La marca de dulces inspirada en la película “Willy Wonka & the Chocolate Factory” pasó de una compañía a otra en una ola de fusiones y adquisiciones corporativas a fines del siglo XX

Por:  22 julio

El letrero sobre la puerta del Lunt-Fontanne Theater dice “Fábrica de Chocolate Wonka”. Pero en los puestos concesionados que hay en el interior, no se pueden encontrar Barras Wonka.

Mientras una adaptación musical de “Charlie and the Chocolate Factory” se instala para una larga temporada en Broadway, el dulce en torno al cual gira el perenne éxito literario de Roald Dahl ha desaparecido, tras esfumarse en una confusión de errores de mercadotecnia, estrategias cambiantes e indiferencia corporativa.

“Por primera vez en décadas”, dijo Luke Kelly, nieto de Dahl y director administrativo de su legado literario, “no existe un dulce Wonka”.

Han desaparecido los caramelos y el césped comestible de la imaginación de Dahl, así como las barras de chocolate con leche bajo la marca Wonka. El teatro tiene muchos dulces a la venta –Dylan Lauren (hija de Ralph) de Dylan’s Candy Bar, está coordinando una variedad de golosinas – pero ninguno con el nombre Wonka, porque los dulces de la marca Wonka ya no existen en Estados Unidos o Gran Bretaña.

“Es una verdadera tragedia”, dijo Jason Liebig, quien colecciona recuerdos relacionados con los dulces y se hace llamar historiador de las golosinas. “Quiero un dulce con la marca Willy Wonka; es una fuente muy divertida de material a la cual echar mano, y ciertamente está arraigada en nuestra cultura popular. ¿Cuántas marcas de dulces se pueden crear con un mundo tan rico?”

Desde la gran pantalla

La barra Wonka nació en la imaginación de Dahl, inspirada por un capítulo de su niñez en que, mientras estudiaba en un internado británico, fue invitado a probar los chocolates Cadbury. Sus fantasías sobre las fábricas de chocolate posteriormente lo llevaron a escribir el libro, el cual cuenta la historia de un dulcero ingenioso pero excéntrico, Willy Wonka, cuyas golosinas eran atesoradas por un niño imaginativo y pobre, Charlie Bucket.

La novela, publicada en Estados Unidos en 1964, fue adaptada como “Willy Wonka & the Chocolate Factory”, una película de 1971 protagonizada por Gene Wilder, y fue entonces cuando la imaginaria Barra Wonka se volvió una realidad. La cinta fue financiada por la empresa Quaker Oats, que invirtió $3 millones en el proyecto, convencida por un productor emprendedor, David L. Wolper, quien sugirió que la compañía alimentaria podía usar la película para promover una línea de dulces que estaba planeando.

 Mientras una adaptación musical de “Charlie and the Chocolate Factory” se instala para una larga temporada en Broadway, el dulce en torno al cual gira el perenne éxito literario de Roald Dahl ha desaparecido.
Mientras una adaptación musical de “Charlie and the Chocolate Factory” se instala para una larga temporada en Broadway, el dulce en torno al cual gira el perenne éxito literario de Roald Dahl ha desaparecido.

El esfuerzo no fue especialmente exitoso. La recepción inicial de la cinta fue tibia. Y Quaker Oats pasó apuros para desarrollar la barra de chocolate. Como las primeras Barras Wonka fueron enviadas a todo el país, muchas de ellas se aplastaron; ya que su punto de derretimiento era demasiado bajo.

“La barra colapsó, pero la película finalmente tuvo éxito”, dijo Mark Wolper, hijo de Davir Wolper y presidente de Wolper Organization, que continúa produciendo espectáculos y películas.

La marca Wonka pasó de una compañía a otra en una ola de fusiones y adquisiciones corporativas a fines del siglo XX, y a lo largo del camino se dieron Barras Wonka, Crema de Oompas, Caramelos Everlasting y otros dulces del mundo real. En 1993, Nestlé, una conglomerado suizo, adquirió la marca Wonka de un fabricante de dulces británico, Rowntree Mackintosh Confectionery, y, por un tiempo, nutrió la marca Wonka, que eventualmente comprendió dulces que incluyeron SweeTarts, Nerds y Laffy Taffy, seguidos por Wonka Exceptionals. Pero desde entonces ha sido descontinuada toda la línea Wonka.

Nestlé ha estado esperando “reenfocar la magia de Wonka en futuras ofertas de productos en todo el mundo”, según Roz O’Hearn, vocera de la compañía. “Estamos considerando una variedad de opciones, pero, por ahora, nuestros planes de innovación siguen siendo confidenciales, así que no puedo compartir más información”.

Pero, para complicar las cosas para la marca Wonka, Nestlé está bajo presión para reestructurarse. En junio, la compañía dijo que intentaría vender su negocio de dulces estadounidense, una reacción al hecho de que los estadounidenses están comiendo menos dulces. Apenas unos días después, un administrador de fondos de cobertura activista reveló una importante participación accionaria en Nestlé y llamó a la compañía a reorganizarse.

Golpe amargo

La desaparición de la Barra Wonka es una frustración para los productores del musical, una primera versión de la cual se representó durante casi cuatro años en Londres.

En Broadway, donde se estrenó en abril, ha estado representándose ante teatro lleno pese a reseñas negativas.

Totalmente conscientes de que los asistentes sentirían curiosidad de probar los productos de Wonka, los productores se las ingeniaron para vender barras Wonka en los puestos concesionados cuando se estrenó primero el espectáculo en Londres en 2013, porque Nestlé estaba produciendo de nuevo dulces Wonka en una planta europea. Pero no hubo mucho apetito por las golosinas fuera del teatro.

“Fue un fracaso estridente”, dijo Kevin McCormick, vicepresidente ejecutivo de Warner Bros. Pictures y productor principal del musical de Broadway. “Había sabores para adultos como crème brûlée , que eran agradables, pero no la barra Wonka; no era lo que la gente recordaba”.

Nestlé pronto suspendió la fabricación. “No querían estar en el negocio de los dulces; querían estar en el del agua y la fórmula láctea para bebés”, dijo McCormick. Cuando el musical agotó sus existencias, se acabó.

“En la última representación en Londres, yo estaba sentado ahí mientras los niños se acercaban a las personas que vendían helados y decían: ¿Me puede dar una barra Wonka?”, recordó McCormick. “Me dije: No podemos permitir que esto suceda de nuevo”.

Cuando una versión reformada del espectáculo llegó a Broadway (la canción inicial: “The Candy Man”), no pudieron encontrar ningún producto Wonka. Como alternativa, los publicistas del espectáculo en cierto momento enviaron a los periodistas barras Hershey disfrazadas como barras Wonka; envueltas en papel metálico dorado con una envoltura exterior morada.

Lauren, quien resulta ser una antigua fanática de “Charlie and the Chocolate Factory” y creó algunos dulces para celebrar el centenario del nacimiento de Dahl, fue contratada por el teatro para capturar el espíritu, si no exactamente la sustancia de la fábrica de Wonka.

Tushar Adya, director de operaciones de Dylan’s, dijo: “En ese entonces, cuando la Barra Wonka era producida por Nestlé, era una de las de mayor venta en nuestras tiendas”. Incluso hoy, dijo Adya, los clientes rutinariamente preguntan por las Barras Wonka en las tiendas Dylan’s de todo Estados Unidos.

Así que, dentro del Lunt-Fontanne en la Calle 46 Oeste, una tienda Dylan’s temporal domina el vestíbulo. Hay muchas referencias a Willy: las barras de chocolate de Dylan’s tienen envolturas doradas; se ofrecen boletos dorados de recuerdo, y las bolsas de compra son moradas (el color del abrigo de Wonka) con una gran W dorada.

Los fanáticos de los dulces siguen esperando un regreso. “El sabor era único y delicioso y la envoltura era atractiva”, dijo Wlly Marie, una estudiante en Adelaida, Australia, quien habla sobre sus pasiones en un foro de internet para los aficionados a los dulces. “¡Realmente los extraño!”

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