TRAZOS CRIOLLOS: ORGULLOSAMENTE TICOS

Empresarios y artesanos exhiben sus creaciones en feria en Zapote

La feria, en la que participan 37 empresarios, se extenderá hasta el 15 de setiembre en el Cemaco de Zapote. 


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Hoy se inauguró la Feria Trazos Criollos: Orgullosamente Ticos, organizada por la empresa Cemaco, en la que 37 empresarios del país exhiben y venden sus productos.

Una silla hecha con desechos de una computadora; bisutería tejida a partir de cáscaras de frutas; joyeros, bancos y cajas de vino hechos de madera; adornos realizados con la técnica de vitrofusión; carteras, bolsos y bultos efectuados con la técnica quilting, son tan solo algunos de los productos que se pueden encontrar en la empresa Cemaco, en Zapote.

El arte con cáscaras

Una de las empresarias presentes es Rosa Evelia Montenegro Montenegro, de 50 años y dueña de la empresa D' crochet, quien diseña bisutería con residuos de frutas que obtiene en el mercado del agricultor, como cáscaras de naranaja, mango, bananos, piña y semillas de melón. Al hacer los collares y pulseras, utiliza la técnica de tejido crochet.

Montenegro, quien tiene su taller en San Francisco de Dos Ríos, también diseña sombreros.

Según la empresaria, utiliza vegetales -como remolacha y zanahoria- para teñir los residuos de las frutas, para lo cual tuvo que realizar mucha investigación.

Bolsos y carteras

Otra empresaria que podrá encontrar es a Ana Laura Vargas Salas, una socióloga de 26 años, quien en el 2008 aprendió la técnica de quilting, gracias a que su abuela, experta en ella, se la enseñó.

El quilting es una técnica basada en el uso de retazos de tela, acolchado y diseños geométricos. 

Vargas decidió enfocarse en el diseño de bolsos, carteras y monederos. En el 2011, fundó la empresa Lero-Lero y tiene un taller en su casa en el que trabaja sus creaciones.

De acuerdo con Vargas, ella siempre fue una persona muy creativa: pintaba cajas, hacía esculturas y trabajos con plasticina.

Su abuela quería heredarle a alguien de su familia el desarrollo del arte del quilting. Vargas se apuntó y dejó la Sociología para dedicarse plenamente a su negocio.

Los diseños que realiza son únicos y los colores que emplea son vivos.

Vargas vende sus productos en la Feria Verde de Aranjuez y ha participado en otras ferias. 

Lámparas hechas con desechos electrónicos

Francisco Vásquez May, arquitecto, y Pamela Hernández Venegas, artista, crearon la empresa Re Proyectos, que utiliza desechos electrónicos, como computadoras, para diseñar lámparas, sillas y adornos con plantas de cáctus. 

Dentro de los productos para la venta se encuentra una silla, creada por Hernández, cuya base es un CPU de computadora, Otros materiales de la silla son varilla gruesa y cuero.

Hernández explicó que iniciaron su negocio en el 2008 y que, al principio, recogían en las calles materiales, pero luego la gente empezó a llamarlos para darles las computadoras que ya no les servían.

Tienen su centro de acopio en Sabanilla y su nombre Re Proyectos resume su labor: reutilizar, reciclar, rehacer, reinterpretar.

Vitrofusión

Nancy Aymerich Uhlenhaut es una arquitecta de 28 años, quien inició desarrollando adornos y bisutería con la técnica de vitrofusión (se funde vidrio en un horno) como un pasatiempo.

Hoy tiene una empresa llamada Aymerich Arte en Vidrio dedicada a hacer distintos diseños originales.

Explicó que tiene tres líneas: de decoración (incluye portavelas, quemadores de incienso y diseños para jugar tic-tac-toe), de reciclaje (incluye lámparas de botella) y la bisutería (collares, anillos, aretes y pulseras).

El Taller de Tito

Otro emprendedor es Álvaro Cordero Acuña, de 73 años, quien toda su vida se dedicó a ser agente vendedor en ferreterías. Aún jubilado seguía trabajando, pero por razones de salud tuvo que dejar de laborar.

Sin embargo, como incansable trabajador, hace dos años decidió abrir su propio negocio en el que se dedica a crear artículos de madera como cajas para colocar vino, para colocar té, joyeros de baúl, hueveras, bancos para sentarse y carros en miniatura.

Cordero contó que siempre tuvo la habilidad para trabajar en madera, ha hecho muebles para su casa, pero nunca se había dedicado a venderlos.

Inspirado en sus nietos, su empresa se llama El Taller de Tito.

"Mis nietos siempre decían: vamos al taller de tito, de ahí surge el nombre", recordó.

La mayoría de artículos están forrados por dentro con papel y en algunos de ellos utiliza la técnica de craquelado. Según Cordero, para la elaboración de sus productos, él reutiliza la madera, aunque en algunos casos la compra.

Buáwa

Daniel Zamora Montoya y Judith Lizano Umaña, ambos arquitectos, crearon la empresa Buáwa, que significa en cabécar "tomar algo y transformarlo en algo mejor".

Ellos rescatan materiales de construcciones y les dan un nuevo valor estético.

Por ejemplo, utilizaron una carrucha de cable para construir una mecedora.

También hacen lámparas de cartones de huevo y de tubos de cartón, entre otras originales creaciones.