CONTRAPUNTO

Columna Contrapunto: Capacitación imprecindible

La capitalización del Banco Central va en la dirección correcta. Edición 932

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Una Junta Directiva moderna, además de funcional, debe actualizarse y ser consciente de sus responsabilidades.

En este sentido, todos los procesos orientados a garantizar y fortalecer a este órgano de Gobierno deben complementarse con un proceso de educación permanente que le permita a sus miembros hacer frente a los crecientes desafíos de sus roles.

Los estudios recientes de Juntas y Comités efectivos han señalado que entre los factores críticos está la capacitación a cada uno de sus directores.

Un proceso de capacitación permanente permite que los miembros de la Junta hagan frente a los crecientes desafíos de sus roles y a los que se ve expuesta la organización.

Las juntas están compuestas por personas con diferentes características y especialidades y una mezcla equilibrada de capacidades.

No obstante, las juntas están sujetas a procesos de renovación que eventualmente alteran este equilibrio y aunque se esperaría que todos los miembros contaran con un nivel similar de conocimiento, esto no siempre ocurre.

Tener participantes recién integrados siempre es crucial para el éxito. Sin embargo, sin la capacitación adecuada, esos miembros pueden terminar frustrados y resultar ineficaces –pueden incluso decidir abandonar el grupo–, dejando al Directorio como un todo mucho menor de lo que podría o debería haber sido.

Con la formación adecuada, los nuevos miembros son a veces los factores que hacen que una junta se vuelva realmente eficaz.

La capacitación de la junta puede (y debería) continuar mientras que esta esté en funcionamiento.

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