La buena calidad del sueño en las personas que sufren de ansiedad puede ayudarlas a disminuir su preocupación excesiva

Por: Carolina Ruiz Vega 4 julio, 2013
insomnio, sueño
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La falta de sueño, que es común en los trastornos de ansiedad, puede desempeñar un papel clave en la activación gradual de las regiones del cerebro que contribuyen a la preocupación excesiva.

Así lo determinó un grupo de neurocientíficos de UC Berkeley que vio que la privación del sueño “enciende” la amígdala y la corteza insular, regiones asociadas con el procesamiento emocional.

“El patrón resultante imita la actividad neuronal anormal vista en los trastornos de ansiedad”, dicen en el sitio de la universidad.

Aunque investigaciones previas habían mostrado que la interrupción del sueño y los trastornos psiquiátricos a menudo se presentan juntas, este último estudio es el primero en demostrar una relación causal entre la pérdida de sueño, la actividad cerebral y la ansiedad, dijeron los investigadores.

Quienes son por naturaleza más ansiosos y por lo tanto más propensos a desarrollar un trastorno de ansiedad son más vulnerables a los efectos de la falta de sueño, dice Matthew Walker, autor principal del artículo que se publicó en el Journal of Neuroscience.

Por eso, los resultados sugieren que las personas que sufren de enfermedades tales como el trastorno de ansiedad generalizada, ataques de pánico y el trastorno de estrés post-traumático pueden beneficiarse considerablemente de la terapia del sueño.

"La restauración de la buena calidad del sueño en las personas que sufren de ansiedad puede ayudarlas a disminuir su preocupación excesiva y sus temores incapacitantes", dijo Walker, quien es profesor de psicología y neurociencia en la Universidad de California en Berkeley.

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