Los emprendedores pueden cometer al menos 10 errores estratégicos cuando inician la aventura de un negocio

Por:  25 septiembre, 2015
Más que la disponibilidad de financiamiento, quizás más importante para desarrollar una empresa, es la capacidad del emprendedor para ejecutar ese crecimiento.
Más que la disponibilidad de financiamiento, quizás más importante para desarrollar una empresa, es la capacidad del emprendedor para ejecutar ese crecimiento.

¿Por qué algunos fracasan y otros lo logran? Todo emprendedor comete errores, pero una de las habilidades es saber gestionarlos, tratando de cometer los menos posibles.

Más del 90% de las empresas privadas en los Estados Unidos son uni o bipersonales. En dicho país abrir una compañía cuesta nada y demora como 20 minutos, por lo que abundan empresas formadas por una o dos personas que nunca crecen. Solo un pequeño porcentaje de firmas, el 3,5% es capaz de crecer y dar empleo de calidad a más de 30 personas en forma estable.

La realidad en Chile no es muy distinta. Según estimaciones con base a los datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) y del Ministerio de Economía, solo el 20% de las empresas supera el "Valle de la Muerte", es decir sobre los 3,5 años desde su fundación, y el 80% de ellas tiene menos de cinco empleados. De hecho, en rigor, no son más que iniciativas de autoempleo.

El mismo estudio GEM muestra que, si bien en Chile un porcentaje importante de los emprendedores en etapas iniciales, el 19%, es bastante entusiasta respecto de su deseo de hacer crecer su negocio en 20 o más empleados en cinco años, esto no siempre resulta como lo planeado.

¿Por qué es tan difícil crecer? Dentro de las principales razones están:

* Muchas empresas fracasan en el intento por diversos motivos, como la falta de capital, mala propuesta de valor, competencia, abandono de los socios, etc.

* Muchas empresas fueron creadas sin el propósito de crecer, un electricista, un médico, un jardinero, es decir, servicios, se ofrecen a través de empresas uni-personales.

* Muchas empresas nacieron sin capacidad de crecimiento por poca escalabilidad y mala dimensión del mercado objetivo.

Cuando un emprendedor estudia un negocio debe preocuparse de muchas cosas, pero no puede olvidarse al menos de las siguientes y evaluarlas en profundidad:

* Propuesta de valor al mercado y consistencia en el tiempo.

* Escalabilidad del negocio, es decir, sus posibilidades de crecer y disponibilidad de su capacidad de ejecución en el tiempo, incluyendo las disponibilidades de capital.

* Estrategia de salida.

Normalmente se cree que la disponibilidad de capital es el recurso clave para financiar el crecimiento en la medida en que el mercado lo demande. Sin embargo, junto con eso, y quizás más importante, está la capacidad del emprendedor para ejecutar ese crecimiento. Ya no lo podrá hacer solo o con su socio original, deberá administrar un equipo de gente, organizar la administración y el control y poco a poco se verá agobiado por muchas preocupaciones administrativas que lo distraen de lo que lo entusiasmó en un inicio, la aventura de partir con el negocio.

Es clave entonces saber acompañarse de la gente adecuada, de modo que no agobien las demandas de administrar el crecimiento.

¿Cuánto y qué tan rápido quiero crecer? Una de las tentaciones más peligrosas es querer crecer muy pronto y muy rápido. Nunca hay que olvidar que los costos asociados son ciertos y los ingresos, inciertos. Es muy común que el crecimiento genere problemas de todo tipo y, sobre todo, de flujo caja, que es el talón de Aquiles del emprendedor.

Esperar un poco para que las etapas iniciales de desarrollo maduren es una buena idea y conseguir financiamiento con clientes es una muy buena forma de crecer, pues los compromete en la aventura.

En relación a la estrategia de salida, mucha gente piensa que pensar en cómo salir es muy poco relevante cuando estoy partiendo con el negocio o empezando a crecer. Sin embargo, no es una mala idea pensar siempre en quién puede ser un potencial comprador, cuál puede ser el precio de salida, cómo ir agregando valor atractivo para potenciales compradores, etc. Por ejemplo, es importante tener la mayoría de los procesos sistematizados, tener la contabilidad ordenada y fácil de auditar, pues será un requisito indispensable a la hora de ser mirado por un potencial comprador.

Esos pequeños errores

Los errores son parte del proceso emprendedor porque errar es propio de la condición humana. Como en muchas otras actividades de nuestra vida, las personas, equipos u organizaciones a veces salen airosas justamente porque tuvieron la capacidad de reducir la incidencia de errores.

Obviamente hay errores y errores. Como en algún momento expresó un antiguo CEO de 3M "Desi" DeSimone al comentar que la empresa toleraba los "fracasos bien intencionados", pero él mismo hacía énfasis en que: "Al final, tiene que haber resultados. No podemos dejar que los proyectos duren indefinidamente" (en clara alusión a que todo tiene un límite justo y razonable).

Aquí describimos algunos de los errores más comunes que cometen los emprendedores, sin orden de importancia:

1. La fiebre del fundador y la pérdida de objetividad: Los emprendedores tienden a enamorarse de sus proyectos y esto es positivo. Pero no tener "un cable a tierra" puede ser muy perjudicial. Aconsejamos siempre tener alguien que bajo un criterio lo más objetivo posible juegue el rol de "abogado del diablo" que ayude a hacer evaluaciones desapasionadas.

2. Escoger mal a los compañeros de viaje: Como ya comentamos, tener un buen equipo resulta clave. Tu mejor amigo, tu compadre y hermano del alma son eso, tu amigo, tu compadre, tu hermano, pero no por eso las mejores personas para formar parte un proyecto. Hay que buscar a las personas idóneas con capacidades complementarias al grupo fundador.

3. Falta de orientación al mercado o público objetivo: Por más innovador que sea el producto o servicio, alguien tiene que estar dispuesto a pagar por él. Mientras más se conozca a esas personas dispuestas a consumir el producto o servicio, mucho mejor.

4. Carecer de estrategia competitiva: Hay que tener un foco, ya sea por costos o diferencias; la universalidad se la dejamos a la Coca-Cola (y hasta ellos tienen estrategias de diferenciación en algunos de sus productos).

5. Despreciar a la competencia: Es muy común que los emprendedores manifiesten "por ahora no hay competencia". Acto seguido Cencosud y Walmart entran al negocio. Hay que tener también en cuenta todos los productos o servicios sustitutos que "compiten" también por los consumidores actuales y futuros.

6. No entrar en el momento adecuado: No toda innovación tiene una "ventana de oportunidad" siempre abierta. Proyectos como Newton de Apple, los autos eléctricos de GM a finales de los 80 fueron fracasos por no saber entender el mercado. Abrir un nuevo restaurant de sushi, al menos que la propuesta de valor sea muy, muy buena, puede ser considerado inoportuno porque la ventana de oportunidad ya se cerró para este tipo de establecimientos.

7. Desconocimiento del negocio: Si no se sabe 100% de lo que se trata el negocio mejor ni meterse. Una cosa es ser un crítico culinario experto, y otra, poner un restaurante.

8. No conocer la estructura de costos: Producir un producto o servicio siempre es más costoso de lo que aparenta ser y casi siempre hay que vender más barato de lo que se tenía pensado.

9. Empezar con recursos inadecuados: Ojo, no siempre es dinero, a veces son personas, contactos e incluso tiempo.

10. El "mal de piedra": Querer tener todo construido y rápido no siempre es bueno. Si quieres empezar tu negocio con una oficina premium en "Sanhatan" creemos que no es una buena idea. Recordar nuestra regla maestra: Mejor alquilar que comprar, mejor tomar prestado que alquilar.

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