Por: Joanna Nelson Ulloa.   22 octubre, 2018

Muchas personas sueñan con crear un negocio en algún momento de su vida, ni siquiera tienen claro qué. No obstante, saben que trabajar para una empresa es algo temporal y les gustaría alcanzar una mayor independencia a futuro.

Después de años de imaginar su negocio ideal, cuando finalmente deciden emprender, topan contra una cerca alta que se convierte un desafío: la falta de dinero.

En todo ese tiempo no tomaron previsiones, como guardar un poco de sus ingresos, para al fin concretar ese anhelo tan grande.

No incurra en el mismo error.

Roma no se hizo en un día, arranque con lo mínimo y no se detenga. (Foto: Archivo GN)

Si actualmente tiene un trabajo y emprender quizás no sea algo urgente para usted, pero es una alternativa que prevé a futuro, el empezar a ahorrar ya le ayudará a alcanzar esa meta mucho más rápido.

Al menos financieramente estará mucho más preparado cuando llegue el momento.

Esta fue la experiencia del chef pastelero Alejandro Solís, quien ahorró alrededor de 15 años mientras trabajaba en el Costa Rica Country Club.

Con el dinero guardado pudo fundar su Pastelería y Cafetería Santo Domingo, que hoy hasta cuenta con paneles solares.

Quizás 15 años sea mucho tiempo para usted. Defina un plazo que sea satisfactorio.

¿Qué pasaría si empieza a ahorrar para su negocio desde hoy en una cuenta bancaria y consultara el saldo dentro de un año? ¿Cuánto dinero tendría?

Tal vez lo suficiente para iniciar una microempresa exitosa.

Seguidamente le ofrecemos algunas ideas para hacer del ahorro una práctica en su vida y generar un fondo para su emprendimiento:

1-Defina un plan, pero empiece ya

Analice si el tener su propio negocio es algo que realmente desea y, si ya tiene claro en qué campo desea incursionar, póngale nombre a su meta.

Defina el plazo de ahorro (para cuándo espera tener el capital inicial) y el monto que ahorrará cada mes.

Si aún no tiene idea de en qué área emprender, mientras lo define, igualmente puede fijar un plazo y el porcentaje que ahorrará, aunque sea pequeño.

No espere a que algo pase para empezar. Arranque desde este momento, no pierde nada.

Si al final decide no emprender, ese dinero lo puede usar para satisfacer otras necesidades, como vacacionar, adquirir algo que le gusta o para alguna emergencia que surja.

2-Utilice instrumentos de ahorro automático

Si es olvidadizo o no es muy disciplinado, puede emplear herramientas que le ayuden a ahorrar.

En el mercado, las entidades bancarias ofrecen diversas opciones de ahorro automático. Usted mismo puede crear su proyecto en las plataformas electrónicas de los bancos.

Son planes voluntarios en los que usted mismo determina las condiciones: moneda, plazo, cada cuánto le rebajarán (puede ser cada semana, cada 15 días o cada mes) y se le paga una tasa de interés por el ahorro que genere.

Lo bueno de estos planes es que el dinero se deposita en otra cuenta aparte, que corresponde a cada plan de ahorro. Así evita tocar ese dinero.

3-Aplíquele la tijera a ciertos gastos

¿Le pasa que adquiere cosas por mero impulso y al final terminan engavetadas, incluso con la etiqueta?

¿O compra artículos de pequeño valor que realmente no ocupa, pero si sumara cada uno representan un porcentaje abultado de su presupuesto?

Si quiere arribar a su objetivo de manera más rápida, aprenda a recortar esos gastos superfluos.

4-Persevere

Al inicio, parecerá difícil llegar hasta donde aspira, especialmente si se requieren muchos meses o hasta años para ahorrar el monto deseado.

Conforme pase el tiempo, empezará a ver los resultados. Tenga en mente su proyecto y así será más fácil seguir.

No se desmotive y deje de lado las excusas de que en este país no se puede ahorrar o de que la situación económica lo impide.

Roma no se hizo en un día, arranque con lo mínimo y no se detenga.

“Una meta se alcanza comenzando con la decisión de tener perseverancia y disciplina”, enfatizó Luis Mastroeni, gerente de sostenibilidad de BAC Credomatic.

5-Venda lo que no ocupa y guarde esos ingresos extra

Esos bienes que acumula en su armario o en una bodega de su casa –llenos de polvo y sin uso y que están en buen estado- pueden ser de utilidad para alguien más.

¿Por qué no prescinde de ellos y los vende? La ganancia que obtenga puede destinarla a su emprendimiento.

Igualmente, de los ingresos extra que genere en su trabajo por concepto de bonos, comisiones, aguinaldo u otros, reserve una porción para su eventual negocio.

Esas pequeñas contribuciones adicionales lo acercarán a su sueño.

¿Qué tal si se anima a dar ese primer paso y empieza a levantar poquito a poquito su negocio?