Por: Adrián García 28 enero

Hace apenas escasos años, la única forma de hacer un depósito en la cuenta de ahorros era llevando una libreta al banco directamente. Allí el cajero usaba una máquina de escribir para “imprimir” el nuevo saldo de la cuenta.

En las últimas dos décadas, la realidad se ha visto beneficiada por avances importantes en tecnología. Estos cambios han hecho la vida de los ciudadanos mucho más fácil y conveniente.

No obstante, todavía en el 2017, vemos máquinas dispensadoras con números para hacer fila, los buses todavía se pagan con monedas y abrir una cuenta de banco para una nueva empresa toma semanas. Las municipalidades casi no tienen trámites que se puedan realizar o darles seguimiento remotamente, y aún hay que llenar un papel para entrar al país.

Existen tecnologías relevantes que han visto la luz y que nos encaminan en la dirección correcta, colaborando con lograr una mayor transparencia y eficiencia. Por ejemplo: el sistema de transacciones electrónicas Sinpe o el sistema TICA para control aduanero.

Algunas instituciones públicas han instalado sus primeros portales de datos abiertos, los cuales publican información oficial. ¡Ya se puede pedir una certificación de personería jurídica por Internet y usando una tarjeta de crédito!

Hacia adelante, hay temas aún más avanzados que podrían ser de gran beneficio para los ciudadanos: realidad virtual y aumentada para telemedicina, Internet de las cosas para regular de manera más eficiente el tránsito y la seguridad ciudadana, inteligencia artificial para mejorar los procesos de recaudación tributaria.

La existencia de un sitio web mediando un proceso en una institución pública o empresa no significa que hayamos avanzado. Aún hay muchas cosas que son un campo fértil para avances tecnológicos: ya sea para facilitar un trámite, mejorar la transparencia, trazabilidad y seguimiento, y aumentar la seguridad para el ciudadano.