Editorial: La lentitud de Internet veloz


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En nuestra anterior edición publicamos un reportaje titulado “Redes de Internet veloz, en pausa”, que describe cómo los cinco proyectos diseñados para llevar Internet veloz a las empresas y hogares se encuentran atascados.

En primera instancia cabe preguntarse, ¿por qué cinco proyectos tan similares? Los planes Racsa, Jasec, ESPH, Curridabat, todos proponen una red abierta (disponible a todos los proveedores de servicio) de fibra óptica que llega hasta los hogares (FTTH, por sus siglas en inglés), mientras que el ICE plantea combinar la fibra con el cobre para que la misma institución provea los servicios.

En segunda instancia, al ver que todos están atrasados podría concluirse que más bien necesitábamos más proyectos para mejorar las posibilidades de que algún día tengamos acceso veloz a la Internet.

La semana pasada también, Akami publicó su informe Estado de la Internet , correspondiente al primer trimestre del 2013. En este, Akami resume el comportamiento del tráfico que pasa por su plataforma (3 millones de millones de solicitudes de contenido diarias). Entre 117 países, la velocidad promedio de las 417.373 direcciones IP detectadas en Costa Rica, es de 2,1 Mbps, la cual nos sitúa en la posición 78. En el promedio de velocidades pico más altas, nos situamos en el sitio 97. El informe también reporta el origen de tráfico de ataques maliciosos, define “banda ancha” como las conexiones de más de 4 Mbps y la “banda ancha alta” como las conexiones de más de 10 Mbps y produce listas de países según el porcentaje de conexiones que cumplen con dichas velocidades; en estas listas los porcentajes de Costa Rica son tan pequeños, que no aparece.

El hecho de que existan cinco proyectos tendientes a ofrecer Internet veloz evidencia conocimiento generalizado de la necesidad y cómo satisfacerla.

En la era de la Información, sugerir paciencia porque en este país duramos 30 años para hacer una carretera, es totalmente ridículo y no merece contemplarse. La Internet veloz y barata es una necesidad urgente. Cada día que pasa perdemos competitividad al restarle a nuestra población la posibilidad que tienen los demás países de estar constantemente conectados a velocidades suficientemente altas para que, el tiempo de respuesta o la calidad de la comunicación, no sean impedimento para buscar, averiguar, crear y compartir. Es urgente crear una psicología de abundancia, en la que los recursos de acceso a Internet no constituyen un obstáculo y sean, por lo tanto, utilizados libre y abundantemente con fines creativos y productivos para aumentar el bienestar.

Ahora bien, si existe en el país una gran cantidad de fibra ya instalada y solamente hace falta construir la red (o redes) de acceso (la llamada última milla), y si además todos saben y aceptan que es una necesidad urgente, ¿porqué será que los cinco proyectos diseñados para estos fines están atascados? ¿Será, como dijo Lawrence Pratt, del Incae, que en Costa Rica solo podemos hacer las cosas difíciles que nadie más puede hacer y las cosas fáciles no las podemos hacer?

Los cinco proyectos están atrasados por la curva de aprendizaje y trámites burocráticos. Nadie debería intentar descubrir el agua tibia cuando el conocimiento y la experiencia están fácilmente disponibles en muchos países. Los trámites burocráticos son mucho más difíciles de subsanar en una cultura basada en la desconfianza donde todos somos culpables de algo hasta que demostremos lo contrario con montañas de documentos, firmas, autenticaciones y fotocopias por ambos lados.

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