Estudiantes y emprendedores afines a la biotecnología se lanzan a buscar inversores en BioTica, el evento del Instituto Tecnológico de Costa Rica para promover la profesión.

Por: María Fernanda Cruz 26 noviembre, 2014
La biotecnología permite desarrollar diversos proyectos en el campo productivo, como el que científicos del TEC iniciaron en 2010 para mejorar las orquídeas que se venden en nuestro país.
La biotecnología permite desarrollar diversos proyectos en el campo productivo, como el que científicos del TEC iniciaron en 2010 para mejorar las orquídeas que se venden en nuestro país.

Tres biotecnólogos de 21 años dicen que las galletas fabricadas a partir de insectos pueden ser una verdadera fuente de alimentación. Apenas cursan sus estudios, pero están convencidos de que estos animales aportan gran valor nutricional, aunque a este lado del mundo a la gente le provoque desconfianza.

Didier Mena, Marcela Moreira y Diana Mendoza (junto a otros dos compañeros) idearon enfocarse en galletas para perros a partir de insectos en un curso de la universidad.

Este miércoles formaron parte de una veintena de jóvenes que se lanzan a pescar financiamiento para su proyecto biotecnológico, durante la rueda de negocios organizada por el Tec en su actividad anual, BioTica.

La biotecnología, dedicada a crear servicios a partir de seres vivos, no es nueva en el país, pero los emprendimientos sí son apenas incipientes.

Por eso, dice David García, biólogo y coordinador del evento, este año BioTica se dedica a incentivar las innovaciones de los jóvenes que están cursando sus estudios, quienes acaban de salir de la universidad y quienes ya tienen un proyecto algo avanzado.

Durante el speed dating, cada emprendedor o grupo de emprendedores tiene siete minutos para contarle a su inversor de qué se trata el proyecto y convencerlo para que financie el desarrollo de su proyecto.

Son seis grupos con iniciativas diferentes. Alejandra Smith y Cinthia Villalobos buscan fabricar superficies antibacterianas mediante la nanotecnología; Cristhian Núñez, utilizar los desechos de las bananeras para producir alcohol y biocombustible y Rudy Estrella, desarrollar un dispositivo que detecte, mediante la orina, el tipo de droga que está consumiendo una persona, con el objetivo de instalarlo en los inodoros de instituciones públicas y colegios que necesiten conocer información general sobre sus estudiantes o empleados.

Silver Ceballos, también estudiante del ITCR, desarrolla una metodología para detectar de manera rápida si una persona está infectada de dengue. Con su proyecto, ganó el programa Yo Emprendedor y el Start-Up Weekend que se llevó a cabo el fin de semana pasado.

Otra iniciativa busca financiamiento para fabricar las máquinas que necesitan los biotecnólogos para trabajar, pues esa es una de las principales dificultades para desarrollar los proyectos. Este es el emprendimiento del ingeniero en electrónica Eduardo Sánchez, quien busca emular los grandes equipos con materiales igual de seguros, pero más baratos o más pequeños.