Las criptomonedas tienen vocación internacional. Ningún gobierno en particular las posee o regula, evitando así las comisiones por pagos que atraviesan las fronteras

Por: Juan Ignacio Guzmán 17 noviembre
Bitcoin es un tipo de moneda digital o criptomoneda no regulada (descentralizada, sin un banco central regulador), diseñada para evitar los controles de moneda del gobierno y simplificar las transacciones en línea.
Bitcoin es un tipo de moneda digital o criptomoneda no regulada (descentralizada, sin un banco central regulador), diseñada para evitar los controles de moneda del gobierno y simplificar las transacciones en línea.

Las criptomonedas surgieron gracias al nacimiento del blockchain, el cual es una opción tecnológica para asegurar la integridad de los registros a través de la web. Bitcoin es la primera moneda en utilizar el blockchain globalmente, aunque el blockchain ha sido extrapolado para su uso en otras industrias más allá de las monedas.

Bitcoin es un tipo de moneda digital o criptomoneda no regulada (descentralizada, sin un banco central regulador), diseñada para evitar los controles de moneda del gobierno y simplificar las transacciones en línea al deshacerse del procesamiento de pagos de terceros. Es decir, evitar las fricciones de los pagos o transacciones nacionales e internacionales, así como la burocracia y costos intrínsecos a este tipo de procedimientos.

En suma, el blockchain de Bitcoin, es una base de datos o libro mayor compuesto por registros de transacciones de Bitcoin.

La revolución del blockchain

Todo lo que se graba en un blockchain es inalterable y hay registros de dónde ha estado cada activo. Dentro de los beneficios tenemos la eliminación de cargos bancarios e intermediarios, reducción del tiempo para encontrar información, resolver disputas y verificar transacciones. Además, se reducen los riesgos de colusión, manipulación y fraude.

Igualmente, se elimina la fricción propia de las transacciones, así como las largas esperas de tiempo para recibir un pago en moneda virtual como puede pasar con las transacciones de dinero tradicionales.

Las criptomonedas tienen vocación internacional. Ningún gobierno en particular las posee o regula, evitando así las comisiones por pagos que atraviesan las fronteras.

Por ejemplo, existen países que mueven altos porcentajes de su PIB mediante remesas que envían los migrantes a sus familiares. Dichas remesas representan millones de dólares anuales, tanto para los países que reciben estos recursos, como para aquellas entidades que “facilitan” el envío de recursos a otros países, a cambio de una importante comisión por la intermediación que puede alcanzar el 5 o 10% del monto enviado.

Adicionalmente, muchos proyectos han surgido y se han financiado a través del crowdfunding, utilizando plataformas recaudadoras de fondos, teniendo en el blockchain un importante facilitador.

Por lo tanto, los intermediarios como abogados, corredores y banqueros podrían no ser necesarios, pues los individuos, las organizaciones, las máquinas y los algoritmos transarían libremente e interaccionarían uno con el otro con poca fricción.

¿Deben regularse las criptomonedas?

Si el organismo regulador de un país decide que las criptomonedas deberían ser prohibidas, bajarían los precios (dependiendo del tamaño del país) y las compañías de tecnología blockchain evitarán instalarse allí.

Algunos países consideran a las criptomonedas como una amenaza a la estabilidad del mercado financiero, argumentando el peligro potencial de evasiones y contingencias tributarias. Por ejemplo, el Banco Popular de China prohibió que las empresas del país realizaran colocaciones de criptodivisas, es decir Initial Coin Offering (ICO), como método para financiarse, declarando éstas como una recaudación ilegal de fondos.

Contrariamente, Japón convirtió a Bitcoin en un método legal para realizar transacciones. Tras la implementación de este nuevo paradigma jurídico, se habilitó el uso de la criptodivisa en cientos de miles de locales. O bien, Estonia está próxima a emitir su propia criptomoneda.

En México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público realiza esfuerzos para alcanzar la Ley de Tecnología Financiera, con el objetivo de regular a las entidades que compren y vendan activos virtuales con el fin de prevenir delitos como el lavado de dinero.

En los Estados Unidos, la Securities and Exchange Commission no ha tomado una postura clara sobre las criptomonedas.

Sin embargo, en 2017, al menos ocho estados han trabajado en proyectos de ley que aceptan o promueven el uso de la tecnología Bitcoin y el blockchain. Por ejemplo, Arizona pretende reconocer los smart contracts, Vermont busca ofrecer el blockchain como evidencia, y Delaware está pendiente de autorizar una iniciativa para mantener el registro de accionistas de sus empresas en formato blockchain.

Mientras tanto, en Costa Rica, el Banco Central recientemente tomó una posición al indicar que el Bitcoin y otras criptomonedas similares no cuentan con su respaldo. Adiciona que, tampoco pueden ser consideradas como moneda o divisa extranjera bajo el régimen cambiario, por lo que no están cubiertas por la seguridad que ofrece la intermediación cambiaria ni la libre convertibilidad de la moneda.

Por tanto, debemos enfocarnos en aclarar si las criptomonedas son valores, monedas extranjeras, commodities u otros tipos de bienes, y así poder darle claridad legal al objeto que pretendemos abordar.

Finalmente, el consenso sobre la legalidad y regulación adecuada de las criptomonedas debe darse mediante acuerdos de carácter transfronterizo pues, los esfuerzos individuales resultarían estériles si en otras jurisdicciones se deja la circulación sin ajustarse a ningún parámetro o criterio regulatorio.

Juan Ignacio Guzmán es abogado y socio de Guzmán & Durán Asesores Jurídicos.