Por: Nicole Pérez.   23 noviembre, 2020
Debido a la crisis sanitaria muchas personas han optado por mantener sus recursos en el corto plazo —ya sea en cuentas corrientes o de ahorro— como mecanismo de defensa ante una eventualidad. Fotografía con fines ilustrativos. Fotógrafo: Albert Marín.

Desde el inicio de la pandemia las entidades financieras de Costa Rica lidian contra la desconfianza de sus inversionistas por mantener su dinero en el largo plazo; una reducción significativa en su cartera de crédito, y con tasas de interés históricamente bajas.

Todo esto causado por una combinación de factores como la preocupación por la situación fiscal que enfrenta el país y la incertidumbre generada por la pandemia. La consecuencia ha sido un exceso de liquidez en el mercado financiero nacional, al que las entidades se han tenido que acomodar o resignar.

Casi que como un mecanismo de defensa —ante cualquier imprevisto— las personas y empresas han optado por mantener sus recursos en el corto plazo o a la vista, en cuentas corrientes y de ahorro, dejando de lado los instrumentos de inversión de plazos más extensos, como los certificados de depósito a plazo (CDP).

Los saldos de los CDP tuvieron una caída interanual del 7%, comparando octubre de 2019 a octubre de 2020. Asimismo, se observa que los recursos mantenidos en CDP a lo largo del 2020 están por debajo de los saldos invertidos en 2019 y 2018.

Para contrarrestar un poco esta situación, las entidades han tratado de mejorar las condiciones a las personas para que sigan manteniendo su dinero dentro del sistema financiero. Por ejemplo, recomiendan otros instrumentos —dentro del mismo perfil de corto plazo— pero que le generen al cliente una mayor o mejor rentabilidad. También, han optado por aprovechar la baja en las tasas de interés para brindarle a las personas ofertas más competitivas y atractivas dentro del mercado.

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Según Reinaldo Herrera, director general de Finanzas del Banco Nacional, existe una menor necesidad de captación de dinero por parte de las entidades financieras debido a la poca demanda en su cartera de crédito. Es decir, no se están colocando recursos en la economía nacional al ritmo que había antes.

Además se debe considerar el mensaje de la autoridad económica en las tasas de interés. El Banco Central de Costa Rica (BCCR) ha llevado la Tasa de Política Monetaria a a 0,75% a lo largo del 2020 e incluso el año pasado, esto ha incidido en una reducción gradual en el resto de tasas de interés del sistema financiero.

Esta política monetaria se ha enfocado en estimular las condiciones crediticias y la reactivación económica, así como de mitigar el impacto de la crisis sanitaria por la COVID-19 en la economía costarricense.

EF consultó a diversos bancos, cooperativas de ahorro y crédito y mutuales de vivienda para conocer las manera en que este comportamiento les afecta.

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La migración del dinero

En este 2020, y con la llegada de la pandemia se ha mostrado un crecimiento significativo en los instrumentos en los cuales los inversionistas o ahorrantes tienen la facilidad de mantener su dinero con disponibilidad inmediata, es decir, al corto plazo.

Se observa que la variación interanual de los saldos en cuenta corriente de octubre de 2019 a octubre de 2020 muestran un alza del 80%; en contraste a su variación interanual de 2018 a 2019 —dentro del mismo mes— de un -1%, lo cual refleja un incremento relevante a lo largo de estos dos años.

Por otra parte, los saldos de cuenta de ahorro también mostraron un crecimiento en su variación interanual del 29%, en el mismo período de octubre de 2019 a octubre de 2020.

Las entidades han aceptado la realidad de que a las personas —por la coyuntura— no les llama la atención utilizar instrumentos de largo plazo, pero esperan que en un futuro se recobre esa confianza.

De acuerdo con las cifras brindadas a EF por el Banco Nacional sus cuentas corrientes han crecido en ¢230.000 millones (21,23%) y las cuentas de ahorro han crecido en ₵83.000 millones (8,70%), por su parte los saldos de CDP han disminuido en ₵138.000 millones (-9,40%).

Ante esa realidad financiera el Banco Nacional trata de ser más eficiente en la captación de sus recursos a un costo menor. Una de las acciones que ejecuta es promover instrumentos como el ahorro programado.

Herrera del Banco Nacional explicó que tampoco es aconsejable para una entidad financiera tener crecimientos muy altos por encima de lo que crece el mercado —en la cartera de crédito—, lo ideal es buscar un balance eficiente y nuevas oportunidades.

“Hay que aceptar que las tasas de crecimiento que vamos a poder tener este año no van a ser tasas a como estábamos acostumbrados hace unos cinco años (de dos dígitos), sino que van a ser entre el 1% y el 3%. Hay que ser bastante cuidadosos, analizar muy bien el asunto de la colocación y esperar la recuperación que creemos que va a ocurrir el año que viene”, señaló Herrera.

El Banco de Costa Rica (BCR) vía correo electrónico, indicó que lo más importante actualmente es el poder agrupar fondos en pequeños plazos como de tres y seis meses para que se gane un mayor interés. No obstante, la entidad aclaró que las tasas de los CDP siempre son superiores a las de cuentas de ahorro.

Por su parte el Banco Popular comunicó que esta situación los ha llevado a mantener un porcentaje alto de sus propios portafolios de inversión en instrumentos líquidos, aproximadamente en un 40%. Igualmente, expresaron estar muy atentos a la volatilidad y nivel de concentración de estos productos de corto plazo, ya que podrían afectar la rentabilidad esperada de los portafolios que administran.

“Estamos revisando las tasas de interés con el fin de incentivar las captaciones a largo plazo”, dijo Maurilio Aguilar, director de Riesgo Corporativo del Banco Popular.

Otros bancos como el BAC Credomatic, Scotiabank y Prival Bank Costa Rica destacaron que precisamente que la alta liquidez que mantienen las entidades —en este momento— hace que las tasas de interés de captación también bajen.

Esta reducción genera un mayor estímulo para la economía, pues el costo del dinero es menor. Por un lado, para los que toman los recursos y por el otro, esto incentiva a que las personas busquen otras opciones de instrumentos con un poco de mayor rentabilidad, pero siempre que cumplan con la condición de que el dinero esté a la vista, como los fondos de inversión líquidos o de mercado de dinero.

“Con la plata que se tiene en los ahorros lo que buscamos es maximizar la rentabilidad en el tiempo, para generar ingresos a través de los intereses de esas inversiones”, expresó Gabriela Vargas, vicepresidenta asistente de Finanzas Regional de Prival Bank.

Cooperativas y mutuales mantuvieron flujos más estables de inversión

En el sector cooperativo se observa que el proceso de migración de dinero hacia cuentas corrientes y de ahorro —a pesar de tener variaciones— ha sido relativamente estable, en contraste con el paso acelerado en otras entidades.

Hugo Villalta, director de mercadeo y ventas de Coopeservidores, señaló que para mantener el balance de su portafolio, han tratado de estimular —vía tasas de interés— ofertas competitivas y atractivas para que el cliente invierta en certificados mayores a dos años.

“A nivel de Coopervidores se ha observado un crecimiento constante tanto de las cuentas de ahorro como de los CDP, de octubre de 2019 a octubre 2020 la cartera de CDP creció 7,57%, asimismo los saldos de cuenta de ahorros en esta misma fecha crecieron en un 51%”, indicó Villalta.

Por otra parte, Elizabeth Morales, subgerente de Coopecaja, afirmó que se han visto obligados a subir las tasas de interés para mantener y aumentar los recursos a plazos más largos.

“Se nos obliga a subir las tasas a plazos más largos de uno, dos o tres años para que el inversionista se sienta convencido de no tener la plata en el corto, sino a un plazo un poquito más largo. Darle mejores condiciones al inversionista para que renueve o mantenga el dinero con nosotros”, dijo Morales.

Sin embargo, desde el punto de vista de Grupo Mutual el hecho de que las tasas de interés estén a la baja también puede tener un factor positivo, ya que el costo financiero por captar recursos es más barato.

Johnny González Garita, director de ventas de Grupo Mutual, explicó que el impacto negativo se refleja en que las empresas financieras hacen inversiones transitorias entre la captación y la colocación.

“Al tener Grupo Mutual, más fondos en ahorro a la vista, exige que la empresa tenga que tener más inversiones transitorias a plazos más cortos y eso genera menos rentabilidad”, expresó González.

Las tasas de interés bajas son una postura beneficiosa para aquellas actividades que quieran acceder a créditos. Sin embargo, para los ahorrantes no lo es, muchas de estas personas mantienen estas inversiones como parte complementaria de sus ingresos que usan para el consumo o diferentes gastos.

A finales de noviembre y principios de diciembre siempre se espera que hayan más recursos en la calle, sin embargo, el comportamiento del consumo de las personas ha variado por la pandemia, por lo que este fin de año podría ser diferente. Fotografía con fines ilustrativos. Fotógrafo: José Cordero.

En el caso de Mucap, tampoco han experimentado una reducción significativa en ninguno de sus productos, pero los instrumentos a la vista han tenido una tasa de crecimiento mayor debido a que las personas los han visualizado como una entidad refugio y varios ahorrantes han decidido trasladarles sus recursos.

“Nos han visto como una entidad refugio porque contamos con el respaldo estatal y tenemos garantía subsidiaria del estado. Inversionistas han trasladado sus fondos hacia nosotros, lo que ha hecho que crezcan con mayor intensidad los productos a la vista”, dijo Yamil Carranza, jefe de departamento de Tesorería Mucap.

Asimismo, la tendencia a la baja en las tasas de interés también les ha provocado una presión sobre el crédito, ya que no tienen donde colocarlo por lo que están buscando una combinación entre la rentabilidad y los intereses para no afectar el margen.

“No es lo mismo colocar parte de excedentes en fondos de inversión o en títulos de Banco Central o de gobierno de corto plazo, que colocarlos en cartera de crédito que es mucho más rentable, entonces de alguna manera se resiente un poco”, afirmó Carranza.

Las entidades financieras están a la espera de una mejora en la situación fiscal del país, ya que tienen claro que con la pandemia se va a vivir por un tiempo más. No obstante, si se logran resolver las finanzas públicas, esto podría generar que los inversionistas recobren la confianza de invertir su dinero al largo plazo, pero por ahora apuestan por instrumentos a la vista que tengan la mayor rentabilidad.