El ahorro puede ser millonario para las universidades, pero se requiere inversión

Por: María Fernanda Cruz 31 agosto, 2014
 No todos los programas especializados tienen su semejante en el mundo del software gratuito y abierto. GIMP es un software libre que permite editar fotografías e imágenes con funciones muy parecidas a otros de licencia paga.
No todos los programas especializados tienen su semejante en el mundo del software gratuito y abierto. GIMP es un software libre que permite editar fotografías e imágenes con funciones muy parecidas a otros de licencia paga.

La mayoría de universidades públicas utiliza paquetes de software de oficina por los que pueden llegar a pagar hasta $200 por máquina, a pesar de que existen alternativas gratuitas y con código abierto en el mercado.

¿Por qué una institución desembolsa dinero en programas informáticos si podría utilizar software libre que no se paga?

Interrogante de peso si se considera que la Universidad de Costa Rica ahorra cientos de millones de colones al año utilizando programas de fuente abierta.

 El verdadero costo del software gratuito para las universidades públicas
El verdadero costo del software gratuito para las universidades públicas

La respuesta la proporciona la experiencia de los usuarios: adaptarse al software sin licencia no sale gratis. Implica el impulso de nuevas políticas, la capacitación de personal y la sensibilización de estudiantes y profesores.

Este tipo de software se caracteriza por tener código abierto y modificable. Si bien funciona como una alternativa para algunos programas por los que se pagan permisos de uso, requiere de especialistas que puedan darle mantenimiento y actualizarlo.

“Si usted no cuenta con el recurso humano adecuado, no se le meta al software libre”, resumió Mario Chacón, pionero de TEC Digital, programa que se gesta con base en software libre en el Instituto Tecnológico.

Software en servidores
Software en servidores

Ahorro desigual

El banderazo de salida para la migración hacia el software gratuito se ha dado en momentos diferentes para cada casa de educación superior.

Mientras la Universidad de Costa Rica (UCR) ahorra unos ¢450 millones anuales en promedio por dejar de comprar software con licencia, el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) apenas prepara un diagnóstico para empezar la migración en programas que lo permitan.

Este año, la UCR gastó ¢104 millones en compra de licencias para 2.000 máquinas que utilizan sistemas operativos propietarios y en 1.000 que usan Microsoft Office. En comparación invirtió ¢35 millones en 4.000 máquinas que usan Linux y 5.000 que utilizan Libre Office. Este ahorro le permitió comprar otros programas.

La transición de la Universidad Nacional (UNA) se ha hecho de manera paulatina y voluntaria: cada estudiante y profesor tiene acceso a un CD con todos los programas gratuitos que pueden instalar en su computadora.

“Un paso radical puede ser contraproducente”, argumentó Rónald Vargas, director de Tecnologías de la Información.

La UNA estima el ahorro alcanzado desde el 2012 en ¢40 millones, relacionado con la compra de computadoras sin licencias.

La Universidad Estatal a Distancia trabaja con neutralidad tecnológica, utiliza lo que le convenga más al usuario, según Francisco Durán, director de Tecnologías. Sin embargo, un 32% de sus servidores utilizan software libre.

En todas las universidades, la migración más notable a este software se hace desde servidores.

Les conviene utilizarlo por las posibilidades de desarrollo que permite el código abierto.

“Nos genera menor dependencia”, dijo Vargas, de la UNA.