Por: Carlos Cordero Pérez.   23 enero
El Centro de Investigación en Biotecnologia, del TEC, desarrolla más de una treintena de proyectos en los campos de producción y ambiente, entre otros. (Foto Rafael Pacheco / Archivo GN)

De los laboratorios de biotecnología ya han surgido soluciones en varias áreas, pero se espera que aplicaciones en desarrollo generen una nueva ola global de innovación.

Los ejemplos de avances son diversos. El Centro de Investigación en Biotecnología (CIB) del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) desarrolló un proyecto de control biológico en cultivos de ajo y cebolla.

Los científicos toman hongos y bacterias naturales “con características positivas” y los usan para atacar las enfermedades y plagas disminuyendo el uso de agroquímicos.

“La biotecnología ya forma parte de la ola actual de innovación a nivel global”, sostuvo Laura Calvo, coordinadora del CIB, que pertenece a la Escuela de Biotecnología del TEC.

Una gran parte de las innovaciones en este campo a nivel se dirigen hacia la protección ambiental, mejora de la seguridad alimentaria y producción.

La industria de biotecnología está recibiendo un importante impulso en el campo de la salud humana, dado el interés en desacelerar los procesos de envejecimiento y enfrentar enfermedades crónicas.

“La capacidad de construir partes humanas para reemplazar órganos y tejidos defectuosos o editar enfermedades de nuestro genomas está impulsando un mercado de biotecnología que se estima tendrá un valor de $727.000 millones para el 2025”, dijo Jhon Fonseca, presidente y CEO de Singularity University Summit Costa Rica.

Este es el evento que realizará la reconocida universidad del Sillicon Valley los días 18, 19 y 20 de febrero próximos en el país, en el cual se revisarán las tendencias tecnológicas exponenciales como la biotecnología.

La prospección permite generar medicamentos a partir de hierbas y plantas. (Foto archivo GN)
En marcha

Los avances en el área productiva se han dado en iniciativas de control biológico y generación de valor agregado en alimentos con logros en el uso de agroquímicos, la productividad y la exportación de productos.

El CIB del TEC desarrolla 33 proyectos, que incluyen la comercialización de alternativas de biocontrol, así como la producción de microalgas para producir biomasa alimenticia y aceites para biodiesel.

También se desarrolla una vacuna para proteger a las abejas de una enfermedad que colapsa las colonias , microorganismos (bacterias y hongos) que degradan el plástico y en la reducción de las emisiones de carbono.

Se estudian además 10 especies distintas de plantas nativas con posibles efectos beneficiosos para la salud humana y la transformación de productos de desecho agroindustrial en sustancias con valor agregado.

Otro proyecto se centra en cómo las bacterias que se encuentran dentro de las plantas podrían protegerlas del ataque de plagas o enfermedades.

Para el país también hay posibilidades de atracción de inversiones.

A finales del 2019 se anunció la instalación de la empresa JH Biotech, subsidiaria de la empresa china Jianghuai Horticulture seed Co., en Nandayure, Guanacaste, con una inversión de $700.000 para la generación de semillas híbridas de distintas variedades de sandía, melón, calabaza y chiles.

Los laboratorios de esta empresa realizan análisis molecular para la constatación de resultados de calidad. La compañía comercializará desde Costa Rica semillas originarias de China hacia otros mercados en el continente.

Entre los proyectos impulsados a nivel local se encuentra la producción de cosméticos y medicinas a partir de extractos del cas. (Foto Melissa Fernández / Archivo GN)
Próximo auge

A nivel global y local las aplicaciones en el área de salud animal y humana serían las que darían un empujón y provocarían la siguiente ola de innovación.

La costarricense Maricel Sáenz, que aplicó a un programa de Singularity University en California, fundó una startup que usa la biotecnología para sustituir los antibióticos.

La biología sintética utiliza bacterias, hongos, algas y plantas como biorefinerías para la producción de diversas sustancias y fármacos, como la insulina, y para generar proteínas que sean empleadas en productos alimenticios.

Se espera el surgimiento de estrategias de diagnóstico y tratamiento temprano de diversas enfermedades, debido a mejoras en los análisis genéticos y al papel de la bioinformática, incluyendo modelos predictivos administrados por inteligencias artificiales.

Ya se están dando cambios importantes en las políticas respecto a la manipulación genética de plantas, animales e incluso del ser humano.

En este campo la polémica no ha estado excluida, especialmente con la llamada edición genética, la cual se empezó a utilizar en aplicaciones para combatir la malaria o el zika, aumentar la resistencia del ganado a enfermedades y, a partir de ADN humano, eliminar VIH y la fibrosis quística.

La edición genética se utilizó en años recientes, sin embargo, para experimentos de mejora de rasgos humanos y es posible que, pese a los pedidos de detener estos proyectos, en este año se conozcan otros resultados que sean “igual de tumultuosos”.

Los avances han venido de la mano de un mayor interés en el financiamiento de los proyectos, aunque a nivel local el apoyo es incipiente.

El antecedente de la firma Theranos es visto como parte de los riesgos, como se ha dado en otros sectores.

En Costa Rica en el CIB, por ejemplo, se estudia también una bacteria que puede provocar meningitis y en el caso de mujeres embarazadas producir graves alteraciones en el feto o provocar el aborto en caso de gestación avanzada.

La investigación podría descubrir nuevas moléculas y generar antibióticos contra las infecciones bacterianas, con beneficios tangibles en el campo de la salud y para la industria.

Polémicas
Casos que han llamado la atención:
Edición genética (CRISPR): inició para corregir el genoma de células y ADN con aplicaciones en salud humana, vegetal y animal. Se ha usado en experimentos con espermatozoides, óvulos y embriones humanos en eugenesia (mejora de rasgos hereditarios).
Caso Theranos: Fundada por Elizabeth Holmes en 2003 recaudó $700 millones de fondos de capital y fue valorada en $10.000 millones entre 2013 y 2014. En 2015 se cuestionó su tecnología para análisis de sangre y la empresa cesó operaciones en 2018.
Fuente: Archivo EF.