El país que podemos llegar a ser


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Costa Rica es un país único y en muchas áreas un ejemplo para el mundo. En el área social, es uno de los pocos sin ejército, un índice de alfabetización similar al de grandes potencias y una expectativa de vida igual o mayor a la de naciones altamente desarrolladas.

En relación con el ambiente, más de la cuarta parte del territorio está protegido en parques nacionales y está dentro de un grupo reducido de naciones comprometidas en lograr la carbono- neutralidad.

Posee el 0,03% del territorio mundial, pero es el hogar del 6% de las especies de flora y fauna del planeta. Ha sido aplaudido en el mundo porque el 98% de su energía es generada de fuentes renovables y por ser el primer país de América Latina en prohibir la caza deportiva.

Costa Rica aparece, consistentemente, entre las naciones más felices del mundo en los últimos años.

Con un territorio diminuto de 51.100 km² (más pequeño que el estado de West Virginia en EE. UU.), de Costa Rica han salido, en los últimos 30 años medallistas olímpicas, un astronauta con récord de viajes en el espacio y un lugar en el Salón de la Fama de la NASA, uno de los mejores porteros del mundo (posiblemente el mejor) y un premio Nobel de la Paz; entre muchísimos otros ticos talentosos en diversas especialidades profesionales y artísticas.

Sin embargo, no todo es bueno. Pese a sus logros sociales históricos, Costa Rica enfrentará retos en un futuro cercano si no presta mayor atención a la niñez.

En Costa Rica, uno de cada cuatro niños nace en un hogar pobre. Los niños representan el 46% de los miembros de los hogares en pobreza. Cerca de 1 de cada 5 nace de una madre adolescente. Todos los días en Costa Rica nace al menos un niño cuya madre es también una niña.

Castigo físico violento

Uno de cada dos niños ha experimentado castigo físico violento y más de la mitad de los padres de familia consideran al castigo físico como un método válido para disciplinar a sus hijos.

El Hospital Nacional de Niños atiende, aproximadamente, un caso de agresión cada 20 minutos, principalmente por parte de sus familiares o cuidadores.

Además, menos de la mitad de los jóvenes logra terminar el colegio y más de 30.000 niños trabajan en Costa Rica.

Uno de cada cuatro niños sufren de la privación, grave o moderada, de al menos, uno de sus derechos fundamentales.

Los casos de explotación sexual y redes de pornografía infantil, cuyos indicadores o estadísticas no se conocen con certidumbre, advierten de un fenómeno preocupante y en aparente crecimiento en el país.

Corregir estos problemas requiere más allá de una ayuda asistencial o puntual. Exige cambios y mejoras estructurales en legislación, educación y el desarrollo de nuevos modelos que protejan y desarrollen a los niños. Requiere de la participación de todos: Estado, empresa privada, padres de familia, academia y ciudadanía en general.

Afortunadamente, en Costa Rica, existen organizaciones dedicadas a poner a los niños primero y a integrar el trabajo de todos los actores posibles en esta dirección.

El próximo 9 de setiembre, la Fundación Paniamor cumplirá 30 años de trabajar, apasionadamente, en pro de la niñez y adolescencia en Costa Rica. Se estima que más del 25% de los niños en Costa Rica hoy están mejor gracias al trabajo de Paniamor en las últimas tres décadas.

En el mundo, Unicef –una dependencia de las Naciones Unidas– realiza esfuerzos extraordinarios por defender los derechos de los niños. A través de la cooperación internacional, alianzas clave y su personal altamente calificado, su impacto en Costa Rica es cada vez mayor.

Pero no solamente las organizaciones formalmente constituidas pueden hacer algo por la niñez. Usted puede aprender, donar e involucrarse con estas organizaciones al visitar sus sitios web: paniamordigital.org, unicef.org/costarica o bien a través de yomeuno.com , donde encontrará a estas y otras instituciones dedicadas a que los niños y adolescentes de nuestro país lleguen a ser la mejor versión posible de sí mismos.

Ya lo decía Nelson Mandela: “No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad, que la forma en que trata a sus niños”. Los niños representan menos de la mitad de nuestra población pero son el 100% de nuestro futuro. De cómo busquemos nosotros ponerlos siempre de primeros depende el país que podemos llegar a ser.

El autor es presidente de Paniamor.

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