Aprovechar la primavera para visitar el sur puede enfrentarlo con alérgenos

Por: María Clara Vargas 5 octubre, 2013
 Las flores son uno de los principales atractivos primaverales, pero pueden darle muy malos ratos a los alérgicos.
Las flores son uno de los principales atractivos primaverales, pero pueden darle muy malos ratos a los alérgicos.

Con la llegada de la primavera cientos de alérgicos viven los días más molestos del año. Por eso, si usted viajará al hemisferio sur en los próximos meses, recuerde que ahí ya empezó esta época.

Las alergias son una reacción a sustancias que generalmente no son dañinas. En ellas desempeñan un papel importante tanto los genes como el ambiente.

El sistema inmunitario normalmente protege al cuerpo de sustancias nocivas, pero en los alérgicos el cuerpo reacciona ante elementos extraños (alérgenos) que por lo general son inocuos. Las defensas reconocen un alérgeno y reacciona de modo hipersensible.

Años sensibles

“La alergia es una enfermedad de los jóvenes”, puntualiza Juan Carlos Baluga, especialista en materia de enfermedades alérgicas y asma.

“El 80% de los pacientes que tienen alergia respiratoria inician su sintomatología dentro de los primeros 20 años de vida y tienen su pico máximo entre los 20 y los 40 años”, agrega Baluga, exjefe del Servicio de alergia y asma infantil del Hospital Pereira Rossell.

“La alergia no genera fiebre, moja los pañuelos pero no los ensucia, es traslúcida, como agua”, indica Baluga, expresidente de la Sociedad latinoamericana de alergia, asma e inmunología en Pediatría, así como de la Sociedad uruguaya de alergia, asma e inmunología.

Aunque podría tener síntomas comunes con el desarrollo de cuadros virales, la alergia genera picazón y, sobre todo, presenta variaciones a lo largo de un mismo día. A la persona no le molesta del mismo modo en la mañana que en la tarde o la noche. En cambio, añade el experto, el cuadro viral es un proceso que empieza con fiebre y decaimiento general y sigue una secuencia concreta.

“El paciente empieza con resfrío o tos y tiene chillidos (que pueden confundirse con asma), pero tiene un período de duración acorde con lo que es una virosis”. Es decir, se prolonga por unos cinco o seis días o incluso algunas semanas, pero luego desaparece.

Otro elemento a distinguir es que, en la medida en que las alergias suelen surgir en las personas más jóvenes, si un adulto de más de 40 tiene problemas respiratorios pero nunca fue diagnosticado como alérgico es muy difícil que sus molestias respondan a esta patología.

Estación difícil

En primavera los alérgenos más comunes son los diferentes tipos de polen, pero los alérgicos también pueden verse afectados dentro de casa por el contacto con ácaros, animales microscópicos que viven en el polvo.

“Los ácaros parasitan el polvo porque se nutren de las escamas dérmicas del ser humano y de las sustancias orgánicas que desprende”, indica Baluga.

Estos alérgenos conviven con las personas, por lo cual su presencia no puede ser evitada, como sí sucede con las moscas, ilustra el especialista.

“Lo que sí se puede hacer es minimizar la exposición” y, como resultado, reducir la gravedad de la agresión.

Busque la prevención

Una medida a tener en cuenta para prevenir la reacción alérgica es no ingresar en espacios poco ventilados, como las casas vacacionales que hayan permanecido cerradas en el invierno.

De lo contrario, la persona que padece las alergias ingresará y experimentará un ataque alérgico, porque la concentración de ácaros y de hongos en el espacio será muy abundante.

La forma de tratar las alergias respiratorias está estructurada en cinco pasos. Los dos primeros son la educación acerca de la patología y el evitar el contacto con los alérgenos.

En tercer lugar se encuentra el tratamiento farmacológico; lo más común es administrar antihistamínicos (antialérgicos) pero “lo que verdaderamente se debe lograr” (y es el cuarto paso) es que el paciente no tenga síntomas, remarca el doctor uruguayo.

“Para eso hay medicación preventiva que actúa como antiinflamatorio. Hay que hacer un correcto diagnóstico de la entidad clínica que tiene” para luego administrar medicamentos que lo inmunicen, que “ordenen” la respuesta del cuerpo, disminuyan la necesidad de medicación y contribuyan a ir desestabilizando los síntomas que suele sufrir.

El quinto punto fundamental para el tratamiento es no limitarse a los síntomas sino tratar las distintas alteraciones que el cuerpo puede presentar como consecuencia de la reacción alérgica, estudiando al cuerpo como una estructura en sí misma.

Otro aliado estratégico para los alérgicos es la limpieza.

En el polvo viven ácaros que se alimentan de las escamas dérmicas del ser humano; por lo que pueden dar alergia.

Para que la eliminación del polvo sea efectiva, se debe hacer con aspiradora y no con escoba o sacudidores, pues estos elementos lo lanzan al ambiente.

Además, se debe seleccionar artículos de limpieza cuyo olor sea neutro.