Datos e imágenes de especies de las estaciones biológicas están a un clic

Por: Mónica Cordero Sancho 12 enero, 2014
 La existencia de planta Miconia povedae fue registrada en revista científica Phytotaxa en el 2013, gracias a una investigación de Ricardo Kriebel y Federico Oviedo.
La existencia de planta Miconia povedae fue registrada en revista científica Phytotaxa en el 2013, gracias a una investigación de Ricardo Kriebel y Federico Oviedo.

En el 2013, la estación biológica Las Cruces, de la Organización para Estudios Tropicales (OET), registró el descubrimiento de una nueva especie de planta, cuya imagen y características ya están a disposición del público en Internet.

Se trata de un arbusto de entre dos a cuatro metros de altura con frutos de color morado, llamado Miconia povedae , que hasta hoy día su presencia solo se ha identificado en la reserva biológica, ubicada en Puntarenas.

El año pasado su existencia fue dada a conocer en la revista científica Phytotaxa .

 El herbario digital expone datos de las estaciones biológicas de la OET.
El herbario digital expone datos de las estaciones biológicas de la OET.

Esta es solo una muestra de los grandes cúmulos de información de biodiversidad que conserva Costa Rica, que usualmente están guardadas en las colecciones físicas de historia natural de museos, universidades y centros de investigación.

Empero, para que todos estos datos de plantas sean accesibles a los investigadores del mundo y el público en general, la OET inició un proceso hace cinco años para llevar los datos e imágenes de sus herbarios y flora de sus tres estaciones biológicas (La Selva, Las Cruces y Palo Verde) a la nube, al igual que del Jardín Botánico Wilson, ubicado en la estación Las Cruces.

“Antes se tenía que recurrir a un taxónomo para identificar una planta o se tenía que acudir a un herbario físico, entrar a cada uno de los archivos y ver los registros, hasta encontrar la especie que se buscaba”, explicó Zak Zahawi, director de Las Cruces.

 La versión digital del Jardín Botánico brinda un mapa detallado del lugar.
La versión digital del Jardín Botánico brinda un mapa detallado del lugar.

Zahawi explicó que al poner en Internet la información de las especies que se hallan en las estaciones biológicas se amplían las posibilidades de investigación y conocimiento desde cualquier parte del mundo.

Con un clic, la gente entra a la página web de la OET, y en el subsitio de cada una de las estaciones halla un link a Sistemas de Información. Allí encontrarán las bases de datos de herbario y la Flora Digital. También está disponible información meteorológica, geográfica y listas de especies.

Por ejemplo, al entrar al herbario digital se accede a la imagen escaneada de la planta, con información de la ubicación y altura del lugar dónde fue encontrada.

En tanto la base de datos de la Flora Digital ofrece fotografías de las plantas, sus flores y frutos.

Solo el herbario de Las Cruces, ofrece 3.700 registros de un grupo de 1.700 especies que se tienen identificadas.

Zak Zahawi dijo que la meta es ampliar esta base de datos con un nuevo inventario que está en fase de desarrollo por parte de los investigadores de la estación.

El mundo digital abierto

Zak Zahawi comentó que la digitalización de la información tiene varias ventajas, entre ellas, su preservación.

Por ejemplo, el herbario es una especie de biblioteca compuesta de pliegos de papel que sirven de soporte para guardar muestras de hojas, tallos, frutos y flores.

“Estas muestran son bastante frágiles. Si la persona (que consulta) no sabe manipularlas, las puede dañar fácilmente. La idea es que se preserven estas colecciones, al sufrir menos manipulación”, comentó Zak Zahawi.

Otra ventaja es que la digitalización de las imágenes permite ampliarlas y ver con más detalle, por ejemplo, las características de las venas de una hoja.

También las fotografías de las plantas (en el caso de la base La Flora Digital) dejan ver colores reales de las plantas. Algo que en los viejos tiempos solo era posible conocer mediante la descripción del científico.

Zak Zahawi contó que en la “lista de deseos” para mejorar la calidad de estas bases de datos está la integración del ADN de la planta, con el uso de códigos de barras.

Con ello, se ampliará el estudio de las especies y su preservación en el tiempo, especialmente de aquellas que están en vías de extinción.

Tendencia

La OET no es la única organización que ha decidido subir el bosque a la nube. El Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) y el Museo Nacional también han digitalizado sus información.

Las tres instituciones hoy día son parte del sitio Global Biodiversity Information Facility (GBIF), una infraestructura internacional de datos abiertos, financiado por los gobiernos.

Con ello, los investigadores académicos y de la industria pueden hacer búsquedas más complejas y cruzar datos desde sus escritorios, y adentrarse en los rincones más profundos de los bosques del mundo con solo asomarse a la nube y hacer un clic.