Práctica mejora la postura y provoca alivio a espalda y cervicales

Por: Jéssica I. Montero Soto 24 mayo, 2015
 Pieza clave La tela azul es una hamaca Harrison, con certificación de seguridad.
Pieza clave La tela azul es una hamaca Harrison, con certificación de seguridad.

Es como hacer yoga, pero al revés: con las posiciones invertidas gracias a una hamaca que permite suspender su cuerpo en el aire y así obtener máximo beneficio con mínima presión sobre vértebras y articulaciones.

El Antigravity Yoga es una disciplina creada por el gimnasta, acróbata y bailarín Christopher Harrison en los años noventa, y que se fue perfeccionando para permitir su práctica como ejercicio diario, según explica Melania Fernández, fundadora y directora de Andamio Escuela de Movimiento, organización certificada por AntiGravity Fitness INC.

Salud de cabeza

Uno de los principales atractivos del Antigravity son las inversiones, es decir, la posibilidad de hacer posiciones y ejercicios con la cabeza apuntando hacia el suelo.

“Mientras en yoga tradicional estas inversiones implican algún tipo de apoyo en el suelo –piénsese en la parada de manos o en la pirámide, por ejemplo–, en AntiGravity las inversiones se hacen en suspensión, dejando el cuerpo en la hamaca. Esto lo que logra es una descompresión de las vértebras sin presión alguna”, asegura Fernández.

Según la preparadora física de Caróbicos, Carolina Ruiz, la descompresión ocurre debido a que el peso de la cabeza, cuando está suspendida y colgando, tira de la columna vertebral y genera un espacio entre las vértebras. Cuando se está sobre el suelo, la cabeza provoca el efecto contrario. Es el funcionamiento propio de la gravedad.

Marco López, educador físico de la Universidad Nacional, explica que esta descompresión lograda al suspenderse es beneficiosa porque genera alivio y descanso para la espalda.

“Al padecer mucha gente de problemas de espalda, espalda baja y cervicales, mejorar la distancia entre las vértebras les va a minimizar presión y al mismo tiempo da más libertad para moverse con mejores posturas”, afirma López.

Para José Torres, también educador físico, otro beneficio viene por el tipo de ejercicio: son de los clasificados como isométricos, los cuales tienden a fortalecer grupos musculares que normalmente no se trabajan en rutina de gimnasio, por ejemplo, el abdomen o core .

Empero, para recibir beneficios, no es necesario estar colgando todo el tiempo: aunque la hamaca Harrison es el elemento protagonista, las posturas se hacen distribuyendo el peso entre la hamaca y el suelo, permitiendo la mezcla de yoga con pilates, gimnasia y acondicionamiento físico.

¡Cuidado!

Si bien la técnica es considerada segura para diferentes tipos de personas (desde principiantes hasta adultos más avanzados o atletas), sí existen consideraciones de salud para retrasar, adaptar o evitar su práctica:

• Haber experimentado una cirugía reciente.

• Estar embarazada.

• Haber recibido inyecciones de Bótox en las últimas seis horas.

• Problemas cardiacos.

• Hipertensión.

• Glaucoma.

“En esos casos, lo que recomendamos es preguntar al médico si tiene permiso de realizar las inversiones. Para todos los demás ejercicios de la clase, no hay contraindicación”, dice Fernández.

Además, la seguridad se debe confirmar mediante la combinación de tres factores: disponibilidad de un equipo seguro (hamaca Harrison), instrucciones precisas que detallan la ejecución progresiva del ejercicio y profesores certificados.

“Existen ejercicios para principiantes y otros más avanzados pero todos se ejecutan mediante una serie de progresiones o pasos. Así, cada persona llega hasta el paso o progresión que su nivel de aptitud física (fuerza, elasticidad o resistencia aeróbica) le permita, dando lo mejor de sí mismos, que es lo que siempre motivamos”, explica Fernández.

Y la edad no es problema: en este momento Andamio Escuela de Movimiento tiene alumnos entre los 5 y los 60 años.

Otros beneficios

• A medida que envejecemos, nuestras articulaciones pierden movilidad si no se lubrican y masajean regularmente. En AntiGravity Yoga, las articulaciones reciben masaje y lubricación durante todos los movimiento.

• Su práctica constante incrementa la flexibilidad.

• Permite fortalecer y tonificar los músculos, especialmente, el core .

• Ser ágil depende, en gran medida, de la propiocepción (sentido de la posición de los músculos) y de la conciencia kinestésica (conciencia del movimiento propio). Ambas pueden mejorar con el AntiGravity.

• Es un ejercicio de bajo impacto.

• Como todo ejercicio, favorece la liberación de “hormonas felices”.

Fuente Melania Fernández, instructora.