TCM: La terminal que Costa Rica merece


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APM Terminals, compañía encargada de la operación de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM), ya trabaja, en conjunto con ingenieros y expertos, en la implementación de soluciones relacionadas con las condiciones detectadas en la isla artificial –dos de las cuales conllevan procedimientos sencillos, que no impactarán el cronograma.

En esta línea –y en concordancia con los valores de transparencia que rigen el trabajo de APM Terminals– conviene puntualizar ciertos aspectos relacionados con la construcción y diseño de la TCM –la obra de infraestructura más ambiciosa del país–.

Las condiciones anunciadas recientemente tienen que ver con tres situaciones que no guardan relación con la estabilidad de la isla o el subsuelo del lugar: una inclinación de 20 pilotes, el comportamiento de una pequeña sección detrás del rompeolas y la compactación de la capa superficial de la isla.

Caso por caso

El diseño de una isla artificial portuaria requiere la construcción de una plataforma de muelle que dé soporte al peso de las grúas, lo cual se logra a través del hincado de pilotes, hasta un estrato resistente de suelo. Lo que encontramos fue el caso de 20 pilotes –de un total de 860 en la primera etapa– que perdieron ligeramente su centro, por sobrecarga. La solución para esto es sencilla y requiere solamente del rediseño y reforzamiento de la viga corona, que va encima del pilote, algo que no significará retraso en el cronograma.

Por otro lado, en el rompeolas se encontró un movimiento del material fino colocado cerca de la superficie a través de una malla geotextil, en un espacio de 20 metros. La condición no tiene ninguna afectación estructural y se resuelve únicamente utilizando un material de mayor grosor.

En el caso de la compactación de la superficie, debemos aclarar que no se trata de un impedimento para lograr el parámetro requerido de densidad, sino más bien un asunto del tiempo que esto tome. La compactación en los últimos tres metros de relleno de la isla es necesaria para que la superficie de rodamiento tenga la resistencia necesaria para soportar el gran peso de las grúas y contenedores. El método inicial proponía el uso de un compactador dinámico en una sola capa de tres metros, lo cual se comprobó no era posible. Se ha logrado la calidad deseada con este método en capas más delgadas, pero con la implicación clara de una mayor duración, ya que es necesario realizarlo sobre la extensión de la isla artificial de 40 hectáreas.

En este momento nos encontramos haciendo un análisis de otros métodos alternativos de compactación que permitan lograr el parámetro de forma más rápida, así como la disponibilidad y las consideraciones logísticas de traerlos al país.

Hay que señalar que la construcción de la TCM se realiza de acuerdo con las soluciones más avanzadas de ingeniería. Para ello, APM Terminals trabaja con el consorcio Van Oord/BAM International (VOBAM), líder global en proyectos de ingeniería naval y desarrollador de las islas artificiales de Dubái, unas de las grandes obras de infraestructura mundiales. Cada tarea en cada una de las etapas del proceso constructivo de la isla artificial de la TCM es verificada, desde el día uno, de manera que cumpla con todos los parámetros requeridos de calidad antes de proseguir en la ruta crítica del proyecto.

Para APM Terminals, la prioridad es hacer entrega de una terminal, que cumpla con los más altos estándares de calidad para operar eficientemente por un periodo de 60 años en beneficio del país. Nuestro compromiso con dotar a Limón de una obra de infraestructura de primer mundo está hoy más vigente que nunca, navega con ruta clara y fuera de cualquier duda. ¡Si Limón crece, Costa Rica crece!

Kenneth Waugh es el director general de APM Terminals.

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