Columna Scientia: Cómo alteramos el ciclo del agua


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Para poder encontrar la forma de vivir en armonía con nuestro entorno natural, es fundamental comprender cómo estamos provocando cambios sin precedentes en los procesos básicos que han permitido que la vida exista en nuestro planeta, tal y como la conocemos.

El ciclo básico del agua, de la que dependemos todos los seres vivos, muestra alteraciones profundas por causas humanas. El estudio Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, promovido por las Naciones Unidas y realizado con la participación de más de mil expertos de todas partes del mundo, publicado hace ya una década, documenta esas alteraciones.

Veamos algunos ejemplos: a nivel global, el agua que extraemos de ríos y lagos para irrigación y uso doméstico e industrial se había duplicado en los últimos 40 años. Estamos usando entre el 40% y el 50% del agua dulce que corre sobre la superficie terrestre, por lo que hay muchos ríos grandes que ya no llegan siquiera al mar. En algunas regiones del mundo ya se está consumiendo agua de acuíferos subterráneos que no vuelven a recargarse.

Entre 1960-2000 se cuadruplicó la cantidad de agua retenida en reservorios, por lo que se estimaba que esa agua retenida en grandes represas era de tres a seis veces mayor que la presente en los cauces de los ríos, excluyendo lagos naturales.

A estos ejemplos de la alteración del ciclo del agua podríamos agregar muchos más, como el cambio climático, la deforestación y la contaminación.

Aquí en nuestro país los tenemos a nuestro alrededor y lo podemos apreciar en la forma que tratamos los ríos o empleamos el agua para fines de consumo humano, generación de energía o irrigación.

El punto es que estamos usando el agua sin una visión integral del ciclo de este vital elemento, como si fuera inagotable. Es por el bien de todos que debemos preocuparnos por entender estos ciclos básicos de la naturaleza.

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