Usted es el mayor peligro para su propia contraseña

Existen medidas muy prácticas para mantener la seguridad de sus contraseñas, que van desde evitar fechas e iniciales hasta dejar de guardar la clave en el dispositivo móvil


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Es imprescindible utilizar distintas contraseñas para cada servicio. No hacerlo sería equivalente a tener una llave única para abrir la casa, oficina, auto

Laboratorio de Análisis e Investigación de ESET

Pocas personas creen que serán víctimas de un robo virtual. Quizás por ello cometen los más tremendos abusos en contra de sus propias contraseñas: usan las iniciales de sus nombres, sus fechas de nacimiento o, peor aún, una secuencia númerica.

El estudio Privacy Index 2014 de EMC concluyó que el 62% de la gente no cambia su contraseña habitualmente, el 33% no ajusta su privacidad en redes sociales y el 39% no usa contraseña de protección en sus celulares. La investigación se realizó en 18 países alrededor del mundo.

ESET Latinoamérica complementa estos datos: el 58% de los usuarios almacena las contraseñas de los servicios en su smartphone "para no perderlas".

El reciente caso del robo de fotografías de famosas encendió las alarmas de la privacidad en el mundo y las grandes compañías de antivirus del planeta recomendaron comenzar a cambiar la forma de guardar la información, incluyendo la que se refiere a claves.

¿Qué es una contraseña segura?

La respuesta va en dos vías, indica el Laboratorio de Análisis e Investigación de ESET: frente a un ataque de "fuerza bruta", una contraseña larga y variada es la solución para que nadie la adivine. Si es más bien un código malicioso el que lo ataca, lo mejor es contar con sistemas de doble autenticación.

Este mismo laboratorio destacó que los dos errores más frecuentes son el uso de una contraseña única para varios servicios (incluyendo correos laborales y personales) y la utilización de claves fáciles de adivinar o demasiado cortas.

Las contraseñas deben cambiarse con cierta frecuencia y deben crearse por categorías (bloques de números y letras). Es mucho mejor si no cuentan con palabras que refieran a amigos, mascotas o negocios. Tampoco deberían hacer alusión al correo electrónico.Puede usar administradores de contraseñas para facilitar la tarea, pero asegúrese de que sean reconocidos.

¿Cuántas veces ha escrito su contraseña, por equivocación, en la casilla del nombre y le ha dado enviar? Esos dígitos quedan guardados en la página y han sido enviados a algún servidor. Lo mejor es cambiarla, aconseja la compañía tecnológica Blue Coat Systems en un comunicado de prensa.

En redes sociales hay que revisar las políticas de privacidad al menos una vez al año (sí, leerse el documento antes de aceptar los términos y condiciones). Es un contrato y usted está depositando ahí su información valiosa.

Cuando le llegue un correo electrónico solicitando que cambie su contraseña, no abra el enlace a menos de que esté seguro de haber solicitado el cambio usted mismo. Puede ser un intento de phising.

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