• La banca electrónica toma fuerza en Costa Rica

    Los bancos ponen cada día más herramientas digitales al alcance de sus clientes para facilitarles las transacciones y evitarles las filas en las sucursales.

    Tarjetas de crédito migran a tecnología chip y contactless

    Nuevas técnicas avanzan con rapidez entre emisores locales, las cuales persiguen una mayor seguridad y flexibilidad en las transacciones

    César Brenes Quirós
    Colaborador

    La tecnología del chip EMV y contactless (sin contacto) siguen avanzando con fuerza entre las tarjetas de crédito y débito costarricenses.

    Una directriz emitida por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) obligó a los emisores a iniciar esfuerzos para incorporar un chip y un dispositivo contactless en todos los plásticos expedidos al público, a partir del 1 de enero de este año.

    Ahora, las tarjetas deben agregar esta tecnología al tradicional sistema de banda magnética, con lo que se permitirá efectuar el pago con solo acercar el plástico a un lector.

    Hace un año, la Asociación Bancaria Costarricenses (ABC) afirmó que el 95% de emisores ya había iniciado con el plan de sustitución. No fue posible obtener un dato actualizado.

    Sin embargo, los bancos públicos y privados dan cifras que revelan avances a pasos agigantados.

    Por ejemplo, en el Banco Popular y de Desarrollo Comunal ya se ha migrado el 90% de las tarjetas de crédito al microchip de contacto y contactless, lo que corresponde a 90.000 tarjetas de tecnología EMV en circulación, según reportó Lorena Blanco, jefa de la división Centro Nacional de Tarjetas de la institución.

    En el Banco de Costa Rica (BCR), el 84% de tarjetas que se están emitiendo ya posee ambas tecnologías y en la novel, Banca Kristal, el 100% de los plásticos en circulación (unos 45.000) ha incorporado el chip EMV y contactless.

    Omar Jiménez, gerente de afiliación y procesamiento de BAC Credomatic, indicó que en esa entidad existe una cobertura del 80% de las tarjetas y se espera completar el proceso al 100% en el 2017.

    “El EMV es un medio de pago más seguro que no reemplaza a la banda magnética. Todas las tarjetas van a funcionar correctamente hasta que expire la tarjeta”, explica Jiménez.

    En el caso de Scotiabank, cerca del 60% de los plásticos ya circula con la tecnología. “Desde el 2014, Scotiabank incursionó en la tecnología chip para sus tarjetas de crédito, la cual hace que las transacciones sean más seguras para los clientes, siempre y cuando sean realizadas en sitios seguros”, anotó Sylvia Castillo, gerente de tarjetas y programas de lealtad de la institución.

    Por su parte, el Banco Nacional ha avanzado un 56% en tarjetas de crédito y un 13% en tarjetas de débito, de acuerdo con Gino Sciamarelli, director de tarjetas de crédito y adquirencia del banco estatal. Esos porcentajes corresponden a 280.000 plásticos en circulación.

    La proyección del banco es completar el 100% de la migración para el año 2018, tal como lo establece el calendario del Banco Central.

    Finalmente, banco Davivienda inició los cambios este año en una primera etapa, la cual contempló que toda renovación o reposición de tarjeta nueva se emitirá con el chip contactless. A la fecha, un 20% de sus tarjetas presenta el cambio, según Edwin Céspedes, gerente de tarjetas del banco.

    Según informó el Banco Central, a fines del 2017, los 2.500 cajeros automáticos del país deben estar preparados para la nueva tecnología, y todas las tarjetas deberán incorporarla.

    “Tener un chip de tarjeta que es único y que maneja una codificación dinámica hace que sea prácticamente imposible clonar la tarjeta”.
    Edwin Céspedes, gerente de tarjetas de Davivienda.

    Ventajas para los clientes

    Aunque los usuarios de tarjetas no están obligados a cambiar sus plásticos actuales de banda magnética por los de nuevas tecnologías, los bancos están incentivando una migración activa.

    “Las tarjetas de crédito y débito con banda magnética seguirán funcionando sin ninguna restricción, no obstante, se invita a nuestros clientes a solicitar la reposición de estos plásticos en cualquiera de las oficinas de negocio del Banco Popular”, mencionó Lorena Blanco.

    En Scotiabank, la estrategia ha estado ligada a migraciones masivas o renovaciones naturales conforme al vencimiento de la tarjeta. Pero, como sucede en los demás bancos, el cliente puede solicitar el cambio a su sucursal más cercana.

    Asimismo, las entidades enfatizan en los beneficios que esta actualización trae para los tarjetahabientes.

    Según Gino Sciamarelli, la tecnología chip incorpora estándares de confidencialidad y protección que aumentan la seguridad de las transacciones presenciales, ya que permite validar que la tarjeta es auténtica y emitida por un banco.

    “Para cada transacción, se genera un criptograma único y diferenciado y otros valores adicionales como opciones de validación de tarjetahabiente por medio de un PIN, que ayuda a proteger la tarjeta en caso de robo”, explica el funcionario.

    Todo esto genera una mayor barrera contra el robo de información, el cual es más común a través de las bandas magnéticas.

    De igual manera, las tecnologías EMV y contactless permitirán incorporar el chip a pulseras, llaveros, relojes, teléfonos, entre otros, y realizar pagos desde cada uno de esos dispositivos, sin tener que sacar un plástico.

    Jorge Lara, director de pagos digitales de Mastercard México y Centroamérica, indica que la tecnología contactless permite mejorar la experiencia de compra, pues ya no se necesita entregar la tarjeta al representante de un comercio, sino solo acercarla a una terminal.

    “Para las empresas, las tecnologías chip les ayudan a prevenir pérdidas por fraude y falsificación, así como incrementar los volúmenes transaccionales y el monto promedio de compra de sus clientes, dado que mejoran la rapidez con la que se lleva a cabo una transacción y porque la confianza de los usuarios se incrementa”, agregó Lara.



    “Para las empresas, las tecnologías chip les ayudan a prevenir pérdidas por fraude y falsificación, así como incrementar los volúmenes transaccionales y el monto promedio de compra”.
    Jorge Lara, director de pagos digitales de Mastercard México y Centroamérica