Por:  20 septiembre, 2014
Eliminar la regionalización
Eliminar la regionalización

Hace 35 años (el 5 de octubre de 1979) se emite el decreto 10655 P-OP que delimita las regiones socioeconómicas en las que se divide el país: Región Central, Región Chorotega, Región Brunca, Región Huetar Atlántica y Región Huetar Norte. Siempre nos hemos preguntado para qué sirve la regionalización de Costa Rica, si ya tenemos la división administrativa provincial. ¿De qué le sirve a la población y a las municipalidades, esta división regional?

En algunos casos, por ejemplo, la Región Chorotega coincide con la provincia de Guanacaste. Entonces, ¿cual es el sentido? Si la regionalización se estableció con el fin de mejorar procesos de planificación y coordinación interinstitucional, para mejorar la distribución de los recursos públicos y favorecer un mejor desarrollo de los pueblos, creemos que esto ha sido un completo fracaso.

Los servicios del Estado siguen siendo deficientes y la corrupción de los gobiernos campean en la mayoría de las regiones.

El proceso, irreversible, debe corregirse. Primero, el Estado debe ejercer su rol, rector, definir las políticas nacionales y exigir su cumplimiento en todo el territorio. La actual regionalización se encuentra viviendo su peor crisis, pues no hay presupuesto para obras de impacto regional, sino que también genera deudas de largo y corto plazo, obras que están en ejecución y se encuentran paralizadas, así como otras que tienen contrato pero no son realizadas.

Existe una razón fundamental, la división por provincias está en la Constitución, pero la regional ha sido efectuado por decretos, y está adscrita al Ministerio de Planificación, que tampoco pesa en la política del país, y en ocasiones se le ha considerado como “la Siberia” para funcionarios(as) que no se alineaban al gobierno de turno. Por eso, a través de los años, la regionalización ha sido variada e interpretada, según quien dirija el Ministerio.

Medidas concretas

Desde nuestro punto de vista, lo mejor que pudiera hacerse es: Primero, que el gobierno de Luis Guillermo Solís revise el actual sistema de regionalización y descentralización y lo replantee en las provincias actuales siempre que vaya de la mano de un mejoramiento de la labor de la Contraloría y la Fiscalía. Segundo, que los actuales diputados(as) discutan sobre la posibilidad de 1) Replantear la división política administrativa por provincias, pero estableciendo la formación de otra provincia en la zona rorte, teniendo como capital Ciudad Quesada , y otra en el pacífico sur, con centro en San Isidro. 2) Replantear los límites de esta nueva división administrativa por provincias, pero basada en cuencas, relieves, o características relevantes del relieve o de la economía. Una zonificación basada en características ecológicas y económicas.

Esta nueva regionalización debe regir los procesos de distribución presupuestarios y la distribución de diputados en la Asamblea Legislativa. Por cierto, se debería agregar por lo menos uno más que sea escogido por los costarricenses que residen en el exterior y otros por las personas aborígenes.