición josefina cuya estabilidad goza de un sello ejecutivo. El local ubicado en la Avenida Central cumple 69 años.

Diana Mainieri, su administradora, señala como aspectos claves para el éxito el excelente punto en el que se encuentran, la cantidad de tránsito diario al que se exponen y la presencia de bancos en las cercanías.

La clientela, sin embargo, es variada, añade Mainieri. Reciben clientes de todas las edades y cargos y muchos de ellos son clientes fieles que se mantienen a través de los años.

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