Opinión: La gestión de los proyectos


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Del latín proiectus , de las raíces pro (hacia adelante) y iacere (lanzar hacia el futuro), la palabra proyecto responde a diferentes tipos de iniciativas en muchos campos de acción. Proyectos de vida, empresariales y educativos, entre otros, merecen espacio para reflexión.

En el ámbito técnico, el Project Management Institute (PMI) define el término como “un esfuerzo temporal que se lleva a cabo para crear un producto, servicio o resultado único”. Para la International Project Management Association (IPMA), es una operación limitada en tiempo y costo para materializar un conjunto de entregables definidos en su alcance, según requisitos de calidad.

Estas definiciones ponen en la mesa varios elementos en común: tiempo, costo y calidad y alcance, a efecto de cumplir con los requerimientos del cliente.

Un cuestión de ética

Los proyectos de infraestructura son, a todas luces, los que destacan hoy día en el ámbito nacional, carreteras, autopistas o puentes y otras acciones cuya planificación, ejecución y control están bajo la responsabilidad gubernamental. Aquí, resaltan casos que han sido ampliamente adversados por la colectividad, ya que la ética en la administración de los recursos parece haberse olvidado desde su propia conceptualización.

Existen formas de corromper la definición del objetivo último del proyecto, principalmente cuando no se consideran las mejores prácticas en su ejercicio profesional. Es perfectamente válida la creación de conocimiento a partir de la práctica que las mismas empresas o instituciones hacen, pero existe una base conceptual que no podemos obviar.

La gestión profesional de proyectos debe estar enmarcada dentro de cinco grupos de procesos claramente definidos: Iniciación, Planificación, Ejecución, Monitoreo-Control y Cierre, cada grupo con elementos puntuales según la guía del PMBOK (Project Management Body of Knowledge), cuerpo de conocimientos que dirigen la gestión internacionalmente.

Vital resulta considerar las competencias con las que debe contar el gerente de proyectos. IPMA se enfoca en tres ámbitos: contextual, técnico y de comportamiento, según lo establece el NCB (National Competence Baseline) –línea base de competencias de la Asociación Española de Ingeniería de proyectos (Aeipro)–, enfocados en el cumpliendo los niveles de efectividad esperados.

En este punto, podemos ir a la definición incial, para cuestionar si en realidad estamos “lanzando hacia futuro” iniciativas que nos permitan contar con un resultado único, procurando el uso racional de los recursos, cumpliendo con las necesidades de todos los involucrados y, por supuesto, incorporando altos niveles éticos, así como buscar elementos de desarrollo ampliamente requeridos para la activación económica de nuestro país, en donde es necesaria la articulación de esfuerzos entre sector público y privado.

Sostenbilidad y financiamiento