Por: María Clara Vargas 12 octubre, 2013

Bianca Castafiore, la cantante que aparece en la tira cómica y la película de Tintín, presenta las características de una diva: voz potente, de gran extensión y belleza, así como una figura impresionante y un carácter voluble y fuerte. En la segunda mitad del siglo XIX, varias sopranos destacaban en la escena musical europea y norteamericana. Estas prima donnas viajaban por las principales ciudades cantando papeles de las óperas más famosas, como Lucia di Lammermoor, Norma, Violeta ( La Traviata ), Mimí ( La Bohème ), entre otros, logrando la fascinación del público. Su maravilloso desempeño vocal y un comportamiento a veces un poco extravagante contribuían a su fama. Por ejemplo, se dice que la negativa de Adelina Patti para venir a cantar al país por no haber un teatro adecuado, motivó a las élites costarricenses a construir el Teatro Nacional; también se cuenta que el famoso postre Peach Melba fue inventado por Augusto Escoffier, el chef del hotel Savoy de Londres, en homenaje a la estrella australiana Nellie Melba.

A mediados del siglo XX, varias artistas destacan por sus rutilantes carreras: la española Montserrat Caballé, la italiana Renata Tebaldi, la afro-norteamericana Jessye Norman, pero sobre todo la griega-norteamericana María Callas, apodada también como la Divina. Todas ellas encarnaron el papel de divas.

La fama de la Callas fue subrayada no sólo por su desempeño en el escenario sino por un halo de misterio que rodeaba su vida personal. Así, cada una de sus presentaciones era un acontecimiento.

Varios tenores también han asumido el papel de divos: un ejemplo fue Enrico Caruso, a inicios del siglo XX, pero sobre todo Los tres tenores , Plácido Domingo, José Carreras y Luciano Pavarotti, reunidos en conciertos televisados que les permitieron ser reconocidos y elogiados hasta en los rincones más lejanos del mundo.

Actualmente hay cantantes de ópera y de música popular con voces soberbias, pero quizás el hecho de que llevan una vida normal y moderna, les hace perder el aura de ser seres excepcionales.