Crece actividad con drones en Costa Rica

40 firmas dan servicios o venden vehículos aéreos no tripulados y están atentas a posible regulación

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Michael O’Reilly Herrera y su padre Michael O’Reilly Feiser, dueños de la firma Aerial Shutter, importan drones o –como prefieren denominarlos– “vehículo aéreo no tripulado” desde hace cinco años.

No es una colección de juguetes para uso personal. Es para su negocio: ellos brindan servicios para tomar fotos y videos aéreos en bienes raíces y topografía, medios de comunicación (incluyendo reality shows y transmisiones en vivo), películas, comerciales de televisión, agricultura y en investigaciones científicas para clientes locales como externos que vienen al país.

La empresa cuenta con 10 drones de diferentes tamaños para responder a una demanda en ascenso. “Llevamos tres años ya en que pasamos ocupados a tiempo completo casi todas las semanas. Hemos hecho esto cientos de veces. Tenemos una amplia cartera de clientes”, asegura Michael O’Reilly Herrera.

En Costa Rica hay unas 15 firmas que importan estos aparatos para venderlos o para brindar servicios y se calcula que otras 25 empresas o personas lo hacen de modo informal.

Entre las empresas establecidas se ve bien la ley que propone la Dirección de Aviación Civil para regular la nueva industria, aunque piden proporcionalidad. “Me parece que la forma en que se quiere regular las actividades comerciales es razonable”, dijo Alonso Acuña, gerente de PBX Virtual de Costa Rica, que fabrica drones para fotografía aérea.

Evolución

En el caso de Aerial Shutter el primer drone que trajeron era “arcaico”, de cuatro motores, al que le colocaron una cámara Go Pro 1, “de las más viejitas”.

Los drones se fueron puliendo con mejor tecnología, lo que se reflejó en los modelos que trajeron después, como el S800 de 800 milímetros, uno de los más grandes, al cual le podían colocar cámaras de mayor tamaño.

Además, ahora los drones traen GPS y se pueden sostener fijos en lo alto hasta por 15 minutos dependiendo de su batería (trabajan con litio).

Los O’Reilly aprendieron a utilizarlos y manejarlos desde lo básico, empezando con las operaciones de un avión de aeromodelismo. Ellos se dividen el manejo del drone y de la cámara cada vez que son contratados para, por ejemplo, documentar una propiedad en venta o un cultivo

Hay drones pequeños (de 330 milímetros, como un pastel) y los hay grandes de hasta de $17.000.

La firma local TicoHobbies, que empezó la importación de drones y multirrotores (helicóptero de varios rotores o sistemas de giros) hace dos años, vende modelos desde $50 a $1.200 para entretenimiento, principalmente.

La demanda les dio un giro inesperado. “La efervecencia de estos productos nos llevó a otros mercados, como empresas de fotografía aérea, de comerciales de televisión, en el agro, para bodas y avalúos”, dijo Jorme Umaña, propietario de Ticohobbies.

En el campo comercial, hay que disponer de accesorios (pantallas de control del aparato y de la cámara, varias baterías para sesiones extensas), medidor de viento, cargadores de baterías y el equipo de computación para edición de videos y fotografías.

Algunos clientes piden las fotos y el video en bruto; en otras contratan además la edición y posproducción del material. Los servicios –dependiendo del tiempo de sesión, tipo de vehículo y cámara que se use– puede costar hasta $2.000 (como en el caso de tomas para películas de cine).

Cada sesión implica seguir un protocolo o manual de operaciones, que incluye una serie de procedimientos antes y durante el vuelo del aparato, para garantizar la seguridad de las personas presentes y de los drones .

Este tipo de servicios generan ahorros de costos de hasta 50% respecto del uso de grúas o de otros vehículos para hacer fotografías o videos aéreos. Además, se trata de tecnología que no contamina, que puede hacer tomas en lugares donde no se podría desde un helicóptero (por ejemplo, desde un alero) y con acercamiento prudencial a edificios. Incluso permite al cliente ver lo que se hace y solicitar cambios durante la operación para obtener el producto que quiere.

No obstante, se debe tener cuidado cuando hay público –por ejemplo en eventos públicos– y no se puede usar con viento fuerte o cuando llueve.

Michael O’Reilly Feiser resaltó que los clientes deben tomar en cuenta la calidad de las cámaras y la capacidad de producción a la hora de contratar los servicios.

Que no sea desproporcionada

Los empresarios están de acuerdo con la regulación de la actividad que propone Aviación Civil.

Según ellos, con la popularización de los drones surgieron empresas y personas que brindan servicios de modo informal o para entretenimiento personal, pero que pueden excederse, por ejemplo, en la altura de vuelo, ya que los controles tienen un radio de acción de hasta 1,5 kilómetros.

“Incluso hay empresas que publican en sus sitios web que subieron un drone a 800 metros de altura; eso no es correcto, se puede hacer a 120 metros cualquier toma, que son de baja altura”, dijo O’Reilly Herrera.

Aviación Civil formó una comisión para la elaboración de las regulaciones de la actividad y las empresas que se están organizando en la Asociación de Operadores de Aeronaves Piloteadas a Distancia (Aoapa) han estado involucradas con la iniciativa.

Eso sí, los empresarios consideran que es desproporcionada la idea de cobrar un canon de la magnitud del que paga una aerolínea comercial, la exigencia de un proceso de certificación de piloto de aeronave y que esta certificación se pida a personas que usan los drones solo como hobby , a las cuales se puede asignar sitio para su actividad.

Acuña, de PBX Virtual, dijo que están a la espera del texto definitivo del proyecto de ley y Umaña, de TicoHobbies, dice que el pensamiento común es apelar a la prudencia antes de cualquier norma restrictiva.

Modos de empleo

Un drone se puede utilizar en varias actividades y con distintos tipos de propósitos a nivel empresarial:

Bienes raíces: Se hace una documentación completa con foto y video para ver la residencia que se quiere vender desde diferentes ángulos y también el vecindario. También en proyectos, donde se graban los avances en cada una de sus etapas.

Agricultura: Para ver el estado de los cultivos, usando cámaras infrarrojas que permiten detectar si hay un área mal fumigada o alguna situación que amerite una intervención inmediata, así como para ver extensiones y actividades alrededor y para realizar el planeamiento de cosechas.

Fuente Aerial Shutter.

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