Por: Juan Carlos Sánchez 26 octubre, 2013

John McCarthy, uno de los pioneros de la Informática, es muy conocido por acuñar el término “inteligencia artificial”. McCarthy publicó estudios sobre autómatas con Claude Shannon (padre de la Teoría de la información), inventó LISP para el procesamiento simbólico, creó sistemas de razonamiento, construyó sistemas de tiempo compartido y contribuyó al lenguaje algorítmico Algol.

Hace 50 años, McCarthy planteó la necesidad de dar fundamentos matemáticos a la computación como ciencia: “la computación seguramente se convertirá en una de las ciencias más importantes. Esto es porque es la ciencia de cómo se puede hacer que las máquinas lleven a cabo procesos intelectuales”. Y continúa: “Es razonable esperar que la relación entre la computación y la lógica matemática será tan fructífera en el próximo siglo como la que se dio entre el análisis [matemático] y la física en el anterior. El desarrollo de esta relación exige una preocupación tanto por las aplicaciones como por la elegancia matemática”.

Entre los retos que McCarthy proyectó estaban el demostrar formalmente que los programas realmente resolvían los problemas planteados, lo cual conlleva dificultades, como demostrar mediante razonamiento lógico-matemáticos que dos procedimientos distintos computan la misma función, las propiedades algebraicas de los programas, la terminación del cómputo dados ciertos datos iniciales, la traducción correcta de un lenguaje de programación a otro, la comparación de eficiencia entre programas equivalentes, la mejora de eficiencia de programas sin alterar sus significados, la existencia de problemas irresolubles por medios computacionales.

Los científicos han ido resolviendo diversas manifestaciones de tales problemas. Es irónico que la esencia de ese corpus de conocimiento no se enseñe en la mayoría de nuestras carreras universitarias de Informática.