INSTITUTO TECNOLÓGICOFUE UNA QUIJOTA DE LA ÉPOCA

¿Cómo Costa Rica creó una universidad tecnológica?


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¿Qué se necesita para que un país forme un instituto tecnológico? En el caso de Costa Rica, la unión de una quijotada de dos políticos, una comunidad organizada alrededor de una idea sin color político y la determinación de hacer la cosas sin importar lo que pasara.

Tres ingredientes que se juntaron en 1970 cuando un grupo de cartagos inició el lobby en el Congreso para impulsar el proyecto de creación del Instituto Tecnológico de Costa Rica, conocido hoy solo como TEC.

En aquella época, las opciones de educación superior eran dos: la Universidad de Costa Rica y la Escuela Normal de Heredia. Y la referencia en la formación de ingenieros con un enfoque más técnico y menos académico en el continente eran el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, y el Instituto Tecnológico de Monterrey, México.

La idea había sido plasmada en un proyecto de ley en la década anterior por dos diputados de la Vieja Metrópoli. Se trataba del médico Fernando Guzmán Mata y el abogado Jorge Luis Villanueva Badilla.

“Solo teníamos un Colegio de Artes y Oficios, Covao, (en Cartago) y se necesita gente técnica con un grado académico superior”, recuerda Villanueva, quien agregó que su tarea fue escribir el texto con información que le había brindado su compañero de bancada.

Fernando Guzmán se había formado como médico en México y con sus contactos había obtenido información que permitía conocer los destalles de creación del constitución del Instituto Tecnológico de Monterrey, cuenta Villanueva.

El proyecto quedó en el aire, entre los temas como la lucha contra Alcoa, explicó el arquitecto cartaginés Rolando Ferreto, quien “vivía metido” en la Asamblea, en aquella época, promoviendo la creación de un Colegio de Arquitectos.

Ferreto conoció del proyecto por casualidad, cuando otro diputado Manuel Patiño Troyo, le contó que el documento tenía el visto bueno de la Presidencia, pero que no había tiempo para tramitarlo. Empero, el arquitecto tuvo la oportunidad de contar la historia en un reunión de gente que buscaba ver qué proyectos se podían impulsar con el nuevo gobierno de José Figuerres Ferrer.

El ambiente económico de Cartago no era el mejor. Los embates de tres desatres naturales y la guerra de 1948 habían provocado repetidas migraciones.

Ferreto cuenta que el proyecto se incluyó con cuatro iniciativas de desarrollo para Cartago. Se aconsejó “quitar a Liberación Nacional” como proponente para no indisponer a la oposición. “Que hiciera el esfuerzo para abatir esa condenada división”, detalló Ferreto, quien era de tendencia calderonista.

Esfuerzo provincia

El proyecto, el único del paquete que se materializó, fue impulsado por grupos de académicos, mujeres, profesionales, estudiantes e iglesia de provincia, quienes tuvieron que pelear la sede del Instituto Tecnológico con Alajuela, luego de otra iniciativa similar en la corriente legislativa.

Finalmente, el Congreso aprobó que Cartago tuviera un Instituto Tecnológico el 10 de junio de 1971 y salió una caravana hacia la provincia. “La gente (que escuchó la noticia en la radio) salió a la calle en piyamas. A las 3 de la mañana, se abrió la Iglesia (hoy Catedral) de Los Ángeles para dar gracias”, relató Ferreto, quien comentó que el alboroto se inició desde Tres Ríos.

¿Qué se esperaba del TEC? “Nadie tenía la menor idea, pero se sentía la necesidad. Era claro que no se quería competir con la UCR”, dijo Vidal Quirós, el primer rector del TEC.

El curso lectivo comenzó con 88 estudiantes y 10 profesores y tres carreras: Mantenimiento Industrial, Producción Industrial y Construcción. La primera graduación ocurrió a los tres años.

En sus inicios, el TEC tuvo mucha influencia de México, pero fue agregando experiencias de otros países Alemania, Italia, Estados Unidos y Taiwán.

Con el tiempo se tuvo que dar otras luchas, como aquella de índole social en 1980, cuando un grupo de estudiantes tomaron la sede del TEC. Como resultado, se mejoraron las condiciones de vida estudiantil y se democratizó la elección de autoridades.

La percepción de quienes participaron en las diferentes fases de la historia del TEC es que el proyecto ha impactado al país e incluso recibió el benemeritazgo de la Asamblea Legislativa la semana pasada. Empero, para cartagos como Ferreto, su influencia en la provincia aún debe ser mayor. Para él, el desarrollo de un parque tecnológico sería algo natural.

Deuda que el TEC no olvida y que espera saldar como proyecto renovado de desarrollo para la provincia.

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