Seleccionar un tono debe ser un proceso científico y multidisciplinario

Por: Jéssica I. Montero Soto 28 septiembre, 2014

Olvídese de sus gustos particulares y sus recuerdos de infancia, elegir los colores de un producto nuevo es un proceso tan estratégico como las decisiones contables de su empresa. Dejarse llevar por otros criterios, puede pasarle una factura alta.

Donald Granados, director de la Escuela de Ingeniería en Diseño Industrial, del Instituto Tecnologico, explica que la toma de decisiones en temas de color pasa por un ejercicio profesional riguroso.

“La selección del color no se hace como una decisión aleatoria o filosófica, sino mediante un estudio perceptual basado en el método científico. Esto asegura un mayor acercamiento a un destino de éxito”, asegura el experto.

 ¿Qué debe saber el gerente para elegir el color para un producto nuevo?
¿Qué debe saber el gerente para elegir el color para un producto nuevo?

Como gerente, su tarea comienza al seleccionar el equipo encargado del diseño del producto. Los diseñadores Paco Cervilla y Alfredo Enciso, organizadores del Festival Internacional de Diseño (FID), consideran que esta tarea es crucial.

“El profesional indicado para asesorar sobre la selección de colores, comúnmente, en el caso de productos, es el diseñador de producto y en el caso de empaques, el diseñador gráfico. Sin embargo, es más importante si la decisión se lleva a cargo de manera multidisciplinar, así se tendrá en cuenta no solo lo que se desea comunicar, sino de qué manera el color podría afectar el uso o funcionamiento del producto”, aseguran.

Este equipo puede incluir tanta gente como se considere necesario, siempre que puedan trabajar juntos y no se conviertan en obstaculizadores de procesos. Un encargado de mercadeo, alguien de comunicación y un representante de la línea de producción pueden ser buenos coayudantes para los diseñadores.

 ¿Qué debe saber el gerente para elegir el color para un producto nuevo?
¿Qué debe saber el gerente para elegir el color para un producto nuevo?

También, como señala Granados, “existen asesores de grandes empresas que se dedican solamente al estudio de tendencias de color. Ellos constantemente están prediciendo, con más de un año de anticipación, la tendencia cromática que se empleará en cada temporada, para diferentes productos”.

Estos analistas por lo general son grupos complejos, con mercadólogos, sociólogos, sicólogos y diseñadores.

¿Qué debe saber usted?

A menos de que la gerencia forme parte del equipo –debido a sus conocimientos específicos para ese proyecto–, lo más probable es que su trabajo sea evaluar la propuesta, y para esto es necesario que entienda algunas particularidades de los colores.

“El color, como elemento del diseño, es un potenciador de energía, sensaciones y lenguaje. Conociendo las características y propiedades de las diferentes tonalidades, podemos hacer la selección apropiada sin temor a equivocarnos”, asegura Marco Mora Von Rechnitz, director de la Academia de Diseño de la Ulacit.

¿Qué tipo de energía y sensaciones transmite el nuevo producto? ¿Qué comunican sus combinaciones de tonos, en relación con el diseño? Su equipo desarrollador debe ser capaz de responder estas respuestas con datos y también debe aportar opciones para matizar o enfatizar los conceptos que resulten más estratégicos para la gerencia.

“El color tiene un profunda incidencia en nuestras conductas y percepciones más fundamentales. Es urgente que el diseño ergonómico se anteponga a las tendencias y correcciones estéticas de la cultura contemporánea, para reconciliar la relación del color con el cerebro primitivo”, enfatiza César Carrascal, director de la Escuela de Diseño de Productos de la Universidad Véritas.

Evite los errores

A pesar de la relevancia de la elección de tonos, es común que en las empresas se le dé poca importancia. Precisamente, el principal error señalado por los profesionales consultados es desestimar los criterios expertos y dejarse llevar por gustos personales o tendencias con poca o ninguna relevancia para su negocio.

Estas malas prácticas surgen de “no aproximarse desde un criterio ergonómico o antropológico que logre objetivar las decisiones del diseño”, afirma Carrascal.

Exija esa calidad de información a su equipo y aprenda a valorarla.