Si su empresa se va a reestructurar, eche mano del outplacement


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La experiencia del despido puede resultar traumática por las repercusiones económicas, laborales, emocionales y de todo tipo que tiene sobre el trabajador.

Para la empresa, el despido es una ocasión en la que es sencillo cometer errores. Eso sí, debe tratar de evitarlos.

El outplacement es una técnica que persigue que la experiencia del despido sea lo menos dolorosa posible. Se trata de facilitar que el trabajador despedido cuente con un asesoramiento por parte de personal especializado que le ayude a valorar cuál es su situación, sus capacidades, sus objetivos, el entorno laboral al que se enfrenta y, por tanto, a valorar cómo trazar el mejor camino posible en su nueva experiencia fuera de la empresa.

¿Por qué una empresa puede estar dispuesta a invertir dinero en outplacement ?

Esta técnica implica un consumo de recursos para la empresa. Requiere destinar una parte del espacio, recursos materiales, trabajadores y otro tipo de recursos del departamento de recursos humanos a esta actividad; o bien, contratar ayuda externa con experiencia en outplacement , lo cual también tiene un coste a considerar. Es evidente que si las empresas destinan recursos a esta actividad es porque esperan obtener importantes beneficios.

En primer lugar, una empresa que se orienta a la reestructuración es una empresa más flexible, con todas las ventajas asociadas. Pero la flexibilidad que da la reestructuración tiene un coste, un coste que puede llegar a ser muy doloroso y que puede repercutir tanto en la empresa como en el trabajador.

Las relaciones en el seno de una empresa muy flexible se pueden deteriorar mucho. Para evitarlo, un buen instrumento es utilizar técnicas que disminuyan el coste de la flexibilidad. El outplacement es una de esas técnicas que puede reducir ese costo.

El outplacement puede ayudar a disminuir también el coste asociado al personal relacionado con los despidos, como el que tiene que decidir los despidos, el que tiene que comunicarlos, el que tiene que negociarlos o el personal que se encarga de ponerlos en marcha. Siempre se facilita la labor si, detrás del despido, hay una oportunidad.

Menos conflictos

También puede faclitar una disminución de la conflictividad.

Los despidos son una situación donde se pueden producir conflictos como huelgas, negociaciones complejas, mal ambiente laboral o conflictos con el entorno de la empresa. Hacer ver que las consecuencias de los despidos no serán tan dramáticas contribuye a disminuir los costes que se puedan derivar.

El outplacement contribuye a que la relación empresa-trabajador no se vea como un fenómeno aislado que comienza con el inicio de la relación laboral y termina con el fin formal de esa relación. Contribuye a que esa relación sea vista como algo que comienza mucho antes –ya que incluso antes de la selección ambas partes están interesadas en lo que la otra parte les puede aportar– y que se prolonga más allá del fin de la relación formal. Se trata de mejorar esa relación tras el cese de la relación laboral.

El trabajador despedido puede seguir teniendo un papel informal en la empresa. Por ejemplo, puede mantener contacto con antiguos compañeros, puede encontrar trabajo en empresas con las que tenga especial relación, como proveedores o clientes.

En todo caso, a la empresa le interesa que ese contacto, que ya no estará ligado por una relación jerárquica, sea lo más provechoso posible. Para ello, hay que limitar todo cuanto se pueda la hostilidad del trabajador hacia la empresa que le despidió.

El outplacement puede tener un papel para generar una buena relación futura. Idealmente, se trataría de contribuir a que el trabajador despedido llegue a otra firma donde pueda aportar al máximo sus capacidades y pueda verlas recompensadas.

Esta técnica es una opción futura que se pueden plantear los trabajadores no despedidos que continúan en la compañía. El trabajador se puede plantear qué le habría sucedido a él en caso de despido. El outplacement puede trasladar una visión optimista que contribuye a rebajar la tensión y la preocupación que puede sufrir ese trabajador. Un colaborador mejor motivado puede ser más productivo.

En una empresa guiada por una fuerte competitividad entre los trabajadores, el outplacement ayuda a que los trabajadores entren a una competencia real. Uno de los frenos a la competencia con otros trabajadores es el miedo a resultar el perdedor de la competencia, y el despido puede ser una de sus consecuencias. Desdramatizando el despido, se consigue frenar el miedo a competir que puedan tener los trabajadores.

En compañías que buscan unos lazos reforzados de lealtad con los trabajadores y entre los propios trabajadores entre sí, este sistema favorece la superación de un evento que podría trastocar esos lazos: la ruptura de una relación basada en la lealtad.

En firmas guiadas por fuertes lazos emocionales, el despido de trabajadores hiere la propia filosofía de la empresa. El outplacement debe ser un instrumento que sea capaz de facilitar el mantenimiento de una filosofía de compromiso con las personas, lo que puede ser bien recibido por los trabajadores no despedidos.

Y, por supuesto, también puede contribuir a mejorar la imagen y reputación de la compañía.

Una empresa que despide trabajadores genera mala imagen en su entorno, entre otras, razones, por el sufrimiento asociado.

Una empresa que contribuye a disminuir el sufrimiento del despido, y a tornar esta situación en una oportunidad, transmite una imagen mejor.

Y, sobre todo, se favorece la generación de una reputación de empresa comprometida con sus trabajadores y con el entorno.

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