El Acuerdo de París: un impulso a las renovables y la resiliencia


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El 12 de diciembre pasado, 195 gobiernos hicieron historia al adoptar el Acuerdo Climático de París. En esencia, impulsa la transición hacia las energías renovables a lo largo del siglo así como una nueva atención a la gestión de riesgos climáticos.

Se abre una oportunidad concreta para que Costa Rica puede aprovecharlo, si unimos fuerzas, sobre todo como empresariado y ciudadanía.

Comparto cinco ideas para estimular una agenda ganadora en 2016.

1. Entender la nueva lógica del Acuerdo

El Acuerdo marca un giro hacia un paradigma anclado en compromisos universales –no solo en los países desarrollados– y en contribuciones autodefinidas por cada país. Es decir, todos tendremos compromisos –desde Estados Unidos y China, hasta Costa Rica, Etiopía y Marruecos– pero nadie nos los impondrá desde fuera.

Los compromisos nacionales estarán anclados en legislación interna y el Acuerdo de París crea un marco global en materia de “reglas del juego”. Por ejemplo, nos dice que habrá ciclos de mejora cada cinco años, revisiones de los esfuerzos globales para monitorear si avanzamos y compromisos de transparencia que serán de beneficio para la rendición de cuentas a nivel interno.

2. Las “contribuciones nacionales” como pieza angular

A cada país se le pidió definir un contribución nacional con énfasis en la reducción de de gases de invernadero causantes del cambio climático. Estas fueron registradas ante la ONU antes de la Cumbre. La primera generación de planes cubrió el periodo 2020-2030.

Se asignó el periodo 2015-2020 como preparatorio ya que el mundo en desarrollo pidió tiempo para crear capacidades, conocidas como INDC (Indicative Nationally Determined Contributions); 188 gobiernos las presentaron, incluidos países petroleros, los cuales cubren 99% de las emisiones globales. Solo una minoría no las presentó, incluida Siria, por razones obvias, así como Panamá y Nicaragua, por razones menos entendibles.

3. Complementar las reducciones de emisiones con la gestión del riesgo climático

Las contribuciones nacionales para París contienen acciones para adaptar el país, o comunidades específicas, a los impactos del calentamiento global, como inundaciones y sequías. Esto requiere gestionar el riesgo y, por lo tanto, la agenda de adaptación ante impactos climáticos se vincula con la agenda empresarial. Imaginemos cómo un aeropuerto inundado afectaría la actividad exportadora o los estragos que causaría una sequía histórica en la generación de electricidad de la que depende el sector productivo. Si Costa Rica construye nuevas terminales portuarias, ¿serán estas resilientes al cambio climático en 2030?

4. Conocer el plan climático de Costa Rica para 2020-2030

Costa Rica presentó un plan climático antes de la Cumbre de París. El caso tico es peculiar puesto que ya existía una meta de carbononeutralidad a 2021. Por lo tanto, se requirió un enfoque sui generis : construir a partir de lo existente y unirlo a una trayectoria a 2030. El concepto antes del Acuerdo de París era el de neutralizar emisiones mediante el uso de sumideros en bosques (los cuales juegan un rol vital que debe ser preservado).

En el marco de París, el plan tico propone reducciones más agresivas para Costa Rica: en 2030 nuestras emisiones totales netas –restando la absorción por sumideros– se reducirán 25% con respecto a 2012. Esto implica reducir el uso de hidrocarburos en el sector transporte, el mayor emisor de carbono en Costa Rica. Llegar a ser una Costa Rica descarbonizada, es decir “100% renovable” en este siglo, requería trazar una trayectoria más allá de 2030 la cual se discute en el plan tico. Este también crea una ruta para adaptarnos a los impactos climáticos.

5. Crear una alianza empresarial-ciudadana

La visión que propone el Acuerdo de París para el mundo sí es viable en Costa Rica: implica una transición a la energía renovable y la resiliencia ante al cambio climático. El Estado tiene la obligación de cumplir con el Acuerdo, pero en la práctica el éxito –y sobre todo la ejecución del plan climático tico– dependerá de si hay o no involucramiento empresarial y ciudadano. Por eso en 2016 debemos sentar un precedente y crear el primer foro empresarial-ciudadano para cocrear soluciones por y para empresas y ciudadanos.

Una vez que unamos energías, recursos y talentos, veremos la fuerza que crearemos ambos sectores. Sin duda, con el impulso de París, esta alianza es idea a la que le llegó su hora.

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