COMPARTIMOS RAÍCES

Emprendimiento social apoya a los pueblos indígenas a alcanzar su propio desarrollo

En el 2013, el líder de la organización fue galardonado con el premio Yo Creo, que reconoce el trabajo de los emprendedores sociales.


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Cuando Juan Manuel Gutiérrez Sánchez decidió estudiar Relaciones Internacionales imaginaba que se convertiría en un embajador o que trabajaría en algún organismo internacional.

En el camino, la visión de mundo y prioridades de este joven de 24 años de Paraíso de Cartago fueron cambiando y desde el 2012 lidera una organización que trabaja para apoyar a los pueblos indígenas del país a resolver las problemáticas que enfrentan en sus comunidades.

Su emprendimiento social se denomina Compartimos Raíces y, según él, no se trata de un proyecto meramente asistencialista o en el que se imponen soluciones para esta población, sino que se les consulta sobre qué requieren.

A partir de ahí, se empieza a trabajar y un punto importante es que la comunidad debe involucrarse en todo proyecto y aportar, pues Gutiérrez considera que las cosas regaladas “nadie las cuida”.

Introducción al mundo indígena

¿De dónde nació el interés de Gutiérrez por los pueblos indígenas?

Abelardo Morales -de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)- introdujo a Gutiérrez al mundo indígena y le ayudó a participar en una pasantía liderada por la Organización Internacional de Trabajo y por la Organización Internacional de Migraciones que trabajaba con la población indígena ngöbe en Sixaola.

Desde ese momento, Gutiérrez quedó impactado con este tema y vio la necesidad de levantar su propio emprendimiento para respaldar a los indígenas.

Con el apoyo de mentores como Lourdes Brizuela, encargada de responsabilidad social de la Universidad Latina, y de Pablo Ortiz, médico del Área de Salud de Coto Brus, empezó a darle forma a su iniciativa.

Proyectos

Compartimos Raíces ha desarrollado proyectos en zonas como Sixaola, Tres Equis de Turrialba, Coto Brus, Naranjo, Los Santos, entre otros sitios.

Por ejemplo, en el pueblo Alto Quetzal, ubicado en Talamanca, los indígenas manifestaron su interés en que se construyera un kínder para brindar educación temprana a los niños y también para alfabetizar a la población adulta indígena de las áreas aledañas.

En Tanagra, Sixaola, ayudaron a construir un templo en beneficio de los pobladores, para quienes la parte espiritual es importante.

En Coto Brus, la organización apoyó la construcción del Ebais en el que hay una combinación de la medicina convencional y la medicina indígena.

Por otro lado, la organización también tiene otro enfoque: sensibilizar y educar a la población en general sobre las costumbres y tradiciones indígenas, eliminar estereotipos y el lenguaje a veces ofensivo que se utiliza contra estos.

Un aspecto esencial para que Compartimos Raíces pueda generar iniciativas es el trabajo de voluntarios, tanto de personas que vayan a los territorios en los que viven indígenas a desarrollar proyectos, como el patrocinio y respaldo de empresas e instituciones gubernamentales.

Generalmente, cada mes organizan campamentos abiertos en los que puede participar cualquier persona interesada, que debe pagar una cuota.

También se realizan campamentos cerrados en los que toman parte empleados o líderes de empresas privadas.

Desde el 2012 y hasta la fecha se han realizado 30 campamentos abiertos y 13 cerrados y han recibido el soporte de alrededor de 1.500 voluntarios.

En el 2013 Gutiérrez recibió, junto con otros jóvenes, el premio Yo Creo por su trabajo en este emprendimiento social.