Por: Carlos Cordero Pérez.   1 julio
Sutel cobra cada año a los operadores un canon de regulación que financia sus operaciones, pero acumula un superávit que se debe a problemas de planeamiento y ejecución, más que a eficiencias. (Foto Graciela Solis / Archivo GN)

Cuando los factores que afectan la ejecución de planes y proyectos son recurrentes deben pasar a formar parte del escenario presupuestado. No siempre ocurre así.

En 2018 la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel) no ejecutó todo lo que planificó ni usó todos los recursos que cobra a los operadores con los cánones de regulación y espectro, así como la contribución para el Fondo Nacional de Telecomunicaciones (Fonatel).

La industria reconoce que hay una mejor ejecución, pero pide que los recursos solicitados para el 2020 se ajusten a la situación económica del país.

“El superávit sigue creciendo”, afirmó Vanessa Castro, presidenta de la Cámara de Infocomunicación y Tecnología, que reúne a los operadores. “En el canon de regulación la ejecución ha rondado el 70% en promedio entre 2014 y 2018”.

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En la Superintendencia, que pasó de ejecutar el 67% de las metas del plan operativo en 2017 a 94% en 2018, se atribuye ese salto a la priorización de los proyectos y las acciones para minimizar “desviaciones”.

La entidad adoptó varias medidas, incluyendo seguimiento a los proyectos, así como asignar en los cánones y presupuesto ordinario del siguiente año la mayoría del superávit acumulado para cobrar menos.

La diferencia entre lo planeado y lo ejecutado se debería a problemas de contratación administrativa (incluyendo apelaciones), insuficiencia de oferentes, recomendaciones técnicas de actores externos que afectaron el cronograma y a la “carga de trabajo” entre otras razones.

Planear y ejecutar

¿Es eficiente la planificación del regulador de telecomunicaciones?

El tema se discutió en la Autoridad Reguladora de Servicios Públicos (Aresep) en octubre de 2017. Sutel es un órgano desconcentrado de Aresep.

Luego se realizaron sesiones de trabajo en la Superintendencia para alinear sus proyectos con los planes nacionales de desarrollo y de telecomunicaciones.

El siguiente paso fue reconsiderar las iniciativas programadas. En marzo de 2018 se pasó de ocho proyectos (por ¢745,9 millones) a 15 (¢554,9 millones). Luego se hicieron otras dos modificaciones del cronograma de ejecución.

Aparte de los ajustes en la planificación, la Sutel se enfocó en la gestión de los proyectos. Los resultados y alcances de varias acciones, sin embargo, apuntan a varios desafíos que tiene la entidad.

Es sintomático que en dos de tres proyectos se pasó de una ejecución del 25% al 100% cuando se involucraron directamente los miembros del Consejo de la Sutel.

Eso no impidió que de los ¢2.382 millones presupuestados para 36 actividades sólo se ejecutara el 89% y que Fonatel lo hiciera en un 59%.

En el programa de Fonatel de centros educativos conectados varias instituciones tienen pendiente el reporte de si los proveedores entregaron equipos. (Carlos González / Archivo GN)
Casos

Varios son los proyectos en deuda.

La iniciativa para crear una plataforma de interoperabilidad para trámites internos se vio afectado por la rotación de personal del departamento informático.

Entre las medidas adoptadas para reimpulsarlo se advierte que hubo más errores: se integró a otros departamentos y se revisaron los requerimientos. El concurso finalmente empezó tarde (diciembre 2018) y en marzo de 2019 se declaró infructuoso pues no hubo ofertas.

Fonatel sigue siendo un caso.

Este Fondo tenía un presupuesto inicial de $52,3 millones en 2018. En el presupuesto extraordinario se le sumó $4,5 millones, pero en noviembre se le hizo un ajuste de $7,5 millones. El presupuesto finalmente quedó en $49,5 millones.

Aun así se ejecutó un 90%. Sutel lo califica como positivo por sus múltiples proyectos, pero las dificultades de varias iniciativas reflejan problemas desde la formulación.

Por ejemplo, se suspendió el proyecto para territorios indígenas (¢22,5 millones), pues se consideró que era un complemento del programa de Comunidades Conectadas. Además, su concurso para contratar proveedores “quedó desierto”.

El cronograma de una campaña de educación de menores de edad sobre Internet, también de Fonatel, se vió afectado por la huelga nacional.

En el proyecto de espacios públicos conectados “la firma de contratos de los tres operadores con el Banco Nacional (que gestiona el fideicomiso) se extendió más de lo inicialmente planificado”.

En los programas de comunidades y hogares conectados (con 92% y 94% de cumplimiento, respectivamente) algunos de los operadores adjudicados no completaron los requisitos y trámites para los desembolsos al final del 2018.

En el de centros educativos conectados varias instituciones tienen pendiente el reporte de si los proveedores cumplieron la entrega de equipos. Sutel no hace la inspección de campo.