Finanzas

¿Cómo incentivar a sus hijos a ahorrar? Lea la historia de un niño ahorrador

Ian Naranjo ahorra desde antes de los dos años de edad y en la actualidad hasta tiene una pequeña empresa

Desde que tenía un año y diez meses, Ian Naranjo Marín fue motivado por su mamá y su papá a guardar monedas en su colorida alcancía de Elmo, el conocido personaje de Plaza Sésamo.

Su madre, la administradora de empresas y mercadóloga Greilyn Marín, recuerda que al principio él lo veía como un juego.

Pero, a medida que fue creciendo y hasta hoy, el ahorro se ha convertido en un hábito en la vida del menor, quien en pocos días cumplirá 11 años.

Sus primeras metas de ahorro se destinaron a colaborar con el financiamiento de sus propias fiestas de cumpleaños.

En años posteriores, se ha enfocado en guardar dinero para comprar algún juguete que anhela y, si hace falta, Greilyn y su esposo, César Naranjo, ponen el resto.

En una ocasión, recuerda su madre, se sorprendió de que Ian tuviera alrededor de ¢180.000 ahorrados en su alcancía.

Tanto Greilyn como César procuran ahorrar y adelantarse a cualquier situación, por lo cual también cuentan con seguros de vida y así se lo han hecho saber a su pequeño.

Ya más grande, a Ian le abrieron una cuenta de ahorros en el Banco Nacional, en la que deposita el dinero que va generando.

Posee, además, una tarjeta de débito, que sus padres custodian y que usa bajo la supervisión de ellos.

En noviembre del año anterior, él inició su emprendimiento Ian’s Snacks, que comercializa semillas y frutas deshidratadas, en diversas combinaciones: maní, marañón y pasas; una opción hawaiana; de choco piña; y tropical, que trae arándano, maní, mango y coco.

Con las ganancias que ha obtenido de las ventas en ferias y en la tienda orgánica de su mamá en Sabanilla, sus ahorros se han incrementado y a su vez invierte el dinero en generar sus productos.

Actualmente, su cuenta bancaria tiene casi ¢200.000 y mantiene la costumbre de guardar el dinero en sus alcancías, pues tiene varias.

“Me gusta ahorrar para tener algo mejor en el futuro. Se puede ahorrar para una emergencia o para algo que usted quiere, para cumplir una meta”, comentó el niño.

“En la vida nada es regalado, usted tiene que trabajar para conseguirlo”, subrayó Ian, quien cursa el quinto grado de la escuela.

Los expertos en temas de finanzas sugieren diversas estrategias para estimular a los niños a ahorrar.

Mónica Quirós, asesora del Instituto para la Cultura Financiera, mencionó que algo muy efectivo es que los padres den el ejemplo, de modo que sus hijos sean testigos de su conducta ahorrativa.

“Es como una dieta. Usted no le puede pedir al niño que solo coma lechuga, tomates y manzanas si el niño ve a sus papás comiendo chocolates”, ilustró.

Ella igualmente aconsejó impulsar a los chicos a ganarse el dinero y encomendarles algunas pequeñas tareas extra, que no tengan que ver con responsabilidades que ya tienen.

Al darle el dinero al niño, se le puede guiar para que tenga en mente tres aspectos.

Uno de ellos es utilizar la plata en algo que desee adquirir de manera más inmediata. Por ejemplo, un pequeño juguete o algún alimento.

Otro elemento sería ahorrar, para un proyecto más a futuro y que implica un mayor esfuerzo.

Adicionalmente, puede habilitarse una alcancía en la que se almacene dinero para donarlo a alguien que tiene alguna necesidad y promover, de esta manera, la solidaridad.

“Es desprenderse de, para que el dinero nunca ocupe un lugar incorrecto en su vida. Así evitamos la avaricia, por ejemplo”, dijo Quirós.

Javier Angulo, director ejecutivo de Finanzas con Propósito, manifestó que es importante que, al ahorrar, los niños y jóvenes establezcan un objetivo.

Algunos objetivos pueden ser guardar el dinero para efectuar un paseo de fin de año, para comprar algún aparato electrónico, para adquirir un implemento ligado al deporte que se practica, entre otras opciones.

Lo ideal es que se oriente al menor para que esa meta sea realizable, no algo inalcanzable, que puede llegar a frustrarlo.

En la alcancía que se use se puede poner el nombre del fin que tiene.

Por ejemplo, si la persona quiere comprarse unos tenis, poner dicha palabra en la alcancía y hasta una fotografía del producto ─si se tiene─ y el precio.

Angulo sugirió estar revisando esa meta, para que sea algo tangible, visible.

Hace muchos años, no había tantas opciones en cuanto a alcancías y lo que había se limitaba al conocido “chanchito” rosado.

Ahora hay muchas alternativas, como personajes de películas e, incluso, se diseñan de figuras de lo que se quiere adquirir (si quiere comprar un teléfono, hay alcancías con esa forma).

Esto resulta mucho más atractivo, especialmente para los niños más pequeños.

También hay una gran variedad de materiales: de plástico, de barro, de vidrio.

En el caso de las de barro, se pueden pintar a gusto del niño.

Entre tanto, los frascos de vidrio permiten ir viendo cómo se incrementa el dinero, lo cual puede motivar más a quien ahorra.

Busque que la elección de la alcancía o su diseño sea un espacio para compartir con sus hijos y educarlos sobre la relevancia de ahorrar.

A medida que los niños crecen, lo más conveniente es que coloquen sus ahorros dentro del sistema financiero.

Eso no significa que se deban desechar las alcancías, pues siempre son útiles para almacenar el dinero, particularmente las monedas.

En el mercado existen diversas cuentas infantiles o juveniles.

Según Angulo, al recurrir a las entidades financieras se les enseña a los pequeños un principio importante: el guardar el dinero en un lugar seguro y tener la oportunidad de ganar intereses, aunque sean modestos.

El fomentar el ahorro en los niños y jóvenes, trae consigo una serie de beneficios, como los siguientes:

-Se incentiva la disciplina y la importancia de esforzarse para alcanzar lo que se desea.

-El niño o joven aprende a establecer prioridades.

-Se evita el endeudamiento, que mal manejado puede causar estragos en las finanzas familiares.

-Se forma una especie de colchón, que sirve si ocurre una emergencia.

-Se fortalece la relación entre padres e hijos, cuando los progenitores guían a los menores sobre cómo ahorrar y cuando se les acompaña en el diseño o adquisición de su alcancía y en el seguimiento de sus metas de ahorro.

Joanna Nelson Ulloa

pymes@elfinancierocr.com

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