La batalla del software libre

Diversas opciones de ofimática libre compiten entre sí y contra el privado

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Es una contienda que se pelea en los computadores de las oficinas. En esta batalla, el software libre gana espacios, pero todavía no logra proclamarse vencedor sobre el privado.

Y esto a pesar de que las trincheras del software libre tienen más soldados. El dicho de que la unión hace la fuerza no es la consigna que mueve el desarrollo de estos paquetes en estos días.

Actualmente, existen por lo menos tres suites de ofimática gratuitas que son utilizadas por millones de usuarios en todo el mundo.

Dos de ellas (OpenOffice y LibreOffice) comparten un origen común y son programas de escritorio. Otra opción es Google Docs, que es más bien una aplicación en la nube para la colaboración.

De ellas, la de mayor trayectoria es OpenOffice, que nació en 1999, en la firma Sun. Pero cuando la empresa fue adquirida por Oracle, a mediados del 2010, su desarrollo fue descontinuado por algún tiempo, hasta que la empresa lo cedió a Apache. Esta liberó su última versión de ese software en el primer semestre de este año.

Mientras tanto, parte de los creadores de OpenOffice abandonaron Oracle y llevaron el código que habían creado a The Document Foundation , la cual desarrolló, con base en esas líneas de software , una nueva suite de ofimática: LibreOffice, cuya última versión fue liberada también en el primer semestre del 2012.

Así, aún con las modificaciones que hayan podido hacerle a LibreOffice en los últimos años, ambas parten de un código común, creado por las mismas personas, por lo que las diferencias aún no son significativas desde la perspectiva del usuario final.

“A medida que los proyectos progresen, las diferencias serán cada vez mayores, pero esta nueva etapa de separación en la historia de ambas es aún demasiado joven como para ver una gran diferenciación”, reconoció Ricardo Berlasso, miembro del proyecto Apache OpenOffice.

¿Por qué entonces seguir desarrollando cosas tan parecidas desde dos frentes distintos?

Berlasso considera que la diversidad permite la evolución y que el usuario se beneficia de tener opciones para elegir.

En todo caso, Björn Michaelsen, miembro del comité desarrollador de LibreOffice, explicó que, para que ambas ramas vuelvan a formar parte del mismo tronco, sería necesario que las circunstancias cambiaran de forma tal que, no solo convenzan a la directiva de la Fundación de unir esfuerzos con Apache, sino también a la mayoría de los contribuyentes activos del proyecto.

Precisamente, esa comunidad activa y creciente es una de las fortalezas que sí destacan los usuarios de LibreOffice frente a OpenOffice.

Incluso, Eduardo Rodríguez, miembro de la comunidad de software libre de la Universidad de Costa Rica, asegura que las distribuciones más populares de Linux, como Fedora y Ubuntu, ya migraron de OpenOffice a LibreOffice, lo que hace que exista mucho más soporte para esa herramienta de ofimática.

Pero más que la comunidad que respalda a cada opción, lo que lleva a los usuarios a elegir cualquiera de ellas es que se trata de código abierto; es decir, manipulable por desarrolladores que deseen hacerle mejoras; que es multiplataforma, lo que significa, que funciona en diferentes sistemas operativos, incluido Windows, Mac OS X, Linux; que es interoperable, o sea, que el formato de sus archivos puede ser reconocido por otras suites de ofimática y que es gratuito.

Además, tienen la ventaja de que se les pueden agregar extensiones para dotarlas de nuevas funcionalidades.

¿Y Google Docs?

Aunque Google Docs también es una opción gratuita que brinda funcionalidades de ofimática, es un enano de otro cuento, no solo porque no se instala en el escritorio, sino también porque se orienta más a la colaboración en línea. Esa, junto con el respaldo de Google, es precisamente su mayor fortaleza.

Los entrevistados consideraron que, en el tema de funcionalidades de ofimática, las otras opciones superan las posibilidades de esta webapp . Por eso, más que como a una competencia, ven a Docs como un complemento.

En todo caso, LibreOffice ya se está preparando para competir en ese frente pues están creando un prototipo del software en línea (LOOL) y tienen en agenda otros desarrollos para Android.

El Goliat de la ofimática

Si bien cada nueva versión de esas opciones incluye mejoras y novedades, aún están lejos de ofrecer todas las funcionalidades de Microsoft Office –ni si quiera de la versión 2003, dicen los críticos más severos–.

Tal vez por eso, una de cada siete personas sigue optando por pagar los $99 que cuesta la licencia de ese software para hogares.

El precio es solo una parte del costo del software (donde también entran costos de implementación, capacitación) y eso es solo una de las variables a tomar en cuenta, dice Felipe Carillo, director de la división de Office para Latinoamérica.

La otra consideración, es el valor del producto. “Cuando hablamos de Office, los diferenciadores son soporte incluido con la compra del producto, correo electrónico y la seguridad”, dijo, además de sus aplicaciones para utilizar en la nube y en dispositivos móviles, sus características sociales, su diseño intuitivo y otras.

Aún así, los abanderados del software libre no ven que sea necesario optar por la opción pagada y privativa.

“Solo usuarios muy especializados pueden quedar con algunas necesidades insatisfechas (si optan por software libre); y esa es una población muy específica, que por lo general utiliza otros programas especializados”, dice Rodríguez.

Con él coincide Rolando Herrera, especialista en brindar captación en ofimática libre.

Opina que no hay que partir de las herramientas existentes para capacitar a la gente en su uso, sino más bien enseñarles competencias que les permitan desempeñarse ante cualquier tipo de herramienta, sea libre o no.

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