Por: María Luisa Madrigal.   25 septiembre, 2020
La batalla entre Estados Unidos y China por TikTok va más allá de manejar una app para subir videos. El control de los datos de los millones de usuarios que la utilizan y evitar que la competencia la tenga, es parte del premio mayor. Foto: Olivier DOULIERY / AFP

La batalla entre Estados Unidos y China por TikTok va más allá de manejar una app para subir videos. El control de los datos de los millones de usuarios que la utilizan y evitar que la competencia la tenga, es parte del premio mayor.

Mientras algunos de los permisos que la aplicación solicita son el acceso a la cámara, el micrófono, el almacenamiento y el contenido multimedia guardar en el teléfono, necesarios para la creación de videos cortos, la evidencia demuestra que hay transmisión de gran cantidad de datos a las bases de la compañía.

TikTok alega que no tienen relación con el gobierno de Xi Jinping, mientras que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump puso fecha límite para que la compañía pase a manos estadounidenses si quieren seguir operando en ese país.

¿Por qué importan tanto los datos y hasta dónde llega el poder de un presidente para bloquear una aplicación de uso internacional?

Millones de datos

Cuando se descarga una aplicación en un teléfono y se crea un usuario, es básicamente una firma de contrato, de acuerdo con la abogada Andrea Hulbert, socia directora de la firma Hulbert Volio Montero. El usuario está aceptando los términos en y condiciones para usar el servicio.

Esos términos y condiciones siempre incluyen la recopilación de datos. A veces, muy generales como el nombre de la persona, en otras aplicaciones, son mucho más detallados como el acceso al álbum fotográfico del celular o perfiles de redes sociales.

Los datos de millones de personas pasan a ser propiedad de la app. Entre más usuarios, más datos. Este es justamente el meollo dentro del drama de Estados Unidos contra TikTok.

Trump no tiene nada contra TikTok, pero si contra ByteDance, la empresa china propietaria de la marca. Particularmente teme que los datos que esta posee de los estadounidenses sean administrados desde China y manos chinas. En la foto, el presidente Trump, con el secretario de Estado, Mike Pompeo. Foto: Brendan Smialowski / AFP

Trump no tiene nada contra TikTok, pero si contra ByteDance, la empresa china propietaria de la marca. Desde finales de julio la sentencia de la Casa Blanca fue simple: TikTok se va a menos de que haya una empresa estadounidense dispuesta a comprar la aplicación.

Marcas como Walmart, Microsoft y Oracle respondieron el llamado que avanza en los últimos días de negociación.

El “miedo” ante la aplicación de videos recae en su éxito. Otras aplicaciones extranjeras operan en Estados Unidos, pero no al nivel de TikTok. La app está en más de 2.000 millones de teléfonos de todo el mundo y en el primer trimestre del 2020 rompió el récord de más descargas para cualquier aplicación en la historia, según datos de SensorTower.

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Solo en los Estados Unidos ha sido descargada 165 millones de veces, y contabilizan cerca de 100 millones de usuarios.

Más de la cuenta

El argumento de Trump y su Gobierno es que TikTok usa los datos de los usuarios para entregarlos al Gobierno de China.

Estas aseveraciones han tenido respaldo hasta cierto punto. Cuando Apple publicó su último sistema operativo detectó que TikTok capturaba lo que los usuarios tenían en el portapapeles. Sin embargo, también se descubrió lo mismo de otras aplicaciones que no son consideradas peligrosas como Fox News.

TikTok lanzó una actualización que resolvió el problema.

Sin embargo, la recopilación de datos es innegable. Una investigación del Washington Post descubrió que la aplicación recopila datos como la dirección IP, historial de videos, la empresa de telefonía, el nombre de la red WiFi a la que se conecta el celular, qué otras aplicaciones se están usando, la geolocalización del dispositivo y el número IMEI del teléfono, un número único para cada dispositivo.

Más de 500 kilobytes (kb) de información en menos de 10 segundos tras abrir la app. Para analistas, esto es más de lo que necesita una app de videos para funcionar.

Miedo al control

El miedo contra TikTok y las injerencia del gobierno chino no es nuevo, ni tampoco es exclusivo de Estados Unidos. En junio India vetó 59 aplicaciones chinas en junio por seguridad nacional, entre estas TikTok.

De acuerdo con Kenneth Monge, profesor de Ciberseguridad de Universidad Cenfotec, tener información más allá de los fines solicitados por cualquier aplicación se puede considerar como invasión a la privacidad.

En esta foto de archivo del 10 de abril de 2018, el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, llega para testificar ante una audiencia conjunta de los Comités de Comercio y Judicial en el Capitolio en Washington sobre el uso de datos de Facebook para apuntar a los votantes estadounidenses en las elecciones de 2016. Facebook dijo que ha descubierto esfuerzos "sofisticados", posiblemente vinculados a Rusia, para influir en la política estadounidense en sus plataformas. Foto: AP/Andrew Harnik

En este escenario de sospecha entra en juego la big data, un término que se da a los grandes volúmenes de información la cual se puede utilizar para estadísticas y toma de decisiones comerciales, la gran tendencia para ofrecer servicios comerciales.

La información recopilada puede ser utilizada para ver tendencias que llamen la atención perfilando aspectos como edades, género o zonas geográficas.

Sin embargo, no es solo TikTok el que recopila esta información. “Cualquier otro país podría alegar lo mismo de Facebook, de Google y otros”, lo resume Rigoberto Carvajal, experto en análisis de datos y profesor de la Universidad Cenfotec.

Las discusiones actuales se desarrollan en torno a distintas aplicaciones y cómo se cuidará la privacidad de los usuarios y la democracia de un país, cómo se regulará el manejo de datos personales de forma internacional, o qué pasa con el derecho comercial cuando se habla de aplicaciones globales.

“Así como una empresa pueden promocionar sus páginas o publicaciones ante un usuario, al mismo tiempo el perfil de su personalidad, intereses o ideologías pueden ser explotados para manipular su manera de pensar respecto a algo o alguien”, explica Carvajal.

En su alegato, Trump menciona que TikTok podría “permitir al Partido Comunista Chino acceder a los servicios personales e información de propiedad exclusiva, lo que permite a China rastrear la ubicación de los empleados y contratistas federales, crear expedientes de información personal para chantajearlos y realizar espionaje corporativo”, también dice que la aplicación “podría ser usada para campañas de desinformación que beneficien al Partido Chino Comunista”.

A favor de Trump y su cruzada está la misma legislación china. La Ley de Seguridad Nacional de China de 2017 obliga a cualquier organización o ciudadano a “apoyar, ayudar y cooperar con el trabajo de inteligencia estatal”.

Sin embargo, no hay evidencia de que ese sea el caso de TikTok. De hecho, Theo Bertram, jefe de política pública de TikTok para Europa, Medio Oriente y África aseguró que “definitivamente” le dirían que no “a cualquier solicitud de datos” de parte del gobierno de China.

Sin embargo, en otra investigación del Washington Post donde conversaron con exempleados de la aplicación, se detalla que los moderadores en China tenían “la última palabra” sobre algunas publicaciones.

¿Puede un gobierno prohibir una app?
La empresa estadounidense Uber prepara su salida de Colombia tras un fallo judicial que considera arbitrario en su contra. Fotografía: Uber Colombia.

Mientras la posición de Trump es clara, no es fácil prohibir una aplicación ni en Estados Unidos ni en otros países Costa Rica.

Para lograr una prohibición total de la app, como lo hizo por ejemplo India, se debe bloquear la comunicación entre los servidores y los usuarios en el país. Estados Unidos no tiene ningún antecedentes de bloquear un software de esa manera.

Un paso más práctico, aunque tampoco infalible es que la aplicación desaparezca de los mercados de aplicaciones de Apple y Google. La app podría ser descargada por otros medios, pero se reduciría su masividad.

En Costa Rica el proceso sería un poco distinto. TikTok está catalogada como entretenimiento y el consumo de contenido de entretenimiento se entiende como un acto de ejercicio de la autonomía de la libertad, de acuerdo con Hulbert.

En el país, todas las acciones privadas que no dañen la moral, el orden público o la ley, están fuera de la acción de la ley. Esto quiere decir que se pueden ejecutar las libertades y el Estado permite contratar de forma privada cualquier cosa que cumpla con esto, como una red social, por ejemplo.

En ese caso, una aplicación como TikTok solo se podrían prohibir a través de una ley y cuando haya una violación contra el orden público evidente. No basta con una sospecha, de acuerdo con Hulbert.